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  • Foto del escritorCarlos Ginocchio

Carlos Ginocchio / Mentiras verdaderas 



El señor Jaime Villanueva, exasesor de quien fue fiscal de la Nación, Patricia Benavides, ha emitido declaraciones que no dejan títere con cabeza (*). Ciertas o falsas, que no sería de extrañar, le ha llovido tupido a todos: fiscales de uno u otro lado, y políticos de todos los partidos. Estos creen parte de sus revelaciones – aquellas que les conviene - y desmienten las hostiles; sin embargo, han generado la renuncia de un miembro de la Junta Nacional de Justicia – Henry Ávila – a través de una carta con una peculiar frase, digna de Cantinflas: “…el testigo ha declarado un conjunto de hechos notoriamente falsos sobre ciertas verdades que atañen a mi conducta…”. Apostaría que ni Jean-Francois Champollion – el descifrador de los jeroglíficos egipcios – podría traducir el sentido de su expresión.

 

La ‘mentira’ es un lugar común en nuestros tiempos. En 1994, James Cameron – el realizador de ‘Titanic’ y ‘Avatar’ – dirigió el filme ‘Trues Lies’ (Mentiras verdaderas), donde Arnold Schwarzenegger desempeña el rol de un espía, ocultándolo a su esposa, Jamie Lee Curtis. La frase ‘la mentira tiene patas cortas’ del humorista gráfico argentino, Roberto Fontanarrosa, ha sido abatida por la del jerarca nazi, Joseph Goebbels: ‘miente, miente, que algo queda’, por cuanto hay falacias que permanecen en el tiempo, y quizás sea necesario aplicar con mayor énfasis, la máxima de Abraham Lincoln: ‘se puede mentir a pocos mucho tiempo. Se puede mentir a muchos, poco tiempo. Pero no puedes mentir a todos todo el tiempo’. 

 

María Florencia Melo publica, en el boletín de ‘Statista Daily Data’, que “la desinformación se ha convertido en un desafío constante en la vida cotidiana de América Latina, según el estudio ‘Fake news - Desinformación en Chile y LatAm’, realizado por la empresa de estudios de mercado Activa en colaboración con la Worldwide Independent Network of Market Research. Realizado en 2022 con 6,049 participantes en ocho países latinoamericanos, tuvo el objetivo de conocer la percepción de la ciudadanía respecto a la desinformación o “fake news”. El estudio muestra que un porcentaje significativo de los encuestados se enfrenta a noticias engañosas o falsas todos o casi todos los días. Brasil encabeza la lista con 60%, seguido de cerca por Ecuador con 58%. Colombia, Chile y Argentina también experimentan altos niveles, con 53%, 52% y 51%, respectivamente. México, Perú y Paraguay, con cifras ligeramente menores, no escapan a esta problemática, registrando porcentajes de 43%, 39% y 38%, respectivamente. Estos resultados plantean la interrogante sobre la influencia y el impacto que la desinformación puede tener en la toma de decisiones individuales y colectivas en estos países. Además, el informe revela que 73% en los ocho países creen que la desinformación en las noticias es un problema importante en su país”.

 

El engaño es una de las lacras más nocivas en nuestro siglo, y se manifiesta a través de noticias e informaciones falsas, fanatismos sustentados en falsedades, supremacía de las emociones sobre la razón, y lo que conocemos, para asignarle un nombre más popular, como leyendas urbanas o mitos que permanecen en el tiempo, y que generan doctrinas absurdas y desconcertantes. Revisemos algunas.

 

·        Es común que la gente de ‘izquierda’ tilde a la ‘derecha’ de fascista (a veces de nazi); sin embargo, Benito Mussolini, fundador del Partido Nacional Fascista, en 1921, declaró que “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”, por lo que su ideología es más cercana al socialismo del siglo XXI. Incluso, no alcanzó el poder en elecciones, sino en virtud a la ‘marcha sobre Roma’, en 1922. Mussolini creía que el Estado debía manejar las principales empresas, las consideradas ‘estratégicas’, decretó que todos los funcionarios públicos debían jurar fidelidad al Estado o ser destituidos, buscó “reorganizar la juventud desde el punto de vista moral y físico”, arrasó con los tratados internacionales, y eliminó a todos los partidos políticos. Fue una dictadura, por lo que en realidad el término ‘fascista’ es aplicable a totalitarismos de uno u otro lado, a Maduro como a Pinochet.  Además, el partido de Adolfo Hitler adoptó el nombre de Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. Como todos los autócratas, comenzaron con promesas de progreso al pueblo, para cuando accedieron al poder, someterlo, eliminando todos sus derechos, el de la protesta, por ejemplo.

·        Es habitual en algunos grupos mencionar a los españoles de la conquista como imperialistas, de igual forma que a los Estados Unidos, soslayando que nuestros antepasados incas – una cultura importante – también lo fueron, y el Tawantinsuyo fue el imperio más extenso en la América precolombina, sojuzgando a cañaris, chachapoyas, huancas, chimúes, atacameños, y paracas, entre otros. Según el historiador piurano, Reynaldo Moya Espinoza, nuestros tallanes – conocidos como los fenicios de América por la organización de su comercio marítimo – ‘resistieron a los 40,000 hombres de Huayna Cápac. Cuando Pizarro llegó a Pabur, el curaca, le dijo que el Cuzco Viejo había quemado 20 pueblos. Los curacas de Amotape, Paita y Colán resistieron ferozmente y en venganza, el Inca formó con el corazón de cinco mil vencidos una pirámide’. La crueldad fue una característica de todos los pueblos conquistadores. Los incas no fueron una excepción.

·        Una mentira ciclópea relacionada con nuestros antepasados, es la bandera incaica. María Rostworowski dijo que “los incas no tuvieron esa bandera: Esa bandera no existió, ningún cronista hace referencia a ella. Separemos de un lado las cosas verídicas, serias y reales, de las tonterías”. La Academia Nacional de la Historia del Perú señaló que “el uso oficial de la mal llamada bandera del Tawantinsuyo es indebido y equívoco. En el mundo prehispánico andino no se vivió el concepto de bandera, que no corresponde a su contexto histórico”. Otros historiadores afirman que, si hubieran tenido bandera, lo habría mencionado Garcilaso de la Vega en sus ‘Comentarios Reales’. Comparto la conclusión del artículo publicado en ‘El Montonero’ (9.9.2021): “El objetivo es clarísimo: deconstruir la peruanidad para crear la idea de una república plurinacional, en base a pueblos originarios inexistentes. Lo que pretenden quienes proponen el uso de esta falsa bandera del Tawantinsuyo es debilitar la identificación de los peruanos con sus verdaderos símbolos patrios. Es una parte de sus estrategias para forzar el enfrentamiento entre peruanos, especialmente entre andinos y “criollos”; y para hacerlo no dudan en tergiversar la historia o renegar de algunos de los más importantes elementos constitutivos de la peruanidad”.

·        Felipillo, considerado un personaje mendaz y traicionero, es necesaria su reivindicación. Los historiadores no se ponen de acuerdo si nació en Tumbes o Poechos, pero en ambos casos fue un joven tallán. A sus 15 años, Pizarro lo llevó a Panamá y España, donde aprendió el idioma castellano, por lo que fue considerado como intérprete. Hay quienes afirman que traicionó a Atahualpa, al traducir mal sus palabras frente a los españoles, pero otros cronistas manifiestan lo hizo adrede para vengar a su etnia tallán por los desmanes cometidos por los incas. Felipillo – cuyo real nombre desconocemos – acompañó, posteriormente, a Pedro de Alvarado y Diego de Almagro en su expedición a Chile, y ante el fracaso de esta, los indígenas que acompañaban, huyeron, y Felipillo entre ellos. Almagro ordenó su persecución, fue capturado, torturado, ejecutado, descuartizando su cuerpo, y cada parte colgada como advertencia en diferentes caminos. Otras versiones alegan que, ante las imputaciones de los reyes por el asesinato de Atahualpa, sus causantes descargaron la culpa en la supuesta ‘mala traducción’ de Felipillo, quien pertenecía a la facción de Huáscar, y era hostil a los españoles, a quienes consideraba invasores.

·        En Perú hablamos de centralismo, pero de los 90 personajes que en algún momento se han ceñido la banda presidencial (incluyendo al profesor Castillo y la señora Boluarte), 29 nacieron en Lima, pero 61 fuera de la capital, e incluso del país: un argentino (San Martín), un venezolano (Bolívar), uno nacido en Cuenca, Ecuador (Sucre), un chileno (Ramón Herrera, presidente del estado Sud Peruano en el período 1837-38), y uno nacido en La Paz, cuando formaba parte del Virreinato de Río de la Plata (Santa Cruz). Cinco nacieron en territorios que hoy no pertenecen al Perú: Tarapacá (Ramón Castilla y Remigio Morales Bermúdez), Arica (Unanue y Billinghurst), e Iquique (Gutiérrez de la Fuente), pero los restantes cincuenta y uno nacieron fuera de nuestra capital, en diecinueve regiones: once en Arequipa, cinco en Cuzco, cinco en Piura, tres en Ica, tres en Apurímac, tres en Cajamarca, tres en Puno, dos en Lambayeque, dos en Moquegua, dos en Lima provincias (Chancay y Supe), dos en Amazonas, dos en Junín, uno en La Libertad, uno en Tacna, uno en Huánuco, uno en Ayacucho, uno en Pasco, uno en Ancash y uno en Tumbes. 

·        Todos conocemos que la pizza tuvo su origen en Nápoles en el siglo XVIII, y hay quienes le atribuyen su difusión a la princesa Margarita de Saboya, aunque el académico Zachary Nowak lo desmiente; no obstante, existen versiones que Marco Polo, en el siglo XIV, llevó a Nápoles un plato chino conocido como ‘Cong tu Bing’ (pan frito que significa “panqueque de cebolleta”, relleno de queso) al cual le colocó los aderezos encima, consiguiendo el éxito que llevaría a la preparación tal como hoy la conocemos. Otras versiones señalan que existía en la Persia del siglo VI A.C, (panes planos con queso y dátiles) y en la Grecia antigua.

·        Hoy tenemos expertos en todas las áreas de la actividad humana, incluso en algunas que desconocemos. Entre estas, conozco egresados de la carrera de Literatura que no han escrito siquiera un renglón. Cervantes, Shakespeare, Joyce, Faulkner, y García Márquez, no necesitaron esa profesión para crear sus maravillosas obras, pero están también los politólogos que mencionan la importancia de conocer los planes de gobierno de los candidatos en una campaña. ¿Conocen, ustedes, alguien que haya votado por un partido habiendo leído, previamente, su plan de gobierno? Ojalá fuera así, pero Agustín Laje lo refuta en su “Generación idiota”: antes que las propuestas políticas concretas, lo que atrae de los candidatos son sus apariencias, sus entornos, sus gustos y preferencias. Del político se quiere todo menos política: cuál es su equipo de fútbol de preferencia, qué música escucha, cuál es su serie favorita, cuál está mirando en este momento, qué bromas sabe hacer, qué comidas disfruta, que opina de la cotidianeidad, quienes son sus hijos, quien es su esposa…La inteligencia y la preparación del candidato, frente a la posibilidad de verlo comiendo una cheeseburger o pateando una pelota de fútbol, pasa a un segundo plano, porque reconocerlas es en sí mismo un esfuerzo de la inteligencia y de la preparación política al que no deseamos abocarnos”.

·        Se difunde la creencia del mayor aporte de los jóvenes a los negocios y la vida en general, soslayando que todos los avances tecnológicos y científicos de los cuales la generación actual goza, han sido inventados, patentados y desarrollados por las generaciones anteriores, y que la mayoría de los premios Nobel en Medicina y Física, como ’Abel’ y ‘Medalla Fields’ en matemáticas, los han conseguido mayores de 60 años. Bien dijo Antonio Rattin: “los pibes ganan partidos, los grandes campeonatos”. ¿Juventud, divino tesoro? Solo para la poesía.

·        Cada persona tiene su propia verdad. Relativismo que tanto daño causa a la sociedad. Coincido con el sacerdote y teólogo Miguel Fuentes, acerca de este: “en el ámbito del conocimiento, niega la posibilidad de alcanzar verdades universales y objetivas. En el ámbito moral es la negación de poder llegar a conocer los valores y bienes objetivos y actuar en consecuencia (o sea niega que pueda afirmarse que un comportamiento es malo para todos o que otro es siempre bueno)”.  De esta forma existirán justificaciones para todo, incluso para los crímenes más atroces y bárbaros. Intereses de grupúsculos han promovido confundir la verdad con la opinión, donde cada persona tiene la suya, muchas veces errada. Con mucha razón, Clint Eastwood afirmaba que “las opiniones son como los culos, todos tenemos uno".

Merced a ello se tejen leyendas urbanas como que el hombre nunca llegó a la Luna, o que Hitler, Juan Gabriel, Elvis Presley, Pedro Infante, y Alan García, no murieron.  Así, ‘todo vale’, y aunque la tolerancia es una virtud estimable, es peligroso extenderla sin límites a perogrulladas o falsedades. ‘Para mentir y comer pescado’, hay que tener micho cuidado.

 

(*) Frase que se origina en la obra de Cervantes, ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y significa ‘arrasar con todo’, cuando don Quijote por ayudar al titiritero Gayferos a rescatar a su amada Melisendra de sus raptores musulmanes, destruye con su espada rodos los muñecos y títeres de trapo y madera, dejando a todos sin cabeza.

Febrero 2024.


 

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