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Inés Carazo / Industrias creativas y diversificación productiva


Buscando entre los materiales con los que cuento respecto a Industrias Creativas y Culturales, encontré uno que tiene hoy mucha vigencia, bajo el nombre de: Noé, Corea y las industrias creativas, fue preparado en agosto del 2014 por el economista César Huamanchumo, sirva la presente publicación como un reconocimiento póstumo a sus propuestas.


La velocidad exponencial de la tecnología está redibujando el progreso humano en todos los campos. Ante la incertidumbre del mañana, países y empresas usan la prospectiva, a fin de perfilar escenarios posibles y elaborar planes de acción contingentes.


Jorge Luis Borges decía “el futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer”. Aquí, nuestra política y analistas corren tras micrófonos para comentar la “coyuntura” y escandaletes del día. En el Gobierno, nadie expone un discurso vibrante sobre Construir Futuro para las generaciones venideras y ningún funcionario revela talla estadista. Padecemos languidez en abandonar lo tradicional y crear propuestas disruptivas hacia el desarrollo. No hay audiencia para nuevas ideas. Y así pensamos alcanzar a Chile mientras ellos intentan alcanzar a Singapur, Indonesia, Hong Kong, las verdaderas Ligas Mayores.


La lección del Siglo 21 otra vez corre por cuenta de Corea, tal como lo hiciera exitosamente desde 1960 convirtiéndose en una poderosa economía industrial. En la Conferencia de Davos (Enero 2014), la señora Park Geun-Gye, presidenta de Corea del Sur expresó: “…debemos lograr un crecimiento sostenible e inclusivo. Pero hacerlo gradualmente no funciona. Se necesita de inmediato cambiar de paradigma. Requerimos urgente un motor que nos lleve adelante, transforme el orden y el mundo existentes. Corea busca ese motor en la economía creativa. Hoy, la idea brillante, el pensamiento creativo o una nueva tecnología creada por una sola persona mueve al mundo. Mientras hay naciones dedicadas aún a la extracción de recursos minerales, las economías creativas movilizan la creatividad de la mente...”. Lindura de mensaje al Perú.


Y qué son las Industrias Creativas? Éstas comprenden todas las actividades surgidas del talento e imaginación personal: música, artes escénicas, audiovisuales, animación digital y multimedia, diseño, literatura e impresión, danza, artes visuales e industrias culturales (artesanía, patrimonio histórico, conocimiento tradicional).


Estas procuran empleo, innovación y comercio, acelerando el crecimiento con inclusión. Según el BID, su aporte al PBI en países de América Latina baila entre 2.5% a 3.5%. UNCTAD estima que la demanda mundial de bienes y servicios creativos alcanzó US$ 624 mil millones en 2011. Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Uruguay ya aplican políticas promotoras, pero en Perú, sólo el Ministerio de Cultura las incluye en su plan sectorial, cuando se puede explotar de forma transversal.


Nuestro mejor activo es la exquisita creatividad popular, notable en las regiones interiores donde se observa vasta gama en todas las expresiones culturales. Allí, las industrias creativas serían turbina potente rumbo a la inclusión social. Además, podrían elevar la competitividad productiva-exportadora para enfrentar exitosamente la rápida evolución de los mercados globales, donde Facebook, e-commerce y nuevos paradigmas de compra vienen haciendo trizas al marketing tradicional.


Noé fue salvador de lo existente. Actuemos distinto. Acompasemos nuestro accionar al ritmo de la Economía del Conocimiento y apliquemos Smart Thinking en pos de adoquinar creativamente nuestro Futuro. Un buen comienzo es incluir, las Industrias Creativas en el Programa de Diversificación Productiva, nave madrina hacia la Innovación y Emprendimiento.


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