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Fernando Cillóniz / En lo que acaba la 2da reforma agraria


¿Para qué llamarle pomposamente 2ª. Reforma Agraria? Pura demagogia política. ¿Para qué generar tantas expectativas, si después no harían nada en beneficio del campesinado? Populismo puro y duro. ¿Para qué anunciarla un 3 de octubre, fecha del golpe militar de Velasco en 1968? Ahí está el sesgo irrefrenable de este Gobierno, por el estatismo retrógrado, totalitario y fallido de los aciagos años 70´s y 80´s.


Por otro lado ¿qué de bueno se podía esperar de un Grupo de Trabajo conformado por una veintena de burócratas acomplejados y resentidos? Dicho y hecho, de ahí salió ese bodoque denominado Plan de Acción, que no es otra cosa que un papelote, lleno de ideas sin sentido, sin ningún detalle de quién va a hacer qué, ni cuándo. Ni tampoco cuánto costaría, ni de dónde saldrían los recursos.


Un Plan de Acción lleno de palabras, sólo palabras: Seguridad Alimentaria, Asociatividad y Cooperativismo, Productividad y Competitividad, Ingreso a Mercados, Tecnificación, Industrialización, Servicio Civil de Graduados (SECIGRA), Capacitación de Pequeños Productores. bla, bla, bla. Pura palabrería, pero cero acciones.


Peor aún, en ocho meses y días de lo que va del presente gobierno, tres ministros de agricultura han pasado por el sector. ¡Qué Reforma Agraria se podría haber implementado con autoridades tan fugaces! Entre paréntesis, muy pronto entrará el cuarto ministro de agricultura, porque el actual tiene un par de homicidios en su haber, y es más que seguro que será censurado por el Congreso de la República. ¡Otro ministro censurado más!


El hecho es cada ministro ha metido cualquier cantidad de allegados al ministerio, cada uno menos calificado que el otro. Así las cosas, todo hace avizorar que la 2ª. Reforma Agraria no tendrá un céntimo para su implementación. Todo se irá – como se está yendo – en pagar burocracias, consultorías y papeles. Y nada irá al campo.


Este Gobierno no achunta una. En este caso, por generar tantas expectativas incumplidas, le está saliendo el tiro por la culata. La burocracia inepta, indolente y elefantiásica del Estado le está aguando la fiesta. La organización criminal estatista, retrógrada, terrorista y corrupta – liderada por el propio presidente Castillo – lo está echando todo a perder.


Por lo pronto, ya aparecieron los paros violentos en las regiones que más votaron por el presidente Castillo y Perú Libre. Y con ello, empezó el desabastecimiento y el encarecimiento de los productos de primera necesidad. “El Castillo es un mentiroso”, gritan los que votaron por él, con ese encantador dejo andino.


En buena cuenta, el presidente se está tragando su propia medicina. En el fondo, está cosechando lo que sembró. Efectivamente, él propició los bloqueos de carreteras y vías férreas en todo el país, cuando lideró la infausta huelga magisterial del 2017. Él propició la irrupción vandálica en el aeropuerto de Jauja en aquel entonces, el mismo aeropuerto violentado la semana pasada. Él propició la destrucción de locales municipales y regionales, tal cual ocurrió la semana pasada en Huancayo. Él generó el desmadre de la huelga magisterial del 2017. ¿O será que la vaca se olvidó cuando fue ternera?


Ahora bien, el descaro máximo ocurrió cuando – muy a su estilo, y a voz en cuello – dijo hace poco que los dirigentes de las protestas habían sido “comprados” por la oposición. Pregunto: ¿No será que él fue “comprado” en el 2017? ¿Acaso Castillo no acaba de “comprar” a los congresistas de Acción Popular, y de otros partidos también – a Los Niños – para salvarse de la vacancia? ¿Habrá alguien más cínico que el presidente Castillo? Pues yo lo dudo. Claramente, el presidente piensa que todos son como él. Como dice el famoso refrán: el ladrón piensa que todos son de su misma condición.


Conclusión: se impone la eliminación del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a los combustibles. El Estado está lleno de plata con el aumento de la recaudación tributaria, tanto por el Impuesto General a las Ventas (IGV), como por el Impuesto a la Renta (IR). ¡Es hora de bajar los impuestos! Incluso, el IGV. ¡Es hora de que la plata esté más en el mercado, y menos en el Estado!


Y por el lado del agro, lo hemos dicho mil veces, agua, caminos, tecnología y financiamiento. Pero de verdad, no de la boca para afuera. El problema es que nada bueno se puede esperar de este gobierno corrupto, inoperante, demagogo y populista.


Peor aún, ¡qué de bueno se puede espera de un tipo tan cínico como el presidente Castillo! Me refiero – entre otras cosas – a la 2ª. Reforma Agraria que está acabando en puro floro y cero sustancia. Y el Perú entero, ardiendo de puro descontento.


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