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Andy Ancasi / La artesanía cusqueña ante el COVID19


Mientras muchas regiones retoman sus actividades con supuesta normalidad, otras cuantas se mantienen en cuarentena focalizada tras la ampliación del estado de emergencia nacional hasta el 31 de julio del 2020; y ante la implementación del Programa “Reactiva Perú”, así como la consecución progresiva de las fases de reinicio de actividades económicas, nacen las cuestiones siguientes: ¿Son estos esfuerzos que realiza el ejecutivo suficiente para reactivar la economía nacional?, ¿Se proyecta un pronta reactivación real del sector turismo y artesanal como eje de desarrollo y principal fuente de ingreso para muchos independientes y familias que dependen de esta actividad?, etc.


El sector Artesanal es uno de los sectores más afectados por la pandemia del Covid-19 y las medidas de aislamiento social obligatoria que amenazan la supervivencia de miles de familias cuya principal fuente de ingreso es la artesanía. Existen más de 80,150 artesanos inscritos en el Registro Nacional de Artesanos (RNA) (1) de los cuales el 74% son mujeres y existen más de 200 mil artesanos a nivel nacional, y la gran mayoría de ellos se encuentran en situación de pobreza. Este sector reporto ingresos por más de US$43´625,000 (2) con posibilidad de cubrir un nivel de ventas por el monto de US$200 millones de dólares al bicentenario, posibilidad muy lejana de cumplirse debido a la recesión económica generada por el Covid-19.


La región del Cusco, no es ajena a dicha problemática, ya que nuestra región concentra más de 7,500 personas dedicadas a la artesanía, la venta de sus producciones dependía principalmente de la llegada de turistas en un 95%, es así que el mayor número de artesanos inscritos en el RNA se encuentra en la región Cusco (17%) seguida por la región Puno (11%) y Cajamarca (9%). Esta actividad económica es generalmente realizada por trabajadores independientes, formales e informales; la mayoría de estos artesanos se dedican a la textilería (60%), productos en fibra vegetal (9%), trabajo con metales preciosos y no preciosos (7%), cerámica (6%) y trabajos de madera (4%), es así que, lugares como Pisac, Ollantaytambo y Chinchero la principal fuente de ingreso está constituida por la artesanía textil.


Si bien es cierto, dentro de las fases de la reactivación económica implementadas por el ejecutivo, se consideró al sector turismo en la fase 2 que debía iniciar en el mes de junio, siempre y cuando las condiciones actuales lo permitiesen, y para complementar dicha reactivación se propuso la apertura para el 01 de julio de sitios arqueológicos, museos y lugares históricos y áreas naturales protegidas, acciones que a la fecha se vienen postergando, de esta manera se ve interrumpida el despertar económico del artesanado peruano y cusqueño. Esto conlleva a que el artesano cusqueño y el estado se preparen para el nuevo contexto del comercio de productos artesanales, tomando en cuenta las medidas regidas para la nueva convivencia social generadas por el Covid-19, algunas sugeridas a continuación:


1. Crear una plataforma para la venta virtual de artesanía, capacitar a los artesanos para que puedan acceder a ella y comercializar sus productos tanto al mercado local, regional y nacional, así como al mercado internacional.

2. Promover que los Centros de Innovación Tecnológica (CITES), cuyo objetivo principal es elevar la competitividad de la producción artesanal, sean plataformas para la comercialización.

3. Aplicación de la I+T+T= Innovación + Tradición + Tecnología, como nueva clave de éxito.

4. Apoyo por parte del estado a las asociaciones y talleres que tienen pedidos por atender sin acceso a insumos.

5. Acceso al sistema financiero con bajos intereses que permitan el acceso a capital de trabajo.

6. Reevaluar el Plan Reactiva Perú que no llega a un porcentaje significativo de artesanos, mucho menos a artesanos cusqueños perjudicando las expectativas de ser beneficiados del aval financiero por parte del estado.

7. Revisar el Plan Nacional de Fomento de Artesanía para adecuarlo a la actual coyuntura cusqueña con el fin de reactivar la actividad artesanal.


En ese entender, por más que el MINCETUR haya destinado 2.5 millones de soles para la reactivación artesanal y diseñado las Estrategias para reactivar y promover la actividad artesanal en el año 2020, se muestra aun una trayectoria muy larga para que puedan converger las fases de reactivación económica propuestas por el ejecutivo con la realidad del artesanado cusqueño (lo literal con la realidad).


(1) MINCETUR – Ministerio de Comercio Exterior y Turismo.

(2) ADEX – Asociación de Exportadores.


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