top of page
  • Foto del escritorAnálisis Efectivo

Arturo Granados / Detener la tercera ola es posible

(Artículo previamente publicado en Propuesta País el 15/10/21)


Agenda de seguimiento a la vacunación contra la COVID-19 lo destaca.


Es posible frenar la tercera ola COVID-19 en el Perú si enfocamos la vacunación en 135 distritos de 31 provincias donde la urbanidad es mayor y donde se ha concentrado más del 80% de la mortalidad en las dos olas pandémicas. Allí aparecerá la cresta asesina y desde esas circunscripciones se expandirá el oleaje del virus por todo el territorio nacional. De las ciudades grandes a las medianas, de éstas a las pequeñas y de allí al campo. La historia es conocida y predecible.


El Ministerio de Salud ha diseñado y trabajado con un enfoque territorial, ha clasificado las provincias y distritos por sus grados de urbanidad porque los datos le han mostrado que el exceso de muerte por COVID-19 está en los grandes conglomerados urbanos. El énfasis de suministro del primer semestre fue en esa prioridad territorial, pero la dotación de dosis de vacunas no daba para hacer un barrido completo y frenar la propagación del SARs-CoV-2. Hoy la situación es diferente. “Entre agosto y setiembre de este año, según el tablero de distribución de vacunas de CENARES, al país arribaron y se distribuyeron 17,658,856 dosis. Esto significa que en sólo dos meses llegaron 13% más de dosis que en los 6 primeros meses del 2021 (15,538,708 entre febrero y julio)”[1].


Al 14 de octubre CENARES reporta que han distribuido 36,474,764 dosis en todo el país. En esta misma fecha, el tablero REUNIS del MINSA reporta que se han aplicado 30,768,926 dosis, que tenemos a 17,294,880 personas con su primera dosis y a 13,474,046 de personas con dos. Entre lo distribuido y lo reportado como aplicado hay una diferencia de 5.7 millones de dosis que están viajando, en almacenes y puntos de inoculación. Es claro que la restricción hoy no son las vacunas, sino la capacidad para absorberlas.


Las coberturas de dos dosis, en lo que el MINSA[2] denomina la Gran Metrópoli (Lima y Callao), en personas de 50 años para arriba son de 85% aproximadamente, y de 40-49 años es del orden del 80%. En los distritos definidos como gran metrópoli regional (ciudades de más de 250 mil habitantes) las coberturas de mayores de 60 años superan el 80%. Esto es un gran avance y está bien para proteger a los mayores que son más vulnerables, pero muy insuficiente para frenar la transmisión. En la Gran Metrópoli la población de 30-39 no llega a 60%, y los de 18 a 29 no llegan a 25%. Y los menores de 12-17 años recién inician. Esto no es una crítica a nuestro Ministerio de Salud, que ha liderado el proceso y ha encendido la esperanza del país. Son datos. Buenos e insuficientes números.


¿Dónde enfocarnos para darle un golpe al COVID-19? En los 135 distritos más poblados, de 1874 que tenemos, donde se sabe que iniciará la tercera ola. Es decir, en el 7% de estas circunscripciones. ¿Qué hacer? Destinar todas las dosis que se requieren allí y vacunar desde los 12 años sin poner restricciones de programación, atendiendo e incentivando la demanda, bajo la máxima de “la gente atrae a la gente”, aunque bajemos el ritmo en el resto de distritos. Los operadores de los centros de vacunación, bajo sus diferentes modalidades, deben tener las puertas abiertas a quienes lleguen, y ponerse metas y un plazo corto de 2 a 3 semanas para lograrlo. Y desde la perspectiva comunicacional hacer de ese esfuerzo una fiesta nacional. El MINSA debe anunciar esas metas, las medidas para lograr el objetivo y dar cuenta de los resultados.


Tenemos una ventana de oportunidad temporal para lograrlo. Durante 12 semanas tenemos menos casos que en el nivel más bajo entre la primera y segunda ola, y durante 9 semanas estamos a la baja en número de casos[3]. Es lo que podríamos llamar un “bono epidemiológico”, en estas particulares circunstancias, una transición entre dos olas pandémicas o lo que podríamos llamar entre dos crisis de explosión de contagios. ¿Cuánto tiempo estará abierta esa ventana? No lo sabemos, pero debemos aprovecharla con un golpe de vacunación donde aparecerá la tercera ola.


Si lo logramos como sociedad será un hecho histórico. Podremos volver a una nueva normalidad, siempre con mascarillas, distancia social, lavado de manos, con las escuelas abiertas para iniciar la recuperación de la brutal pérdida de aprendizajes y futuro de nuestros conciudadanos pequeños, con un Estado haciendo refuerzos para negociar vacunas de nueva generación o revacunando en base a evidencias.


Entonces, seremos como una niña que, con su carita recién lavada, va a la escuela un martes 1 de marzo. Sabremos que sonríe sólo porque sus ojos se hacen chinitos y fulguran. Y en honor a ella y a su futuro podremos recitar con Octavio Paz:


“Nombras el árbol, niña.

Y el árbol crece, lento y pleno,

anegando los aires,

verde deslumbramiento,

hasta volvernos verde la mirada.


Nombras el agua, niña.

Y el agua brota, no sé dónde,

baña la tierra negra,

reverdece la flor, brilla en las hojas

y en húmedos vapores nos convierte”.


Referencia:

El autor es vocero de la organización Propuesta País.

[1] Agenda de Seguimiento a la Vacunación COVID-19, octubre 2021. Propuesta País y Comisión de Salud y Población del Congreso de la República, con auspicio de la Fundación Friedrich Naumman.

[2] MINSA, PPCH-DVSP. 11 de octubre, 2021 – 17:05 horas.

[3] Sala situacional COVID-19 Perú al 11 de octubre. CDC/MINSA


6 visualizaciones0 comentarios

Entradas recientes

Ver todo
bottom of page