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Fernando Cillóniz / Corrupción recurseada y viatiqueada


Dependiendo del cristal por donde se le mire, el recursear puede ser un acto meritocrático encomiable, o todo lo contrario: un acto inmoral repudiable. Dicho esto, debo decir que hay muchos peruanos que se caracterizan por practicar el recurseo del bueno. En realidad, la mayoría.


Ese tipo de recurseo lo practican aquellos millones de compatriotas que – a punta de creatividad y esfuerzo – generan los chivilines para alimentar, educar, vestir, y en general, para mantener los más dignamente posible a sus familias. Algunos – no muchos – tienen trabajo en algunas empresas o instituciones, pero sus salarios son bajos; no les alcanza. Por eso se recursean. Por eso realizan actividades adicionales, aparte del trabajo principal, para generar ingresos económicos extras, que les permitan sustentar mejor a sus familias. Repito: un acto meritocrático encomiable.


Sin embargo – lamentablemente – hay también de los otros; los que se recursean a la mala. El recurseo del malo es todo lo contrario al recurseo del bueno. El recurseo del malo linda con el robo y la coima, o – en el mejor de los casos – con la generación de ingresos de manera irregular.


Hay muchos funcionarios públicos que suelen recursearse a la mala. No todos, por supuesto. A este respecto, veamos el caso de la venta de puestos de trabajo en el Estado; y su derivada, el recurseo a la mala que – como se sabe – se practica en todas las dependencias del Estado, en todo el país: Gobierno Central, Congreso de la República, Poder Judicial, Fuerzas Armadas y Policiales, Gobiernos Regionales y Locales, todos tienen vela en este entierro.


Entonces, al grano. Para asumir cualquier Dirección Regional – Salud, Educación, Transportes, Agricultura, Turismo, Logística, Infraestructura, etc. – se suele solicitar mojarse con un fajo bajo la mesa. Por ejemplo, la Dirección de algunos Hospitales se vende a S/. 120 mil, a pesar de que la remuneración del director bordea los S/. 6 mil mensuales. ¿Cómo puede ser, tener que trabajar casi 2 años, sólo para cubrir el costo del puesto? – se preguntaban atónitos los aspirantes a dicho cargo. – No te preocupes, hermanito. El Director de Logística va a estar a tu disposición, para que te recursees. De ahí podrás recuperar los S/. 120 mil, y más – dice el reclutador corrupto, y si no te alcanza, también podrás viatiquear – agrega el sinvergüenza.


Para los que no han vivido al monstruo por dentro, el viatiqueo es otra forma de recursearse a la mala, robándole al Estado. El mecanismo consiste en obtener reembolsos de viáticos – o sea, gastos de viajes – sustentados con facturas falsas de hoteles y restaurantes. Se trata de una práctica endémica en el Estado. Una factura falsa por S/. 30.00 por un pollito con papas fritas podría parecer poca cosa. Pero muchas facturas falsas durante varios años pueden representar mucho dinero.


El caso más conocido de viatiqueo a la mala fue el del Congresista de Unión por el Perú, José Anaya Oropeza – alias Come Pollo – quien fuera desaforado del Congreso de la República de entonces, y condenado a prisión por 5 años, por adulterar facturas para justificar gastos operativos.


El hecho es que con recurseos a la mala y viatiqueos truchos muchos funcionarios públicos recuperan lo invertido en comprar sus puestos de trabajo en el Estado. Así – recurseando y viatiqueando –valgan verdades – así es la nuez en varias regiones de nuestro país, en todo el país.


En Ica, durante nuestra gestión en el Gobierno Regional en el período 2015 – 2018, destituimos y sancionamos – con todas las de la ley – a cerca de 500 funcionarios corruptos. Varios cayeron por coimeros y viatiqueros; otros por falsificar sus Títulos Académicos; todos se juraban vacas sagradas; algunos tenían 20 y hasta 30 años de servicios en el Estado, o más. Realmente, se creían intocables.


A pesar de ello, los sacamos del Gobierno Regional y vencimos a la corrupción. Ciertamente, no terminamos con ella. La corrupción – como la hierba mala – nunca muere. Pero sí les dimos de alma. Y nos fue bien. La atención a la ciudadanía mejoró mucho.


Corrupción diplomada, corrupción licenciada, corrupción recurseada y viatiqueada… ¡cuántas modalidades de corrupción tenemos en el Estado! ¡Habrase visto tanto cinismo!


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