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Jorge Chávez / Carlos Marx y Pedro Castillo (2 de 2)


El valor de uso (de carácter subjetivo) será siempre el fundamento del valor de cambio (precio) y no el valor del trabajo socialmente necesario para producir (de carácter objetivo pero irreal). Para zanjar el asunto, pongamos como ejemplo un puesto que expende menús dentro de un mercado de abastos y que produce dos menús aplicando 10 horas de trabajo a cada cual. Sin embargo, si uno de los menús tiene el doble de demanda que el otro, las horas de trabajo bien informadas se podrán vender sistemáticamente a un mayor precio que las horas de trabajo malinformadas.


Más allá de esta falla medular del razonamiento económico de Marx, otros planteamientos suyos han ido perdiendo vigencia conforme fue avanzando el desarrollo capitalista mundial. Uno de ellos es el concepto de lucha de clases. Perú Libre reivindica el concepto de lucha de clases y lo extiende, no sólo al plano económico, político y social, sino también al plano ideológico y cultural (p. 6).


No obstante, tras la llamada ‘crisis del marxismo’ con la caída de la ‘Cortina de Hierro’ y el derrumbe de los regímenes socialistas de la URSS y Europa del Este, el postmarxismo ha tendido a abandonar el análisis en términos de lucha de clases sociales, reemplazando incluso el término ‘clase social’ como lo definió Marx (en función a la tenencia o no de los medios de producción), por nuevas nociones más relevantes para explicar las realidades sociales derivadas del capitalismo moderno.


De hecho, el objeto de la teoría de Marx había sido el análisis de las diferentes formas de la lucha de clases y tal objeto hoy en día ya no existe. El concepto de proletariado y de explotación del trabajador por el capitalista que puede haber tenido cierto sentido en la Inglaterra de la primera revolución industrial o en la Rusia zarista preindustrial, hoy en día se estrella con una realidad de muy pocos proletarios, con mínimos índices de sindicalización y crecientes índices de robotización. [2]


Es así que en el Perú “El Pueblo” (término afable para nuestro presidente Pedro Castillo) no está compuesto mayormente ni por proletarios o campesinos explotados por un amo capitalista, sino por millones de desempleados, microempresarios, emprendedores y campesinos con tierra, abandonados a la buena de Dios por un Estado burocrático ineficiente, corrupto y clientelista. Gobierno tras gobierno se han opuesto a instaurar una meritocracia estatal y han utilizado el aparato del Estado como agencia de empleos para sus militantes, en lugar de impulsar el emprendimiento y los micro y pequeños negocios. Lamentablemente el nuevo gobierno persiste en lo mismo.


Felizmente, a pesar de su bajo nivel educativo, “El Pueblo” peruano tiene un espíritu empresarial elevado, al punto de haber sido reconocido por los principales organismos internacionales como uno de los pueblos más emprendedores a nivel mundial. Sin embargo, todavía sigue a la espera de un gobierno que realice la gran transformación del Estado que permita expandir la competencia, la competitividad y desarrollar los mercados, para impulsar un crecimiento económico sostenido desde la base de la pirámide económica y social; desde las Mypes y los agricultores familiares. Esta es la verdadera revolución pendiente. Lo demás es ruido que espanta la inversión.


Ojalá el viraje en la Cancillería augure un desplazamiento desde el radicalismo marxista leninista trasnochado encarnado por Vladimir Cerrón, hacia un régimen de economía social de mercado sustentado en una relectura crítica de la obra de Carlos Marx, aunada a la lectura de la obra descollante de Joseph Schumpeter, Amartya Sen, Douglass North, Paul Romer, Ronald Coase y Jean Tirole, entre otros.



Referencias:

[2] Las ‘estrategia socialista’ que atacaba las bases mismas del régimen capitalista al perseguir la eliminación del capital como relación social, es fuertemente reformulada por Laclau y Mouffe. Desde el momento en que se deja de lado el concepto de clase, el propósito fundamental del socialismo, a saber, la abolición de todas las clases y el tránsito hacia una sociedad sin clases pierde su razón de ser, o al menos su centralidad (p.50-51). María Cecilia Duek, “La deconstrucción del concepto de clases. El posmarxismo y las identidades colectivas no clasistas”. En Revista de Estudios Sociales Contemporáneos N° 18, Universidad Nacional de Cuyo, junio 2018.


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