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Fabiola Morales / Señales claras – señales de humo


El gobierno de la presidenta Dina Boluarte avanza tirado por los caballos de quienes saben que, si no hay estabilidad política, las consecuencias las pagamos todos; pero la estabilidad, no basta, sino que es necesario pedir al gobierno que se esfuerce por presentar una agenda concreta para superar la pobreza que, durante los últimos gobiernos, ha crecido en 3 millones y asegurar la inversión que crea puestos de trabajo.


La empresa estatal PETROPERÚ que, a lo largo de las décadas ha sido mal administrada y se ha convertido en el botín de muchos funcionarios, está solicitando al gobierno un salvataje de 5 mil millones y medio de soles, para explotar 6 lotes petroleros sin los que supuestamente nos quedaríamos sin combustible, cuestión que han negado los especialistas.


Si, finalmente, el Ministerio de Economía y Finanzas que hasta ahora no se ha manifestado, accediera a esta petición, estaría dando una mala señal, tanto porque sería un rescate casi a fondo perdido, como porque no se estaría considerando, el concurso de los capitales privados que bien podrían ayudar a resolver este problema.


Pero, sobre todo, porque estaría destinando gran parte del presupuesto a PETROPERÚ, cuando tiene que atender la seguridad ciudadana, la amenaza del Niño global que traería lluvias en 23 regiones por 6 meses y, los urgentes problemas de falta de salud, saneamiento, educación y alimentación para la población más vulnerable.


Según fuentes con conocimiento, PETROPERÚ sigue siendo la cuota de poder del partido que lidera Vladimir Cerrón y que mantienen también en el actual gobierno; pareciera que toda la mala experiencia con el recordado Hugo Chávez, no bastó para que el gobierno se rectifique en la solución a la crisis la empresa estatal.


Como esta empresa estatal insolvente, hay otras que el gobierno no puede seguir manteniendo, si quiere dar señales de confianza a quienes buscan seguridad para invertir y, sobre todo, si quiere dedicar presupuesto para las necesidades de la población más vulnerable, luchar contra la pobreza y, atender la emergencia del Fenómeno del Niño Global y del crecimiento exponencial de la delincuencia.


Si bien tanto Boluarte como Otárola vienen de las canteras del “estatismo” como ideología y sistema, ya es momento en que, a la luz de su experiencia en el gobierno, tomen decisiones realistas para no seguir haciendo esperar, en la cola del olvido, los grandes proyectos parados por obstáculos burocráticos para su realización.


El año que viene, se presenta una gran oportunidad para que el Perú abra sus puertas al mundo. Se llevará a cabo en nuestro país, el Foro Anual de Cooperación Asia – Pacífico (APEC), concebido para promover el crecimiento económico sustentable y el bienestar con la liberación del comercio y la inversión entre los países de esta zona del mundo.


Si bien la APEC fue concebida por Japón y Australia en 1989, la integran también: Brunéi, Canadá, Corea del Sur, Chile, China, Estados Unidos, Filipinas, Indonesia, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Rusia, Singapur, Tailandia, Taipéi y Vietnam. Un abanico de mercados a los cuales pueden acceder los peruanos con sus productos y servicios, así como una gran oportunidad para atraer capitales para la gran inversión en proyectos tecnológicos, agrícolas, pesqueros, mineros, energéticos y un largo etcétera.


El gobierno no puede seguir mirándose el ombligo, cuando la tendencia mundial es otra –así lo entendió la misma China de Den Xiaoping–; por tanto, no se puede dar pasos atrás, las señales deben ser claras para generar la confianza que se necesita para atraer la inversión y superar la pobreza.


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