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Jorge Chávez / Justicia como en las películas (1 de 2)


Bastó que George Forsyth, candidato presidencial por el partido Victoria Nacional [1], lanzara como propuesta instaurar jurados compuestos por ciudadanos en los juicios anticorrupción, para que sus opositores y los trollers de siempre salieran a lanzarle un mordisco a la yugular.


Lo cierto es que se trata de una propuesta interesante que en cualquier otro país de seguro hubiera merecido un análisis serio. Sin embargo, aquí sólo ha merecido memes con pretensión de ridiculizar la certera frase “así como en las películas”, con la cual el candidato presidencial puntero en las encuestas graficó de una manera digerible para el ciudadano de a pie su propuesta de introducir en el Perú el modelo de jurados ciudadanos, que rigen no sólo en Estados Unidos e Inglaterra, sino en muchos países europeos e incluso, dentro de América Latina, en Argentina y Guatemala. [2]


Incluso un par de juristas “especialistas” en derecho penal se atrevieron a calificar la propuesta de Forsyth de “populista” y “peligrosa”. ¿Y con qué argumento? Sería populista por ser “inviable constitucionalmente”, asumiendo de plano que la actual Constitución es inmodificable, cuando se sabe que su modificación sólo dependerá de los votos del Congreso de la República que se instale el 28 de julio. Y sería peligrosa debido a una supuesta falta de tradición en el Perú sobre justicia democrática y composición de jurados con la participación de ciudadanos de a pie.


En realidad, más que inviable y peligrosa para la sociedad, estamos ante una propuesta inconveniente y terrorífica para las mafias, los corruptos y los abogados acostumbrados a litigar comprando el veredicto de jueces también corruptos.


A todos ellos les conviene mantener esta “tradición” del enjuague bajo la mesa y mantener el estatu quo, haciendo de la vista gorda del hartazgo consuetudinario de la población ante la injusticia y la impunidad reinantes, y que vienen configurando una larga tradición de búsqueda de formas de justicia popular que no han sido debidamente consideradas en la Constitución y las leyes, generando desbordes violentistas como los linchamientos, que son indeseables.


Refiriéndose elípticamente a esta suerte de ecosistema de corrupción e impunidad, Forsyth ha tenido una frase que lo dice todo: “porque a los ciudadanos ya nos están viendo la cara de tontos. Vamos a estar presentes en estos juicios y vamos a velar porque ningún juez suelte a ninguno de esos corruptos”. En lugar de intentar satirizar y ridiculizar, ¡analicemos!


El Plan de Gobierno de Victoria Nacional (Pag. 41) dice a la letra: “Forjaremos la independencia de los jueces y promoveremos la democratización de la justicia, instalando progresivamente jurados piloto para que sean ciudadanos, seleccionados de acuerdo a Ley, los que resuelvan sobre la culpabilidad en ciertas causas penales.” La conformación de estos jurados anticorrupción no es una propuesta aislada, sino que forma parte de una propuesta integral anti corrupción que implica una reforma constitucional y del Poder Judicial.


Así, en su página 125, el Plan de Gobierno de Victoria Nacional plantea los siguientes cambios constitucionales concretos: “(1) establecer como delito de lesa humanidad la acción criminal corrupta sistemática, y como delito punible el ofrecimiento y la aceptación de un cargo (de confianza o de carrera) a alguien no idóneo profesional y éticamente para la función; (2) establecer la base regulatoria de los conflictos de intereses y mecanismos de captura de funcionarios públicos, tales como “la puerta giratoria”, el financiamiento de campañas electorales, pagos bajo la mesa, actividades de gestión de intereses (lobby) y tráfico de influencias; y (3) establecer que el funcionario corrupto y sus cómplices deban devolver la totalidad de lo apropiado indebidamente o del daño causado a la sociedad, además de pagar una multa, cumplir pena de cárcel y ser inhabilitados de por vida para ejercer cargo público. También que el partido político deba ser sancionado y, en caso de reincidencia, deba perder su personería jurídica.



Referencias:


[1] El autor es Presidente Ejecutivo de MAXIMIXE, Jefe del Plan de Gobierno de Victoria Nacional y candidato a la Vicepresidencia de la República en la plancha liderada por George Forsyth y al N° 7 en la lista al Congreso, por el partido Victoria Nacional.


[2] Cada jurado está compuesto por ciudadanos seleccionados conforme a ley, quienes deben ser extraños entre ellos, provenir de todos los estratos sociales de la comunidad e idealmente deben desconocer los hechos a juzgar. Son personas comunes y corrientes, aunque de conducta intachable. Su tarea es escuchar a ambas partes de manera pasiva y examinar objetivamente las evidencias presentadas ante ellos, para emitir un veredicto imparcial de culpabilidad o inocencia. En el Common Law, se define al jurado imparcial como “genuinely capable of bracketing his own interests and preconceptions and of deciding the case only upon evidence presented”.


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