Embajador Jorge Castañeda / El poder blando de la India
El poder blando de la India: cooperación para el desarrollo
Marco conceptual
El soft power o poder blando es la capacidad que tiene un Estado para influir en las decisiones de otros países a través de la atracción, la persuasión y la cooptación en lugar de recurrir a la fuerza militar o las sanciones económicas (hard power). Esta forma de influencia se construye a partir de tres fuentes principales: la cultura (como el cine, la música, la gastronomía y la educación superior), los valores políticos (el compromiso interno y externo con la democracia, los derechos humanos y la libertad) y la política exterior (una diplomacia orientada a la paz, la cooperación internacional y el respeto al derecho global).
El poder blando de la India enfocado en el desarrollo social
El poder blando de la India suele asociarse de forma inmediata con sus expresiones culturales más visibles, como el cine de Bollywood, el yoga, el ayurveda, su gastronomía y su música, complementados por sus valores democráticos y una política exterior orientada a la paz. Sin embargo, esta visión tradicional suele omitir que la cooperación Sur-Sur constituye uno de los pilares más auténticos y estratégicos de su influencia global.
A diferencia del modelo de asistencia occidental tradicional, el cual es percibido con frecuencia como condicionado o paternalista, el enfoque indio se fundamenta en la premisa del desarrollo compartido entre iguales. De esta manera, India ofrece soluciones nacidas de su propia experiencia superando desafíos socioeconómicos a escala masiva, las cuales resultan directamente aplicables en otras naciones en desarrollo de África, Asia y América Latina.
Esta filosofía de cooperación no se basa en la transferencia de recursos financieros masivos, sino en el intercambio de capacidades y conocimiento adaptativo. Al haber gestionado con éxito problemas como la pobreza rural, la brecha de infraestructura y el acceso a la salud en una población de más de mil cuatrocientos treinta millones de personas, India ofrece herramientas validadas en el contexto real del Sur Global. Bajo el principio filosófico de que el mundo es una sola familia (Vasudhaiva Kutumbakam), su diplomacia humanista se sostiene en la no condicionalidad, el respeto a la soberanía, la aprobación local para evitar dependencias y el uso de tecnologías de costo accesible diseñadas para entornos con restricciones de recursos.
El vehículo insigne de esta transferencia de conocimiento es el Programa de Cooperación Técnica y Económica de India, conocido como ITEC. Desde su creación en 1964, este programa ha formado capital humano mediante el otorgamiento de miles de becas anuales a profesionales y funcionarios de más de ciento sesenta países en áreas críticas como la salud pública, la alfabetización digital, la agricultura sostenible y las energías renovables.
A esto se suma el innovador modelo tecnológico del país, que busca socializar su infraestructura pública digital —como la plataforma de pagos e identidad India Stack— para permitir que los países en desarrollo logren saltos cualitativos en inclusión financiera y gobernanza sin depender de costosas licencias privadas.
Otra herramienta de enorme impacto social es la diplomacia médica y farmacéutica, sector que ha consolidado a la India como "la farmacia del Sur Global". Su capacidad industrial para producir medicamentos genéricos a precios accesibles facilita el tratamiento de enfermedades como el VIH, la tuberculosis y la malaria en diversas regiones del mundo. Asimismo, iniciativas de asistencia humanitaria directa, como el envío de vacunas e insumos médicos durante emergencias sanitarias globales, han reforzado su reputación como un socio solidario, confiable y profundamente comprometido con el bienestar colectivo.
El impacto de este modelo se traduce en beneficios estratégicos que fortalecen la legitimidad moral y la reputación de India en la arena internacional. Al centrar su asistencia en necesidades humanas básicas, la India se desmarca de las dinámicas geopolíticas tradicionales de las grandes potencias. Esto le permite articular bloques multinacionales en foros clave como el G20, los BRICS y la Organización de las Naciones Unidas, posicionándose como la voz natural y el puente vinculante entre los países en desarrollo y el Occidente desarrollado, al tiempo que construye una sólida red global de afinidad e influencia técnica a largo plazo.
Evolución histórica y marco institucional
La política de cooperación para el desarrollo de India no surgió de la noche a la mañana, sino que evolucionó a través de tres grandes etapas históricas que la han consolidado como un referente mundial en la Cooperación Sur-Sur. Su punto de partida ético y político se sitúa tras su independencia en 1947, bajo el liderazgo del primer ministro Jawaharlal Nehru. En este periodo inicial, India sostuvo que los modelos de desarrollo occidentales no se adaptaban a las realidades del Sur Global y, a pesar de sus propias limitaciones económicas, comenzó desde 1949 a otorgar las primeras becas de estudio a jóvenes de otros países en desarrollo. Esta visión se consolidó en la Conferencia de Bandung en 1955, donde India jugó un papel clave dentro del Movimiento de Países No Alineados para formalizar los principios de solidaridad, no injerencia y cooperación mutua.
El verdadero hito operativo e institucional ocurrió el 15 de septiembre de 1964 con la creación del Programa ITEC (Indian Technical and Economic Cooperation). A través de esta iniciativa, India transformó sus ideales en una política pública de Estado, promoviendo la asistencia técnica mutua como vía para construir una comunidad mundial interdependiente. En lugar de imponer condiciones u otorgar préstamos, ITEC se centró en la transferencia de capacidades en áreas como la capacitación técnica, el desarrollo rural, la administración pública y la salud.
Entrado el siglo XXI, el acelerado crecimiento económico de India dio paso a una era de consolidación global y digital. En 2012, el Ministerio de Asuntos Exteriores creó la Administración de Cooperación para el Desarrollo (DPA) para gestionar de manera profesional sus créditos, programas de ayuda y becas. Con esto, India pasó de ser un país receptor neto de ayuda a convertirse en un socio estratégico global. Hoy en día, India lidera la cooperación para el desarrollo compartiendo soluciones tecnológicas de código abierto y facilitando el acceso a medicamentos genéricos asequibles para que otros países aborden sus retos de forma rápida y económica.
El liderazgo de India en este ámbito radica en tres pilares fundamentales: la legitimidad, la flexibilidad y la identidad compartida. Al no cooperar desde la abundancia sino desde la experiencia práctica de resolver desafíos sociales masivos en su propio territorio, India genera una fuerte empatía con los países en vías de desarrollo. Además, su modelo se basa estrictamente en la demanda, respondiendo a las solicitudes específicas de cada nación. Por último, al proyectarse como un socio de desarrollo y un hermano mayor en lugar de una potencia paternalista o extractiva, India reafirma de manera genuina su pertenencia y compromiso con el Sur Global.
Estructura y operación de la cooperación india
La Administración para la Asociación para el Desarrollo (DPA), como brazo operativo del Ministerio de Asuntos Exteriores de la India, estructura su cooperación internacional bajo un paradigma de asociación entre pares que se distancia deliberadamente del modelo tradicional de donante y receptor. Su marco de actuación se fundamenta en los principios de la cooperación Sur-Sur, garantizando que cada proyecto o iniciativa responda directamente a las demandas, prioridades y requerimientos expresados por los propios países receptores, sin imponer condicionalidades políticas o económicas que atenten contra la soberanía nacional de las naciones aliadas.
A nivel de gestión interna, la DPA coordina sus operaciones mediante tres divisiones especializadas que garantizan una cobertura geográfica e institucional eficiente:
DPA-I: Supervisa las líneas de crédito e infraestructura en el entorno vecinal inmediato de Asia del Sur.
DPA-II: Administra los programas de formación, becas e ITEC, así como la asistencia técnica multilateral.
DPA-III: Gestiona las subvenciones e iniciativas de infraestructura en África, América Latina y otras regiones en desarrollo.
Esta estructura organizativa consolidada permite a la India proyectar su poder blando y afianzarse como un socio estratégico indispensable para el progreso del Sur Global.
Financiamiento de la cooperación sur-sur de la India
El financiamiento de la Cooperación Sur-Sur de la India enfocado en el desarrollo social se gestiona a través de mecanismos multilaterales, fondos fiduciarios estratégicos o mediante el cofinanciamiento con los países beneficiados:
Fondo de Asociación para el Desarrollo India-ONU (2017): Es el mecanismo insignia para el desarrollo social a nivel global. Gestionado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur (UNOSSC), cuenta con un capital asignado de 150 millones de dólares. En este esquema de cofinanciamiento, India aporta el capital financiero mientras que los proyectos son propiedad del país receptor. Las agencias de la ONU, tales como el PNUD, UNICEF o el PMA, actúan como entidades implementadoras sobre el terreno junto a los gobiernos locales, enfocándose en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a través de proyectos de salud materno-infantil, acceso a agua limpia, saneamiento, educación rural y empoderamiento de la juventud.
Proyectos de Desarrollo Comunitario de Alto Impacto (HICDP): El Ministerio de Asuntos Exteriores de la India maneja este portafolio de subvenciones directas comunitarias, consistentes en transferencias financieras directas sin condiciones comerciales para la construcción de escuelas, centros de salud primaria, plantas de tratamiento de agua potable y sistemas de electrificación rural. Se prioriza la demanda del socio y la ejecución descentralizada mediante los gobiernos locales del país beneficiario.
Cooperación en Infraestructura Pública Digital (DPI): Representa una vertiente moderna del desarrollo social indio mediante el cofinanciamiento y la transferencia tecnológica de su ecosistema digital (sistemas de pago instantáneo e identidades digitales). Mediante la firma de memorandos de entendimiento, India financia el soporte técnico y el despliegue de estas herramientas, facilitando la adaptación de plataformas financieras en países de América Latina y África para promover la inclusión financiera y social masiva de sus poblaciones.
La cooperación sur-sur India-Perú para el desarrollo
El nivel actual de la Cooperación Sur-Sur entre la India y el Perú, es de rango medio con relación a otros países particularmente de África y enfocado en el desarrollo social se sostiene sobre un marco institucional activo a través del Programa ITEC el cual capacita periódicamente a profesionales y funcionarios públicos peruanos en áreas clave como gobernanza digital, gestión de la salud pública, energías renovables y administración del Estado. Recientemente dicha cooperación se amplió a través del proyecto de transferencia tecnológica y de modelo de la India Stack al Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) para la creación de TAPP (Transferencias Automáticas de Pagos Peruanos), una infraestructura pública digital inspirada directamente en el sistema UPI (Interfaz de Pagos Unificados) de la India.
Es necesario reconocer que la cooperación para el desarrollo entre Peru y la India aún enfrenta importantes barreras que impiden su consolidación en un nivel alto. Factores como la distancia geográfica, las asimetrías en la capacidad operativa y la falta de una mayor inversión por parte del Perú de recursos en proyectos de gran envergadura limitan el alcance de las iniciativas, manteniéndolas en muchos casos en una fase de proyectos piloto o de transferencia puntual de conocimientos. Para escalar este vínculo a un rango superior, resulta fundamental optimizar el monitoreo conjunto entre las agencias de cooperación y concluir acuerdos de mayor integración que impulsen el bienestar de las poblaciones más vulnerables.
Para elevar la Cooperación Sur-Sur (CSS) con la India a un nivel de alto impacto, el Perú debe evolucionar de receptor pasivo de asistencia técnica a un actor proactivo, estructurado y respaldado por financiamiento sostenible. Esta transformación requiere institucionalizar la gobernanza multisectorial mediante un Decreto Supremo o la creación de una Comisión Multisectorial liderada por la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). Bajo la coordinación de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), este marco otorgará carácter vinculante a las decisiones y alineará las prioridades del MINSA, MIDAGRI, MINEDU y MINEM a través de mesas sectoriales especializadas.
El pilar técnico del proceso debe ser la suscripción de un Acuerdo Bilateral Marco enfocado en la transferencia tecnológica y la adopción de soluciones probadas. Este convenio debe acordar líneas de acción estratégicas, tales como fortalecer la implementación de infraestructura pública digital basada en India Stack para mejorar la inclusión financiera y la gestión de subsidios, la cooperación en salud para la producción y adquisición de medicamentos genéricos, la electrificación rural fuera de la red mediante la Alianza Solar Internacional (ISA), y el fortalecimiento del capital humano a través de alianzas académicas de alto nivel.
A nivel operativo, resulta indispensable para el Perú superar las restricciones presupuestarias mediante análisis formales de costo-beneficio que prevean esquemas de cofinanciamiento, fondos mixtos o el aprovechamiento de líneas de crédito concesionales del Exim Bank de la India, créditos soberanos del BID y la estructuración de proyectos mediante Obras por Impuestos (OxI) con PROINVERSION. Las intervenciones deberán iniciar con proyectos piloto en regiones del interior, respaldados por indicadores medibles a un plazo de tres a cinco años y programas de capacitación articulados con los Gobiernos Regionales (GORE) que garanticen la sostenibilidad de las iniciativas a largo plazo.
Finalmente, el Perú debe desplegar una diplomacia proactiva que lo posicione ante la India como un socio estratégico en áreas de mutuo interés, como la biodiversidad, la minería verde y la seguridad alimentaria a partir de productos andinos. Esta postura no solo permitirá captar mayores asignaciones de recursos para el desarrollo local, sino que también consolidará un marco de integración integral que complemente de forma estratégica las negociaciones comerciales en curso.
Beneficios para el Perú de impulsar la cooperación para el desarrollo social con la India
Activar la Cooperación Sur-Sur con la India representaría para el Perú una oportunidad estratégica para acelerar su desarrollo social mediante soluciones tecnológicas probadas, adaptables y de bajo costo. El mayor impacto se reflejaría en la salud pública, al facilitar el acceso a medicamentos genéricos e insumos oncológicos a precios significativamente menores, además de permitir la implementación de plataformas de telemedicina para conectar postas de salud en zonas rurales andinas y amazónicas con médicos especialistas. Asimismo, en el ámbito de la protección social y la inclusión financiera, el Perú podría adoptar modelos de infraestructura digital pública inspirados en la India para bancarizar a sectores informales y transferir subsidios estatales de manera transparente, rápida y sin costos de intermediación.
Esta alianza también fortalecería las capacidades técnicas del país mediante un mayor uso del programa de becas de capacitación ITEC para servidores públicos y profesionales en áreas clave como inteligencia artificial, ciberseguridad y gestión pública. En el sector agrícola y nutricional, la transferencia de tecnologías de micro irrigación de bajo costo e intercambios sobre cultivos resistentes al clima contribuirían a proteger la agricultura familiar frente a las sequías y a combatir la anemia infantil. Finalmente, programas enfocados en el empoderamiento de mujeres rurales para la instalación de energía solar y la digitalización de microempresas permitirían dinamizar las economías locales, consolidando una cooperación enfocada en capacidades concretas para cerrar las brechas de desigualdad en el país.
Beneficios para la India de su poder blando en desarrollo social
El despliegue del poder blando enfocado en el desarrollo social constituye para la India una de sus herramientas geopolíticas más efectivas en la configuración del nuevo orden internacional. En un escenario caracterizado por la creciente polarización y la competición abierta entre Estados Unidos y China, este marco le brinda a la India la oportunidad de proyectarse como un tercer gran eje de relacionamiento global y erigirse formalmente como la voz articuladora y defensora de los intereses del Sur Global.
Para la India, este modelo de cooperación horizontal ofrece una ventaja competitiva única en el Hemisferio Occidental, un espacio donde Estados Unidos busca activamente contener y reducir la profunda presencia económica y de infraestructura por China pues se trata de un socio pragmático, democrático y no amenazante para los Estados Unidos. Esto le permite operar sin la oposición de los Estados Unidos y, al mismo tiempo, ofrecer a los países del sur una vía de desalineamiento estratégico con relación a China y los Estados Unidos para diversificar sus alianzas sin quedar atrapados en la pugna entre grandes potencias.
Asimismo, esta estrategia le genera a la India considerables influencia de largo plazo y potenciales retornos económicos. Al exportar e implementar sus estándares tecnológicos, marcos de gobernanza digital y soluciones agrícolas o sanitarias en países en desarrollo, la India sienta las bases para la internacionalización de sus empresas y la apertura de nuevos mercados de exportación.
Finalmente, la acumulación de capital político y el agradecimiento genuino de los Estados beneficiados traducen esta cooperación en un sólido respaldo diplomático en foros multilaterales, fortaleciendo la aspiración histórica de la India de reformar la gobernanza global y obtener un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin embargo, la efectividad real de esta política de poder blando dependerá de la capacidad de la India para sostener estos compromisos financieros y tecnológicos en el tiempo frente a la competencia de otros gigantes globales.




Estimado Sr. Embajador Castañeda, Creo firmemente que el verdadero liderazgo no se mide por la capacidad de imponer, sino por la capacidad de inspirar, servir y generar oportunidades para los demás. La experiencia de la India demuestra que el conocimiento compartido, la cooperación sincera y el desarrollo de capacidades pueden transformar sociedades enteras sin renunciar a la ética, la dignidad ni el respeto mutuo.
Como profesional, considero que nuestro compromiso debe ser pasar de las ideas a la acción, promoviendo iniciativas que fortalezcan la educación, la innovación, la inclusión y el bienestar de las poblaciones más vulnerables. Cada esfuerzo orientado al desarrollo humano deja una huella que trasciende generaciones.
El futuro pertenece a quienes construyen puentes, comparten conocimiento y trabajan con…