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Carlos Ginocchio / Financiamiento agrario en Perú (2 de 3) 



Perú: mitos en el financiamiento agrario y soluciones

 

·        La utilización del Agrobanco y el Fondo AgroPerú como solución única o la más significativa para acercarse al pequeño y mediano productor agrario, es craso error. Hoy el sistema financiero formal coloca 9 veces más soles a 10 veces más cantidad de pequeños y medianos productores que el Agrobanco (año 2023: S/ 2,890 millones vs S/ 330 millones, y 281,715 créditos vs 12,000 créditos), por lo que debe considerarse al sistema financiero privado en las políticas para acercar el crédito al campo.  En esta comparación no estoy incluyendo el saldo de créditos vigentes en el sistema financiero formal, en 2023, a las agroexportadoras y corporaciones: 31,278 créditos por S/ 12,593 millones. Estas tienen una dinámica diferente.

 

·        Si el Midagri debe promover alternativas de financiamiento para los productores agrarios, el MTC lo debería hacer para los transportistas, el Ministerio de Educación para los colegios privados, y así sucesivamente. Cada ministerio. Lo importante es que el Estado peruano, con el apoyo de sus especialistas en cada ministerio, desarrolle políticas – coordinando con los privados – e implemente herramientas sostenibles (no regalos, populismos ni condonaciones), para el acceso de los pequeños emprendedores al financiamiento, y ciertamente a la asociatividad, tecnología, capacitación, y articulación a los mercados. Los subsidios se justifican ante fallas del mercado y, situaciones de desigualdad que lo exijan temporalmente. Cuando se alcancen mayores capacidades de gestión empresarial entre los productores y un sistema de comercialización que permita precios más transparentes, los subsidios irán desapareciendo.

 

·        Se propone otorgar en los créditos a los productores agrarios períodos de gracia de un año. Los créditos se otorgan de acuerdo a las características del negocio. Si se trata de campaña, estos se aprueban por un período similar al tiempo de la misma, desde la siembra hasta la cosecha, con un mes o 45 días adicionales para la venta del cultivo. No tiene sentido un plazo de gracia de un año cuando el negocio se ejecuta en 6, 8 o 10 meses. Ello lo conocen las instituciones financieras, y de esa forma, los desembolsos en muchos casos se hacen por partes, de acuerdo a cada etapa; y la cobranza es del monto total financiado al final del préstamo, y con la venta del producto. El tema de las cuotas ya no se aplica, pues está orientado a negocios en capacidad de pagos mensuales o trimestrales, por su liquidez y operativa (bodegas, instituciones educativas, farmacias), lo que no sucede con el productor agrario que paga con la cosecha que no se realiza todos los meses.

 

En el caso de inversión para la compra de tierras, instalación de cultivos, o emprendimientos forestales, se justifica el período de gracia de acuerdo a cada cultivo o maderable. Los créditos para inversión son escasos actualmente, y ello sí es una necesidad, pues contribuyen a capitalizar al productor, más allá de la campaña que es para la atención de las necesidades familiares diarias. En la medida que el productor demuestre solvencia técnica, comercial y crediticia, alcanzando una escala relevante, llegará este tipo de financiamiento.

 

·        La TEA actual a los productores agrarios, para campaña, es elevada en las IFIS que los atienden, siendo la excepción el Agrobanco, que coloca a tasas de 5% anual por el subsidio del Fondo para la Inclusión Financiera del Pequeño Productor Agropecuario (FIFPPA), y el Fondo AgroPerú con tasas de 3.5%, con recursos del Estado. La banca múltiple, cajas municipales y empresas financieras prestan recursos de sus depositantes, accionistas o líneas de otros bancos, que tienen un costo y deben devolverse, garantizadas por sus patrimonios; no obstante, existen herramientas para reducir las tasas que mencionaré más adelante. Cuando se sugiere la alternativa de un ‘crédito blando’ sería conveniente la descripción de cuáles son las características sugeridas para el mismo (cultivo, territorio, impacto social, divisas, etc…).

 

·        Proponer que el Estado asuma la deuda morosa de los productores agrarios con las instituciones financieras privadas, es un despropósito. ¿Por qué no asumir, también, la de bodegas, peluquerías, bazares, y todos los pequeños negocios no agropecuarios? Además, ello representaría miles de millones que deben ser utilizados en reducir la brecha de infraestructura actual (US$ 159,000 millones), que afecta a los 33 millones de peruanos, y ya el Estado invierte recursos en mantener la producción de alimentos, dinamizar los territorios y luchar contra los cultivos ilegales, entre otras situaciones de alto impacto.  La reestructuración de la deuda agraria del productor con la banca privada es factible solo si se amerita, y existen dificultades en el cumplimiento del pago, para lo cual existen alternativas dentro de la misma banca privada. En cambio, sí resultaría interesante que el MIDAGRI convocara a los operadores financieros para conocer la situación de sus clientes en el sector, sus fortalezas y debilidades.

 

·        De acuerdo a la última encuesta del INEI, en 2022, las principales razones por las que no solicitan un crédito – quienes no lo hacen – son los intereses elevados y la falta de garantías; de ser así, y en caso de no haber referido otras razones (dependiendo de las alternativas del cuestionario), se hace necesaria una campaña para difundir cuáles son las condiciones que requieren las IFIS para un financiamiento, pues la cosecha (prenda agrícola) se admite como garantía del pequeño productor.

 

·        Está claro que el total de productores agrarios – 2.2 millones - no son potenciales sujetos de crédito, como lo señala Germán Lench, que no lo son 1’106,198 en subsistencia crítica (49.3%) y la mitad de los 886,354 en subsistencia no crítica (38.7%), por lo que considera como sujetos de crédito a 703,435 productores (intermedia de menor potencial + intermedia de mayor potencial + consolidada). En mis estimaciones, serían potenciales sujetos de crédito 1.0 millón articulados al mercado (según CENAGRO 2012, 1’010,866 destina su producción a la venta). Como hoy el sistema financiero presta aproximadamente a 300 mil, dependiendo de cada estimación, estarían atendidos 43% o 30% de los sujetos de crédito.

 


 

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