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Alejandro Narváez / El petroyuan amenazante (2 de 2)


El debut del yuan chino en las finanzas mundiales

China después de superar a Estados Unidos como el principal importador de petróleo a escala global en 2017, aumento su influencia en la fijación de los precios internacionales del crudo. En marzo 2018, se emitieron por primera vez contratos de “futuros” sobre petróleo en yuanes, a través de la Bolsa Internacional de Petróleo y Gas de Shanghái. De este modo, el yuan, dio un gran paso en su larga marcha hacia la internacionalización, ya que los dos principales mercados financieros del mundo (Nueva York y Londres) habían perdido el monopolio sobre la emisión de contratos de futuros del petróleo.


Pero ¿Qué es un contrato de “futuros”? Es un contrato de compra-venta, aplazado en el tiempo, donde hoy se pacta el precio, el producto (en este caso, del petróleo) y la fecha en que se llevará a cabo la transacción o entrega. En el contrato de futuros ambas partes, comprador y vendedor, asumen una obligación. El comprador tiene la obligación de comprar (recibir) el producto (llamado activo subyacente) a cambio del pago del precio pactado en la fecha de vencimiento del contrato. Por su parte el vendedor tiene la obligación de vender (entregar) el producto a cambio del cobro del precio pactado en la fecha de vencimiento de dicho contrato.


Naturalmente, los contratos de “futuros'” sobre materias primas (en inglés commodities) abarcan una amplia gama de activos como oro, plata, cobre, algodón, soya, petróleo, maíz, etc. que se negocian en las bolsas de commodities y cotizan principalmente en dólares americanos.


¿Está en peligro la hegemonía del petrodólar?

A mi modo de ver, lo veo poco probable, al menos los próximos 5 – 10 años. Sin embargo, hay que reconocer la capacidad de China para ejecutar políticas de gran calado que impresionan y sorprenden al mundo. Es la segunda economía con aspiraciones de ser la primera en los próximos años, dispuesta a desafiar a la potencia mundial de referencia (Estados Unidos) para cuestionar el orden mundial vigente. No obstante, el yuan apenas representa, hoy, en torno al 10% del comercio mundial, mientras que el dólar todavía domina el 40 % de las transacciones internacionales.


Pekín busca cambiar esa situación y quiere hacer del yuan una moneda de referencia global. Para ello viene impulsando lo que ya se conoce como el petroyuan, y pide a sus proveedores de crudo que las transacciones se hagan en yuanes. El esfuerzo de China por internacionalizar su divisa está teniendo un éxito creciente después de algunos años de estancamiento, pero, sobre todo, empujado por los problemas geopolíticos y geoeconómicos que vive el mundo en los últimos años.


En 2017 China logró concretar el proyecto del petroyuan con ayuda de Rusia (tercer productor de petróleo del mundo). Los rusos aceptaron vender su petróleo en la nueva moneda. La idea se extendió a países como Irak, Irán, Angola, entre otros. El “gigante asiático”, aprovechando su posición de principal comprador de petróleo del mundo, puso sus condiciones a sus proveedores de comercializar el crudo en yuanes. Muchos países exportadores de petróleo necesitados de capitales chinos aceptaron tales condiciones.


En síntesis

El potencial de China es incuestionable. Su participación en el comercio mundial, en los flujos de capital internacional y en el PBI mundial, es casi igual a la de Estados Unidos. Tiene una divisa relativamente estable frente a otras divisas y frente a la inflación, y cuenta con grandes reservas de divisas y oro, etc. Estos son los aspectos positivos, que pueden ayudar al yuan a ser adoptada como moneda de reserva mundial.


Aún es pronto para afirmar con certeza que este nuevo movimiento de Pekín pueda dañar la hegemonía del dólar, pero la guerra monetaria está declarada. Veremos en los próximos años los movimientos estratégicos que hagan las dos superpotencias en el marco de esa pugna por el ansiado dominio monetario, que puede regir el mundo aprovechando las deudas que asumirán algunos países para salir del bache económico y financiero causado por la crisis del coronavirus y reforzada por la guerra en Ucrania.

Es muy difícil prever por dónde irán las cosas, pero sí está claro, que el sistema monetario internacional que gobierna el mundo desde los acuerdos de Bretton Woods (1944), está tocado. En el mundo en el que vivimos, el tamaño sí importa y mucho, ya sea por el producto bruto interno que crea un país, o el número de manos laboriosas y mentes pensantes. Y, pronto los cerebros chinos serán mayoría, si no lo son, ya.


Referencia:

El autor es Profesor Principal de Economía Financiera en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y director del Instituto Internacional de Economía & Empresa. Este artículo también puede leerse en: alejandronarvaez.com


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