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Fabiola Morales / Así no juega Perú


Las calles protestan, tienen todo el derecho si lo hacen de manera pacífica. Las marchas Provida -aunque con poca atención de los medios- han bordeado las 500 mil personas que, en familia, han recorrido las calles de Lima y provincias, sin ningún incidente registrado; lo cual prueba que es posible expresarse abierta y públicamente, sin necesidad de dañar los bienes que son de todos y sin provocar enfrentamientos innecesarios.


En esta ocasión, sin embargo, parece que el motivo no estaría tan clarificado. En principio, se aludió a la vacancia del ex presidente Martín Vizcarra; pero la brújula cambió de norte después que éste salió de Palacio y, sobre todo, cuando se difundió por redes un audio, donde una entrevistadora de RPP informaba con la contundencia de sus fuentes que: “robó de manera grosera”, “PPK renunció por motivos mucho menos complicados y nadie dijo golpe, ni siquiera Vizcarra dijo golpe” o “este no es un golpe de Estado, es el resultado de que él usara las cuestiones de confianza, como le diera la gana. Él cambió el Congreso, ahora lo vacaron”.


Nadie se atreve ya a decir que respalda a Vizcarra, ni siquiera la “Declaración Pública” firmada por varios de sus exministros, académicos y congresistas del partido Morado que en su punto 5 dice: “Nuestra posición no implica defensa alguna del señor Martín Vizcarra, considerando de que debe afrontar las graves imputaciones de la que es objeto y ser sujeto a firmes sanciones si se determina su responsabilidad.” La MENTIRA CONSTANTE -recordemos- es falta suficiente para la “vacancia moral permanente” que indica la Constitución y muchos audios del ex presidente parecen probarlo.


El otro gran motivo sería la defensa de la Sunedu, como debe ser, porque es una institución que ha logrado parar, en gran medida, que se acreditaran tantas universidades bamba que empezaron a surgir, cuando “descubrieron” que la academia podía ser un gran negocio, otorgando títulos para colocar en marcos dorados, sin el mayor respaldo científico ni humanístico. Buena causa, pero parcial.


La marcha nacional del jueves fue el reflejo de un país profundamente polarizado, desde el punto de vista político, que corre el peligro de contagiar esa percepción ideológica entre “buenos” y “malos”, a otros niveles de las relaciones sociales e incluso, familiares. Así “no gana Perú” ni en las canchas de fútbol ni en la educación, ni en la salud, ni en la economía. Invito a centrar la brújula en las prioridades de los más débiles, los que menos tienen y más necesitan.


Estamos en “modo pandemia” no lo olvidemos, en modo “emergencia sanitaria” que, no sólo causa la muerte por el Covid-19, sino porque los hospitales han cerrado su atención a los enfermos congénitos y con otras necesidades de recuperar la salud, que no se consideren como casos de emergencia.


Es muy fácil para los estrategas manipuladores levantar las pasiones emotivas de las masas, especialmente juveniles, sin pensar si quiera en la cantidad de contagiados por el coronavirus que tendrán -sí o sí- como consecuencia. Ni si quiera necesitan una causa clara o puntual que justifique no de pensar en la distancia social, el lavado de manos y el adecuado uso de las mascarillas.


Es una vergüenza que los resultados de las Elecciones Generales 2016 nos hayan llevado a tener tres Presidentes distintos antes de acabar el período, sí. Pero tenemos que salvar la situación con una Transición Ejecutiva que cumpla, como nos ha prometido, con entregar el mando al próximo Presidente Constitucional de la República el 28 de julio de 2021.


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