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Jorge Chávez / ¿Feliz navidad y próspero año? (2 de 2)


El año 2022 pinta complicado. Al entorno económico internacional incierto se suma un gobierno que se torna como una amenaza a la estabilidad económica y democrática, más por su incapacidad de gestión y falta de visión y liderazgo, que por sus posturas radicales que no encuentran mayor eco en la población. Menos aún cabe esperar consensos con el Congreso para emprender las reformas estructurales que el país necesita: reforma del Estado, reforma judicial, reforma política, reforma educativa, reforma de la salud y reforma de sistema de libre competencia.



Desde el episodio hiperinflacionario de los 80s no se aprecia una debacle tan aguda de la institucionalidad del aparato estatal. Este gobierno viene sembrando masivamente personajes de dudosa procedencia en puestos claves, con el solo mérito de su militancia en Perú Libre y haber apoyado la campaña electoral.


En muchos casos se trata de gente con las uñas muy largas y talante muy dinámico, corroborando el anuncio realizado por el presidente Castillo la mañana del lunes 20 de septiembre ante el Consejo Permanente de la OEA en Washington: “La corrupción es un gran problema en mi país y tenemos corruptos hasta para exportar”.


Por ejemplo, nunca ante se vio a un ministro de energía y minas promoviendo la conflictividad social con azuzadores contratados y auspiciando el delito al afirmar que “el bloqueo de carreteras no es impunidad; a veces hay que permitir, hay que ceder, ante la posición intransigente de las empresas”.


Tampoco se vio antes a un ministro de transportes sentándose con los gremios de transportistas para ofrecerles la cabeza de la jefa de la ATU, María Jara, una funcionaria que por mandato de ley tiene que cumplir un período de 5 años. Ministro que ha colocado a personal de confianza no idóneo en cargos que son eminentemente técnicos. Un ministro incompetente para decidir sobre los proyectos más importantes del país y la calidad de los servicios que brindan, más aún si ha precarizado su sector.


Encima el Congreso acaba de darle facultades a un desgobierno así, para legislar en materia tributaria, fiscal, financiera y de reactivación económica, prefiriendo aplicar la ley del menor esfuerzo a asumir su función legislativa. ¿Se puede esperar así que podamos tener una feliz navidad y un próspero año nuevo? En estas condiciones es muy difícil. Sin embargo, a pesar de todo, insistamos en el afán optimista de que el Perú pueda cambiar y los peruanos podamos aprender de nuestros propios errores. ¡Feliz Navidad y un Próspero 2022!


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