Alfonso Velásquez / Prevenir hoy es proteger nuestro mañana
- Alfonso Velásquez

- hace 48 minutos
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Durante décadas, el Perú ha enfrentado el Fenómeno El Niño bajo una misma lógica: esperar la emergencia, contabilizar los daños y actuar cuando las familias ya perdieron viviendas, cultivos y fuentes de ingreso. Hemos aprendido a reaccionar, pero aún no a anticiparnos. Y detrás de cada inundación o pérdida agrícola existe un riesgo mayor: que miles de familias vuelvan a caer en pobreza y exclusión. El Niño no es solo un evento climático; es un multiplicador de vulnerabilidades que golpea con mayor fuerza a quienes tienen menos herramientas para recuperarse.
Por eso, la prevención no puede seguir entendiéndose únicamente como infraestructura. También debe ser productiva. Hoy podemos organizar capacidades que articulen agricultura familiar, empresas, programas sociales y gobiernos subnacionales para disponer de alimentos cuando más se necesiten. La respuesta no debe comenzar cuando llegue la emergencia. Debe comenzar ahora.
Una oportunidad concreta es producir anticipadamente alimentos de siembra y cosecha rápida provenientes de la agricultura familiar. Los pequeños productores pueden convertirse en proveedores de una reserva alimentaria estratégica, generando ingresos hoy y garantizando abastecimiento para las familias que resulten más golpeadas mañana. La lógica es clara: sembrar, comprar y gestionar la ayuda con anticipación. Menestras, granos y otros productos pueden convertirse en alimentos disponibles para su distribución durante los meses críticos. No es asistencialismo; es conectar protección social con actividad productiva.
Aquí el MIDIS debe asumir un rol articulador. Si el Fenómeno El Niño puede empujar a nuevas familias hacia la pobreza y profundizar la exclusión de las más vulnerables, prevenir ese deterioro también debe formar parte de la respuesta social del Estado. El MIDIS puede articular programas sociales, agricultura familiar, gobiernos regionales y locales y sector privado para construir mecanismos de protección antes de la emergencia. El desafío es pasar de atender la pobreza después del desastre a evitar que más familias caigan en ella.
Pero la estrategia no termina cuando cesan las lluvias. El post Niño también debe planificarse desde hoy. La humedad remanente y las nuevas condiciones que deja el fenómeno pueden convertirse en oportunidades para impulsar piscigranjas, acuicultura familiar y otras actividades de recuperación productiva. Equipos especializados desde el programa PAIS, por ejemplo, deberían llegar a los territorios afectados no solo con ayuda inmediata, sino con asistencia técnica, organización y acceso a mercados que permitan a las familias volver rápidamente a producir y generar ingresos.
El Perú no puede seguir viendo cada Fenómeno El Niño como una tragedia inevitable para luego comenzar de nuevo. Prevenir hoy es proteger nuestro mañana: organizar producción antes de la emergencia, garantizar alimentos para quienes serán más afectados y preparar desde ahora la recuperación económica posterior. La verdadera política social no consiste solamente en atender a quien perdió todo, sino en construir las condiciones para que sean menos quienes lleguen a perderlo. Ese es el paso que necesitamos dar: de la emergencia permanente a la prevención productiva planificada.




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