top of page

Fabiola Morales / De crisis en crisis 

  • Foto del escritor: Fabiola Morales
    Fabiola Morales
  • 26 abr
  • 3 min de lectura

El 22 de abril, el mismo día en que la ONPE anunciaba el final del conteo virtual al 100 % de votos emitidos en discutidas elecciones generales, quedando pendientes las observaciones, se produjo “la crisis de los F-16”, que tuvo como consecuencia la renuncia del canciller de la República, Hugo de Zela, y del ministro de Defensa, Carlos Díaz, quienes afirmaron públicamente que, si bien el jefe de Estado, José María Balcázar, había asegurado que no desembolsaría el correspondiente monto que exigía el contrato para la compra de los aviones a Estados Unidos, este ya se había firmado y, por tanto, se estaba mintiendo al país.

 

Inmediatamente, el Congreso reaccionó planteando la vacancia del presidente Balcázar, moción que fue presentada por el parlamentario Ilich López, conocido por su amistad con el expresidente de transición José Jerí, la misma que seguirá su trámite con la recolección de las correspondientes firmas y, de acuerdo al actual presidente del primer poder del Estado, Fernando Rospigliosi, se pondría en debate del pleno del Congreso, si fuera el caso.

 

Sin embargo, el mensaje a la nación del presidente de la República y las declaraciones de Bernie Navarro, embajador de los Estados Unidos, pusieron paños fríos a lo que podría haberse convertido en una crisis política prolongada que nos caía sobre mojado, en pleno desarrollo del conteo electoral y sin los resultados definitivos que han sido anunciados para el 15 de mayo próximo.

 

En ese mensaje, el presidente Balcázar aseguró que no había mentido. “Lo que estoy diciendo es que ese contrato se respete por el nuevo gobierno, nada más. No se pueden tergiversar mis declaraciones; pero sí estoy en la inteligencia de que podemos actuar con inteligencia y hacer compras razonablemente para tener la caja suficiente para tantas necesidades”. Es decir, ya no negaba la validez del contrato, sino que aseguraba que podría no cumplirse con los pagos correspondientes en su gobierno.

 

Tuvieron que ser las afirmaciones del embajador Navarro las que declararan el “caso cerrado”, cuando aseguró que el Ministerio de Economía y Finanzas ya había realizado la primera transferencia de 462 millones de dólares a la empresa Lockheed Martin Aeronautics, como parte de la compra de 12 aviones caza F-16 Block 70 que llegarán al Perú en 2029, para modernizar la Fuerza Aérea, de acuerdo a lo establecido en las negociaciones con el Gobierno peruano.

 

Dejando así sus anteriores duras declaraciones: “Si negocian con mala fe con Estados Unidos y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que, como representante de la administración Trump, utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país y la región”.

 

Hechos como este nos muestran la debilidad de los últimos gobiernos en nuestro país, así como la falta de capacidad de maniobra de los últimos jefes de Estado que han sido escogidos por el Congreso de la República, no tanto por sus virtudes políticas ni personales, sino como producto de un supuesto llamado “consenso” que pareciera alimentar la teoría de que el Perú está dirigido por una “democracia boba” o, lo que es peor, “se hace la boba”, mientras la indiferencia del ciudadano se lo siga permitiendo, sin ninguna reacción.

 

La “crisis de los F-16” ha sido, felizmente, un amago de incendio; pero la “crisis de la jornada electoral” permanece, lo que nos demuestra que, mientras no construyamos un país con instituciones serias y fuertes dirigidas por verdaderos líderes, estamos expuestos, como las veletas, a los avatares de los vientos internos y externos. ¿Hasta cuándo?

 


 

Comentarios


bottom of page