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Fabiola Morales / ¡Queremos votar! 

  • Foto del escritor: Fabiola Morales
    Fabiola Morales
  • hace 1 hora
  • 3 Min. de lectura

La jornada electoral que debió ser una fiesta democrática, al menos en Lima, se convirtió en una pesadilla para muchos ciudadanos, principalmente adultos mayores, que fueron a depositar su voto desde las primeras horas del día y se dieron con la sorpresa de que, pasaban las horas y las mesas no abrían, debido a una falla garrafal de la ONPE que obstaculizó el reparto del material electoral.

 

La institución electoral, encargada del sistema que permitiera recoger el voto popular, custodiarlo, contarlo y luego ofrecer resultados en la misma noche, después de producidas las elecciones, colapsó. A una semana de los comicios, entrega a cuentagotas resultados en los que nadie confía, más cuando, al 93.4% del conteo hay 5,752 actas observadas y, prácticamente, se ha estancado.

 

La debacle del domingo electoral tiene, sin duda, un motivo remoto en el hecho de que la JNJ, reeligiera a Piero Corvetto, para liderar nuevamente un proceso electoral, cuando su actuación en el pasado de 2021, fue altamente cuestionable; como cuestionable fue esa composición de esa misma Junta Nacional de Justicia, cuyos miembros se pegaban al cargo como una lapa cuando, por ejemplo, en el caso de uno de ellos, sobrepasara la edad para integrarla.

 

Se esperaba, como es lógico que, en esta ocasión, Corvetto se reivindicara, tiempo tuvo para preparar el proceso; lo cual, no pudo o no quiso hacer y, ahora, está al borde del abismo y en peligro hasta de ir a la cárcel, para dar cuenta de supuestos delitos, como lo habría solicitado el actual comandante general de la Policía, Óscar Arriola; ¿Será por eso que ha pedido vacaciones y hasta se le pudiera reportar como desaparecido?

 

El presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo, no le ha creído el cuento con el que, el presidente de la ONPE, pareciera haber querido endulzar a los miembros de la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República. Su versión fue la de echar la culpa a la empresa que contrató por más de seis millones de soles, para trasladar el valioso material electoral, asunto que, ha sido desmentido con pruebas fílmicas que mostraban a los camiones listos para salir, desde el día anterior, esperando eternamente, a que llegara el personal de Corvetto.

 

A todo ello, se han sumado los hechos relatados por un sinnúmero de miembros de mesa. Las computadoras e impresoras llegaban empaquetadas, había que ocupar tiempo en instalarlas; no había suficiente tinta ni papel para imprimir las actas; el valioso material fue trasladado en cualquier taxi, sin vigilancia policial ni de fiscalizadores del JNE y, un largo etcétera de dificultades, que retuvieron a los ciudadanos responsables, hasta horas de la madrugada.

 

Por eso, el JNJ, tomó una decisión sin precedentes, ordenar que, en determinadas mesas, de Lima como de Orlando y Paterson en Estados Unidos, se ampliaran la fecha de las elecciones hasta el lunes 13. Se trató, sin embargo, solo de un paliativo; porque, como se demostró más adelante, fueron muchas más las personas que no pudieron ejercer su “derecho a votar”.

 

La cereza de este pastel amargo, ha sido la revelación del periodista Beto Ortiz, quien mostró cómo se habían botado cajas conteniendo 1200 votos a la basura, noticia que desató un tsunami de acciones fiscales. “¡Queremos votar!” gritaban miles de ciudadanos mientras seguían interminables colas, el domingo pasado, una voz que ha retumbado en el JNE, al punto de que el presidente Burneo, ha declarado que “Existen serias irregularidades y que se tienen que tomar medidas radicales” ¿Convocará a nuevas elecciones?

 


 

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