Alfonso Velásquez / Información y predictibilidad en agro
- Alfonso Velásquez

- hace 51 minutos
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Sembrar con información, cosechar con predictibilidad
El agro peruano exige un planeamiento estratégico de mercado y diversificación productiva, dejando atrás los rescates estatales ante decisiones desacertadas.
Cada cierto tiempo, el campo peruano se enfrenta a un libreto repetitivo y desgastante. Bloqueos de carreteras, productores en crisis y gremios exigiendo con justa desesperación que el Estado compre sus excedentes o fije precios artificiales. Lo hemos visto con el arroz, con la papa y, hace dos campañas, de manera dramática con el mango en el norte del país. Sin embargo, en una economía moderna, el tesoro público no puede ser el comprador de última instancia ni el salvavidas financiero de decisiones individuales equivocadas. Cada agricultor, sea grande o pequeño, es un empresario que debe producir mirando al mercado, no al gobierno.
El problema de fondo no es la calidad de nuestra tierra ni el esfuerzo del agricultor, sino la profunda asimetría de información. Hoy, el pequeño productor siembra a ciegas, guiado únicamente por el espejismo del precio alto de la campaña anterior. Cuando todos siembran lo mismo, la sobreoferta satura los mercados mayoristas y el precio se desploma de forma inevitable. Para romper este círculo vicioso que destruye la capacidad económica rural, el próximo gobierno debe implementar un enfoque moderno sustentado en tres pilares esenciales: información en tiempo real, planeamiento estratégico de mercado y diversificación productiva.
La primera gran herramienta debe ser el Observatorio Tecnológico de Mercados Agrícolas, una entidad de alta visibilidad pública inspirada en modelos exitosos de la región, como el que lidera el Instituto Colombiano Agropecuario. Este observatorio debe funcionar como un verdadero sistema de guía para el productor, utilizando tecnología de monitoreo satelital y análisis de tendencias para mapear con precisión las hectáreas sembradas a nivel nacional. Si el sistema detecta que la intención de siembra de papa o arroz supera la demanda real estimada en un rango crítico, se deben emitir alertas masivas y didácticas para advertir al agricultor que el mercado se saturará y orientarlo hacia otras opciones comerciales. Asimismo, este ente debe ejercer un control riguroso sobre el ingreso de semillas, impidiendo que variedades desconocidas o sin certificación degraden el estatus fitosanitario de nuestros valles.
En segundo lugar, debemos sustituir las viejas ideas de intervención estatal por el planeamiento de la producción basado en la demanda. El Estado no debe imponer qué sembrar, sino guiar con predictibilidad. Esto se logra promoviendo contratos de compra anticipada entre las asociaciones agrarias y los canales de comercialización moderna, la gastronomía o la agroindustria. Además, el financiamiento y los seguros agrarios deben condicionarse al cumplimiento de estas ventanas comerciales recomendadas: quien decide sembrar ignorando las alertas técnicas, debe asumir su propio riesgo comercial.
Finalmente, la agroindustrialización y la diversificación productiva son la única vacuna definitiva. No podemos seguir dependiendo exclusivamente de la venta de productos en fresco. En las zonas arroceras de la costa norte, urge acelerar la reconversión voluntaria hacia cultivos de alta eficiencia hídrica y gran demanda global. Para la papa y el mango, la salida está en promover plantas de procesamiento regional que transformen los excedentes de cosecha en harinas, almidones, congelados, pulpas o fruta deshidratada. El futuro del agro peruano no está en sembrar por inercia para luego marchar, sino en planificar con ciencia e información para cosechar riqueza duradera.




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