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Huber Valdivia / Desarrollo rural regional (1 de 4)

Consideraciones generales

Los niveles de productividad y de competitividad en el sector agrícola de nuestro país, en particular en el sur del país, muestra resultados poco alentadores


En el tema agrícola, hay una complejidad de variables, pero en este documento procuramos hacer un análisis situacional, muy breve para luego plantear algunas acciones ordenadas para lograr resultados, por lo menos en los periodos del gobierno regional y de los gobiernos locales


Por un lado, la franja de la costa, donde se han asentado las poblaciones, en los oasis que nos brindan los valles con riego abastecidos, en forma irregular por ríos, efecto de las lluvias estacionales o por los deshielos de las partes altas de la cordillera. Pero también en esta zona, tenemos otros espacios agrícolas, con problemas de desertificación y de sequía, con dificultades de extrema gravedad que agudizan los problemas de pobreza, salud, desnutrición y de seguridad alimentaria


En el contexto, nacional los productores agrarios mantienen una producción tradicional, conservando una cédula de cultivo, que no responde a la demanda del mercado, más aún lejana de las innovaciones tecnológicas, ya conocidas y difundidas en muchas áreas nacionales o en otros países.


Las propuestas de incremento de la producción, no son suficientes, si no existe un involucramiento de las familias, y sin atender sus necesidades más apremiantes, o muchas veces reducida a compensar las mínimas satisfacciones alimentarias. Se enfatiza el buen uso de sus potencialidades y enfrentar a estas nuevas condiciones con un buen nivel de gestión empresarial, en torno a enfoques institucionales.


En esta tarea, se aprecia una notable ausencia del Estado en sus diferentes niveles, desde el central hasta el ámbito regional, que también involucra a las municipalidades. Este compromiso tiene que ser compartido con una posición activa de los agricultores y de sus organizaciones. Estas propuestas tienen como impacto sus resultados, de menor costo y pronta presentación de satisfacciones. Llegar con un mensaje de cambio de semilla o producir para un determinado mercado, ya se está generando satisfacciones al productor agrario, en pocos meses.


Se mantiene una vinculación con las áreas necesitadas de apoyo en decisiones verticales, y muchas veces sin involucrar a los actores de los espacios de intervención, donde las familias rurales tienen y deben tener un rol relevante. La articulación de todos los actores, como las entidades estatales, la empresa privada, y principalmente las familias rurales, deben una participación protagónica.


Los mecanismos de intervención, deben desarrollarse en la formulación de un Plan de Desarrollo Rural con enfoque Territorial.


Para tangibilizar estas propuestas, se toma como referencia la región Arequipa, y en particular las provincias de Islay, Arequipa, Caylloma y Caravelí. Estas zonas agrícolas tienen muchas coincidencias con la actividad agrícola de otras áreas del país, y en particular de la zona sur.



Breve caracterizacion de la agricultura regional


Sector olvidado, el sector agrario es uno de los más olvidados, a pesar de ser considerado el sector más importante en el desarrollo del país, porque involucraa un gran sector de la población nacional y también a áreas donde se concentra la mayor pobreza.


En el quinquenio anterior se logró duplicar las exportaciones agrarias, mientras que en este gobierno las no tradicionales mantienen un crecimiento de mayor lentitud, pero en la que significa las exportaciones tradicionales se ha disminuido sensiblemente. Es un éxito relativo estas exportaciones, ya que sólo involucran al 10% del área cosechada en el país. La productividad en los campos que no exportan mantiene los mismos índices de productividad desde hace varios años.

Limitada participación del Estado en la actividad agrícola

Débil y desarticulada la atención que reciben los productores agrarios y todas las organizaciones vinculadas al desarrollo agropecuario de parte de los tres niveles de gobierno, central, regional y de los gobiernos locales. Algunas veces por ausencia y por otro lado la duplicidad de esfuerzos perjudica a la población del área rural.

En el proceso de descentralización se han transferido muchas competencias en materia agraria a los gobiernos regionales, pero continúa la necesidad de fortalecer las capacidades técnicas para un adecuado cumplimiento de las necesidades de campo.

Abandono de la investigación agrícola y la transferencia tecnológica, a pesar de los avances tecnológicos en el mundo, vía la globalización, no se ha podido llegar a los niveles suficientes de productividad. Las razones están en los insuficientes trabajos en materia de investigación y esa es una de las razones porque la pobreza se concentra en el área rural, o desplazada en los entornos de las urbes urbanas.


Con el aporte de la empresa privada y en ocasionales oportunidades de los centros de investigación del Estado, se cuenta con algunos paquetes tecnológicos que no han sido capaces de socializarlos y masificarlos en las diferentes zonas agrícolas de la región.

Limitado desarrollo empresarial en el ámbito del estudio, esto es consecuencia de un bajo nivel de educación y desconfianza de una parte de la población, provocando casi nulos los niveles de asociatividad. En la costa los niveles de organización están vinculados a la comercialización, pero sin desarrollar todas las bondades que significa el trabajo en torno a la empresa o a las cooperativas, solo una parte de los agricultores están vinculados a algún tipo de asociación, pero solo para la compra/venta de sus productos. Lo mismo sucede en la parte media de la sierra, con sus productos de relativa mayor rentabilidad, mientras que, en la parte alta de la sierra, la gestión empresarial también es limitada.

A estos conflictos contribuye la excesiva fragmentación de la propiedad, con mínimas posibilidades de asociarse, para lograr las ventajas de llegar a mercados que cada vez son mayores, pero que exigen calidad, volumen, entregas oportunas y economías de escala para alcanzar mejores niveles de competitividad.

Reducido valor agregado a la producción agrícola, los ingresos económicos de las familias rurales se ven limitados por el escaso valor agregado que se le da a la producción agraria, la cual en su mayor parte se comercializa en su estado primario. Hay poco trabajo para el manejo postcosecha y transformación.

En la costa y en la zona de sierra baja, donde hay acceso a mejores servicios, son limitadas las iniciativas a nivel los productores o de su organización de darle el valor agregado a su producción. En la zona andina el panorama es más crítico, más aún donde gran parte de la actividad agrícola sustenta la ganadería lechera, pero la retribución económica por la venta directa de leche es muy reducida, pudiendo llegar a mejorar sus ingresos con el procesamiento de lácteos.

Limitado acceso a los servicios financieros

Otro factor que limita llegar a buenos niveles de competitividad, es la poca oferta de créditos a los agricultores. Agrobanco tiene un limitado alcance en la atención de los productores agrarios. También hay instituciones privadas que ofrecen créditos para el agro, pero con intereses muy elevados, como consecuencia de la baja confianza que tiene hacia los agricultores, ya que esta actividad presenta muchos riesgos para recuperar los mencionados créditos.

Manejo del recurso agua

Existe una precaria infraestructura, con bocatoma y canales de distribución rudimentarios que provocan altas pérdidas del agua por infiltración. También la sobreexplotación de los pozos complica la sostenible oferta de agua que merece la actividad agrícola.

Desde la óptica de distribución del agua a nivel parcelario, no existe un buen programa de operación y mantenimiento, y los problemas empiezan por un desconocimiento del recurso suelo, donde hay la necesidad de determinar las principales constantes hídricas (capacidad de campo, textura, estructura, velocidad de infiltración, conductividad hidráulica, capacidad de almacenamiento, etc.), para definir la frecuencia de riego, los volúmenes y caudal de agua que se deben aplicar en forma adecuada. Para los diversos cultivos que se siembran no hay una caracterización adecuada de los suelos llegándose a bajos niveles de eficiencia de riego.

Tecnología en el manejo de los cultivos. preocupa encontrar bajos niveles de productividad, manteniendo los mismos rendimientos desde hace varias décadas, sin tomar en cuenta que en otras zonas se ha logrado niveles que muchas veces duplican a las producciones que se tiene en la región. Es cierto que este es el promedio, pero también hay predios que tienen buenos rendimientos. Esta información es la que se debe extrapolar a predios de menor tecnología.  


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