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Carlos Ginocchio / Ahí está el detalle


En el Perú estamos acostumbrados a extremismos que según Santa Teresa de Jesús, ‘nunca son buenos, aunque exista la virtud’, y peor si está ausente. El presidente Castillo no concedió entrevistas a la prensa durante seis meses, y de pronto, ‘tres al hilo’ en una semana.


Hildebrandt develó claros indicios de sus carencias, aunque hay quienes critican su indulgencia, conociendo su trayectoria como inquisidor agresivo. La segunda fue un diálogo de compadres, donde el presidente permitió el tuteo, lo que considero inaceptable, pues la relación de los medios con el poder debe ser distante. Ha sido la tercera con un prestigioso medio internacional – sorprende su concertación, conociendo las limitaciones comunicacionales del entrevistado y la independencia del medio - la que permite apreciaciones elocuentes y reveladoras


El presidente no está capacitado para gobernar el país. De sus propios labios se encargó de confirmarlo al mencionar que se encuentra en un aprendizaje, y que el gobierno es una escuela. ‘Estar aprendiendo’ es diferente a ‘he aprendido’. La interrogante es cuánto tiempo tardará en instruirse, y cuáles los efectos en el país durante dicho período. Pareciera por el tipo de respuestas ante otros temas, que el tiempo para su capacitación será superior a los cinco años de gobierno. ¡Ahí está el detalle!


El profesor Pedro Castillo persiste en el cambio de Constitución, a la vez que declara su intención de promover la inversión privada, cuando ambas decisiones son contradictorias. Lo grave está en lo que pretende modificar, demostrando su desconocimiento: a) ‘convertir la educación y la salud en derechos y no servicios’, lo cual ya consta en sus artículos 9 al 19; b) ‘incluir a las comunidades nativas’, a las cuales se les reconoce en el artículo 89°; c) ‘el agua como derecho de todos los peruanos’, fue incorporado en el artículo 7ª en 2017; d) ‘la Constitución es de 1993 y ha habido cambios en el mundo’, pero las de Estados Unidos (1789), Noruega (1814), Holanda (1815), y México (1917), son más antiguas y continúan vigentes con enmiendas, como las dos decenas que se le han realizado a la nuestra. El presidente ignora que la deteriorada situación de los colegios y establecimientos sanitarios, no es un problema constitucional, sino de gestión, en especial de los gobiernos regionales que tienen a su cargo Educación, Salud, y Agricultura en sus departamentos. Franklin D. Roosevelt decía que “un radical es alguien con los pies firmemente plantados en el aire”, y ahí está el detalle.


Hubo respuestas que denotan al menos una ingenuidad superior a la del ‘Cándido’ de Voltaire, y la más notoria fue que no sabía de la fiesta de cumpleaños a su hija en Palacio de Gobierno, de la cual se enteró al llegar y ‘sentir la bulla’; entonces, ¿quién dio la autorización para dicho evento?, si no fue el presidente, ¿hay personas que pueden autorizar celebraciones sin informarle?, esto último es grave y peligroso. Sumémosle su mención que ‘los empresarios acuden donde él se encuentra y desconoce quienes son, solo sale a saludarlos’, por cierto, son tan afortunados que sin tratarlo, obtienen un contrato con el Estado: ‘a quien Dios se la diere San Pedro se la bendiga’. Ahí está el detalle.


La lucha contra la corrupción y su apoyo a las investigaciones se contradicen con el Habeas Corpus presentado por su abogado contra la fiscal Nora Córdova, y los intentos de su ministro de Justicia para despedir al procurador que lo investiga. Nuevamente la inocencia, el presidente desconoce los métodos de su abogado y ministro. Dice un refrán castellano: ‘a abad sin ciencia y sin conciencia no le salva la inocencia’. Ahí está el detalle.


Las cerezas que ‘adornan’ el pastel: la simple mención de otorgar salida al mar a Bolivia por el Perú, para lo cual convocaría a un referéndum, cuando el artículo 32 de la actual Constitución los prohíbe para tratados internacionales, y una de las principales obligaciones del presidente es la defensa del territorio nacional, que según expertos linda con traición a la patria. Apostaría que más de 90% de los peruanos se opondría en una consulta. Otras perlas fueron la ambivalencia sobre regímenes claramente anti democráticos como Cuba, Venezuela, y Nicaragua.


Sus respuestas desafían la lógica y parecieran de un filme de ciencia ficción, o de la película ‘Desde el jardín’ (Being there), dirigida por Hal Ashby en 1979, donde un jardinero despedido de su trabajo conoce a una mujer que lo acoge, y con frases bien intencionadas (pero no más) es aplaudido e incorporado a la política, obteniendo la presidencia de los EEUU.


Soy opuesto a procesos de vacancia o cierres del Congreso, así como convencido que el uso constante de la palabra ‘pueblo’ es una forma de excusar ignorancia o ineptitud, pero ante las difíciles condiciones del país, al presidente solo le queda descartar completamente la asamblea constituyente, y convocar a gente capacitada, con experiencia, y sin prontuario. El problema es a quienes recurre, pues el panorama de la mayoría de los partidos políticos y sus integrantes no presenta muchas alternativas calificadas, y la gente competente desconfía del presidente. En caso contrario, la primera pregunta de Fernando del Rincón (¿terminará su mandato? puede ser premonitoria, y no por el Congreso, sino por la calle. Ahí está el detalle.


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