Eduardo Ulloa / La Sostenibilidad y la Microeconomía
- Eduardo Ulloa
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La Parábola de la Sostenibilidad y la Microeconomía: Desentrañando la Caja Negra de Adam Smith en la Inversión Pública Contemporánea
Introducción: El Latido Detrás del Capital
Hablar de economía es, a menudo, refugiarse en la frialdad de los números. Sin embargo, tras tres décadas de transitar por los pasillos del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, y de compartir el aula con mentes ávidas en la Universidad de Lima (ULIMA), he comprendido que la sostenibilidad no es un término técnico; es un pacto de confianza entre el Estado y el ciudadano. La "caja negra" de la que hablaba Adam Smith —ese misterioso mecanismo donde el interés individual se convierte en bienestar colectivo— no es un vacío autómata. Es un espacio vibrante donde habitan las percepciones, los miedos y las esperanzas de las personas.
En este ensayo, nos proponemos explorar cómo la microeconomía moderna, al abrazar a la psicología, nos permite entender que el cambio económico permanente nace de un cambio en el ser. Las personas no se mueven por decretos, sino por la certeza de que su esfuerzo encontrará un terreno fértil y duradero.
I. El Concepto de Sostenibilidad: Más Allá del Cemento
En el ecosistema de los servicios públicos, la sostenibilidad es la condición sine qua non para que la inversión no sea un simple espejismo de progreso. Bajo el marco del Sistema Nacional de Programación Multianual y Gestión de Inversiones (Invierte.pe), hemos aprendido que la sostenibilidad es la garantía de que una intervención estatal mantendrá sus estándares de calidad y técnicos a lo largo del tiempo.
Sin embargo, hay un dolor intrínseco en la gestión pública: el financiamiento del mantenimiento, ese "gasto corriente" que tantos gestores ven con desdén. Es allí donde se libra la verdadera batalla. Un proyecto sin recursos para su operación es un proyecto nacido para morir. Como responsable que fui de unidades ejecutoras con presupuestos anuales de 500 millones de soles, he visto cómo el descuido de lo preventivo condena al ciudadano al ciclo del eterno retorno: construir para abandonar, y reconstruir para volver a fallar.
II. La Microeconomía Moderna y la Psicofísica de la Decisión
La microeconomía ya no es la ciencia de la racionalidad pura. Gracias a los aportes de Kahneman y Tversky (1979), sabemos que el ser humano opera bajo una "racionalidad limitada". La Prospect Theory nos revela que valoramos las pérdidas y las ganancias de manera asimétrica. Esta asimetría es el corazón de la sostenibilidad: un emprendedor solo se atreverá a soñar en grande si percibe que la infraestructura que lo rodea es permanente, no ocasional.
Las personas utilizamos reglas heurísticas para navegar la incertidumbre. No somos computadoras calculando vectores de fricción; somos como aquel campeón de billas descrito por Robert Frank (2005), quien logra un tiro magistral no por resolver ecuaciones en su cabeza, sino por una sabiduría táctica nacida de la experiencia y la percepción del entorno. Si el entorno es inestable, el tiro será defensivo. Si el Estado ofrece sostenibilidad, el ciudadano se atreve a la jugada maestra.
III. La Parábola del Agricultor: Un Relato de Incertidumbre y Esperanza
Permítanme ilustrar esto con una imagen que aún resuena en mis seminarios. Imagine a un agricultor, un hombre de manos curtidas que contempla su pequeña parcela con la ilusión de quien desea dejar un legado. Cerca de su tierra, hay un camino.
En el escenario de la insostenibilidad, el agricultor mira la carretera recién arreglada y, en lugar de alegría, siente urgencia. Sabe que, en dos años, los baches devorarán el asfalto porque nadie lo cuida. Su pensamiento es amargo: "Debo sacar todo lo que pueda ahora, de forma intensiva y extractiva, porque cuando el camino se destruya, mis productos se pudrirán antes de llegar al mercado".
El excedente de su cosecha no se convierte en una nueva sembradora ni en capacitación para sus hijos; se convierte en un ahorro miedoso, guardado bajo el colchón para sobrevivir los años de aislamiento que sabe que vendrán. El Estado gastó 1.5 millones de dólares por kilómetro en esa vía, pero al no invertir 100 mil dólares en mantenerla, ha destruido el espíritu emprendedor de ese hombre.
Pero ahora, cambie el matiz del relato. Imagine que este agricultor percibe que el Estado ha implementado un modelo de mantenimiento predictivo y preventivo. Ve cuadrillas trabajando constantemente, ve que el camino no se degrada. Entonces, ocurre el milagro microeconómico: la percepción cambia. El ahorro miedoso se transforma en inversión audaz. Compra maquinaria, aplica tecnología, y sus hijos se capacitan porque hay un futuro que puede ser transportado con seguridad. Este es el Círculo Virtuoso del Desarrollo, donde la inversión pública actúa como un multiplicador de la esperanza privada.
IV. La Simbiótica de las Ciencias y el Rol del Practitioner
Nuestra microeconomía no es una isla. Se nutre de la Economía Neo Institucional, a través de la Teoría de los Costos de Transacción de Ronald Coase (1937), y de la Psicología, para entender que los mercados son, ante todo, conversaciones entre seres humanos.
Como docente en la Universidad de Lima (ULIMA) y en el Instituto de la Calidad de la PUCP y la USIL, mi misión es transmitir que detrás de cada estudio de pre inversión, de cada expediente técnico BIM o gestión de la PMO, hay una familia esperando que el Estado cumpla su promesa. La sostenibilidad es el respeto por el tiempo del otro. Es entender que un impacto permanente es la única forma de no malgastar el tesoro público en reconstrucciones cíclicas que solo generan frustración social.
Conclusión: El Súmmum del Desarrollo
Las personas son el origen y la razón de ser de todo esquema económico, y porque nó de la Inversión Pública. No hay desarrollo exitoso sin ciudadanos capacitados y, sobre todo, convencidos de que su entorno es estable. Cuando logramos que la inversión tenga sostenibilidad, estamos abriendo la "caja negra" para iluminarla con transparencia y predictibilidad.
Solo así pasaremos de ser un país que construye obras a ser una nación que construye futuros. Porque, al final del día, la economía no se trata de cómo se mueven las monedas, sino de cómo se elevan los sueños de aquel agricultor que, al ver su camino siempre despejado, decide que hoy es un buen día para sembrar más de lo que jamás imaginó.
Referencias:
- El autor es Doctorando en Educación, Magíster en Regulación y Especialista en Gestión de Inversiones (ULIMA).
- Coase, R. H. (1937). The Nature of the Firm. Economica, 4(16), 386–405.
- Frank, R. H. (2005). Microeconomía y conducta (5ta ed.). McGraw-Hill.
- Kahneman, D., & Tversky, A. (1979). Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk. Econometrica, 47(2), 263–291.




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