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Carlos Ginocchio / Cómo financiar la agricultura (2 de 2)


Herramientas financieras para la pequeña y mediana agricultura


Conclusiones importantes

- Desde abril de 2022 hasta julio de 2023, se han incorporado 34.134 pequeños y medianos productores al crédito formal, y la colocación a estos ha incrementado en un 11%.

- El 64 % de estos accede al crédito a través de las cajas municipales.

- Las cajas rurales están reduciendo su presencia en el sector agrario, con una disminución del 30% en sus colocaciones.

- Solo el 3.9 % de las colocaciones de las instituciones financieras supervisadas se destinan al sector agrario, y el 0.7 % al pequeño y mediano productor.

- A pesar de que el portal de la SBS no presenta información sobre la cartera de Agrobanco, su balance a julio último registra una cartera de créditos vigentes de S/324.8 millones, lo que, según información del presidente en la Comisión Agraria del Congreso, representaría a 27.000 productores. Sumados a los 276,603 mencionados anteriormente, el total es de 303.669 (S/3.200 millones).

- De los considerados sujetos de crédito (mercado potencial actual), solo el 30% accede a financiamiento formal.


Políticas y herramientas específicas

A la luz de esta información, se requieren políticas y herramientas específicas para incorporar a 300.000 productores adicionales en la próxima década:


La introducción de un seguro agrícola comercial —diferente al catastrófico— podría ser una herramienta poderosa para acercar a las instituciones financieras al campo.


Dado que el sector agrario es considerado de alto riesgo, especialmente debido a eventos climáticos, la informalidad y el clima social, la implementación de un seguro de este tipo podría eliminar el primer riesgo y, a medida que más agricultores se formalicen, reducir también el tercero (clima social). Las primas de seguro podrían ser cubiertas en parte por el Estado, incentivando así su adopción. Esto podría llevar a la formalización de agricultores y un mayor acceso al crédito, contribuyendo a la recuperación de fondos y al combate de la pobreza en las zonas rurales.


Si consideramos que la colocación actual a los pequeños y medianos productores es S/3.200 millones, y dado que las instituciones bancarias, por lo general, financian 70% de la inversión (30% restante es mano de obra), la inversión de los 303.000 productores con crédito en el sistema financiero se estima en S/4.571 millones. El monto estimado de la prima por este tipo de seguro es 5% de la inversión, y aplicado a los actuales pequeños y medianos productores con crédito formal, el total de las primas sería de S/228.5 millones. Si el Estado cofinancia 80%, el Fondo para este seguro, sería de S/183 millones, menos de 0.1 % del presupuesto nacional de 2023.


Si consideramos que gracias a este Fondo podría lograrse que se incorporen al crédito formal, 10% anual de pequeños y medianos productores, el fondo sería de S/201 millones, que debe ser considerado como una inversión antes que un gasto. Con el crecimiento esperado, el Fondo estaría cofinanciando una inversión de aproximadamente S/4.000 millones, de los cuales aproximadamente S/2.500 millones se destinarían a la adquisición de agro insumos, con un IGV de S/380 millones, monto superior al cofinanciamiento estatal.


La recaudación de impuestos con el mayor financiamiento permite la recuperación con creces del Fondo, y adicionalmente, mejora el clima social, asegura la despensa alimentaria, y combate la pobreza que es mayor en las zonas rurales.


Otra herramienta importante podría ser una ley que autorice a los gobiernos regionales y municipales a destinar el 1% de sus presupuestos para financiar a pequeños y medianos productores en el sistema financiero. Esto representaría alrededor de S/300

millones anuales, beneficiando a unos 28.000 productores.


Los fondos de cobertura podrían ser una herramienta efectiva para involucrar a todas las instituciones financieras en la atención al sector rural. Agrobanco podría proporcionar su experiencia en el desarrollo de una “Hoja de producto” que registre las condiciones crediticias para cada cultivo según las zonas.


Además, es importante coordinar con la SBS para establecer una tipología de crédito agrario (rural) y definir el uso del Fondo Agroperú, así como ampliar los fondos del programa Agroideas para la gestión comercial, lo cual es fundamental para el éxito de estas iniciativas.


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