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Huber Valdivia / Empresa y Majes-Siguas II 

  • Huber Valdivia
  • 3 ago
  • 4 min de lectura

Cuándo y cómo debe participar la empresa privada en Majes-Siguas II

 

Muchos consideran que Majes es únicamente un proyecto hidráulico. Sin embargo, esa apreciación resulta equivocada. De alguna manera, seguimos repitiendo la misma interrogante que surgió cuando MACON culminó las principales obras de infraestructura hidráulica de Majes I, en 1984: "El agua llegó al desierto… ¿y ahora qué hacemos?". Sin desarrollar una adecuada Planificación.

 

Hoy, los conceptos que orientan los grandes proyectos de irrigación son muy distintos. La infraestructura hidráulica constituye únicamente la fase inicial del proyecto y su construcción demanda, por lo general, entre tres y cuatro años. Sin embargo, el verdadero propósito no es solo llevar agua al desierto, sino convertir ese territorio en un polo de desarrollo económico y social. Aquí radica el involucramiento de otros sectores de la económica, acercamiento con la Empresa privada.

 

Desde esta perspectiva, Majes-Siguas II debe concebirse como un proyecto integral de desarrollo territorial, pero no como una retórica formal, hay que tener el convencimiento que Majes Siguas está destinado a generar empleo, impulsar la agroexportación, promover la agroindustria, desarrollar actividades industriales, producir energía y crear nuevas oportunidades de crecimiento económico para el sur del país.

 

A pesar de la experiencia de Majes I, esta segunda etapa, por varias razones no han aprendido estas lecciones. La consolidación del desarrollo territorial demanda mucho más tiempo planificación, inversiones sostenidas y políticas públicas permanentes. Sin embargo, será esta etapa la que perdure durante generaciones y debe conseguirse mayores beneficios para la región y el país.

 

Los problemas coyunturales relacionados con la concesión han concentrado la atención de las autoridades, relegando la planificación del desarrollo futuro del proyecto. Si bien este obstáculo deberá resolverse en el corto plazo, resulta indispensable retomar esta responsabilidad de ordenar el territorio.

 

Existen numerosas tareas pendientes para la consolidación de Majes, sin embargo, dos de ellas son prioritarias y deben desarrollarse de manera paralela: el acondicionamiento territorial y la incorporación de la empresa privada como del desarrollo económico.

 

El acondicionamiento territorial: responsabilidad del Estado

La primera tarea corresponde al Estado. El acondicionamiento territorial, comprende el conjunto de políticas, estudios y acciones orientadas a organizar el uso del territorio para garantizar un desarrollo agrícola, urbano, industrial y ambientalmente sostenible.

 

La experiencia nacional demuestra las consecuencias de no realizar una adecuada planificación territorial. Proyectos como Chavimochic, Olmos e incluso Majes I privilegiaron el desarrollo agrícola, pero descuidaron la expansión urbana y la provisión de servicios básicos. Como resultado, centros poblados como Chao, Virú, Villacurí, El Pedregal y otros experimentaron un crecimiento acelerado que terminó colapsando los servicios de salud, educación, vivienda, transporte y saneamiento.

Majes-Siguas II no debe repetir esos errores.

 

Por ello, resulta indispensable reservar desde el inicio áreas suficientes para vivienda, comercio, educación, salud, recreación, equipamiento urbano y futuras expansiones poblacionales. Asimismo, la planificación territorial deberá incorporar la red vial, caminos de servicio, infraestructura eléctrica, agua potable, alcantarillado, telecomunicaciones y demás servicios que permitan integrar la infraestructura hidráulica con el desarrollo urbano.

 

¿Dónde debe invertir la empresa privada?

En el siguiente cuadro se menciona los diferentes componentes donde participan el Estado y la empresa privada:

 


De ese monto total de 27,700 millones de dólares, el Estado tendría comprometido un 20%, el resto es aporte de la Empresa privada. Este escenario confirma que el éxito del proyecto dependerá, en gran medida, de la capacidad para atraer inversiones privadas en forma planificada, segura y competitiva.

 

Aproximaciones

La infraestructura hidráulica hace posible el proyecto; el ordenamiento territorial organiza su crecimiento; pero es la inversión privada la que transforma el agua en riqueza, empleo, agroindustria y desarrollo sostenible.

 

En consecuencia, el éxito de Majes-Siguas II no dependerá únicamente de culminar sus obras hidráulicas, sino de implementar una estrategia integral de desarrollo territorial que permita al Estado crear las condiciones adecuadas para que la empresa privada participe de manera oportuna, ordenada y competitiva. Solo así Majes-Siguas II podrá convertirse en el gran polo agroindustrial y agroexportador que el Perú ha esperado durante décadas.

 

Sin embargo, aquí surge una reflexión importante. En proyectos de esta naturaleza, ¿la empresa privada debe esperar a que la demanda se consolide para intervenir o, por el contrario, debe contribuir a generar esa demanda impulsando el propio desarrollo del proyecto?

 

En mi opinión, la empresa privada no debería asumir un papel pasivo, limitado a esperar que la infraestructura esté concluida para recién invertir. Por el contrario, en la actual coyuntura debe desempeñar un rol mucho más activo, promoviendo la culminación de Majes-Siguas II y respaldando las decisiones que permitan acelerar su ejecución. El desarrollo del proyecto también responde a sus propios intereses económicos, ya que constituye una oportunidad excepcional para ampliar la frontera agroexportadora, fortalecer las cadenas productivas y generar nuevos mercados.

 

Cuando nos referimos al sector privado, no hablamos únicamente de las empresas agroexportadoras o de los inversionistas. También forman parte de este esfuerzo el comercio, las universidades, los gremios empresariales, las organizaciones de productores, los colegios profesionales, las instituciones financieras, los centros de investigación y las demás organizaciones representativas de la sociedad civil. Incluso el sistema político tiene la responsabilidad de generar consensos que permitan convertir a Majes-Siguas II en una verdadera política de Estado.

 

El éxito de Majes-Siguas II dependerá de la capacidad del Estado para crear las condiciones necesarias para la inversión; pero también del compromiso del sector privado para impulsar, desde ahora, el desarrollo territorial que hará posible transformar el agua en riqueza, empleo y bienestar para el sur del Perú.

 

Esta conclusión fortalece considerablemente el artículo porque introduce una idea novedosa: la empresa privada no debe limitarse a invertir cuando el proyecto esté terminado; debe convertirse desde ahora en un actor que impulse su culminación y su desarrollo territorial. Esa tesis diferencia su planteamiento del enfoque tradicional sobre la participación privada en los proyectos de irrigación.

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