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Juan de Dios Guevara / e-Estonia (2 de 2)


Estonia para convertirse en una sociedad digital que ha mejorado su economía y la calidad de vida de sus habitantes, ha priorizado la educación con un sistema que permite una comunicación en tiempo real con los padres y les da la posibilidad de acceder desde sus computadoras al contenido de las aulas, las inasistencias, notas, tareas para la casa y fechas de exámenes de sus hijos. A su vez, abre una instancia de participación a la opinión y aporte de los progenitores.


La programación es una parte esencial del plan de estudios. Desde primer grado, las maestras les enseñan a los niños a programar, actividad en la que se inician incluso desde el jardín de infantes, las soluciones digitales apoyan el aprendizaje y la enseñanza. El éxito de la transformación digital del sistema educativo estonio depende del desarrollo profesional y la formación exhaustivos de los profesores y tecnólogos educativos. Además de enseñar conocimientos y habilidades en el campo digital, la educación estonia utiliza ampliamente numerosas soluciones inteligentes: bases de datos digitales, libros de texto digitales, materiales de aprendizaje electrónico, diario de clase digital, evaluaciones digitales, sin mencionar varias aplicaciones y programas.


En el sistema estonio, los ciudadanos son los únicos propietarios de sus datos ‘online’. Consultarlos sin razón constituye un delito. “Gobierno de los datos, calidad de los datos: esto es algo a lo que nadie le ha prestado demasiada atención”, por lo que desde la asistencia sanitaria impulsada por IA (Inteligencia Artificial) hasta la identificación de subsidios rurales, pueden generar, ya que los datos permiten grandes desarrollos.


Todos sus ciudadanos son identificados digitalmente(ID), lo que les permite gracias a su ID, acceder a más de 4 mil servicios digitales. Desde cualquier lugar del mundo, el nuevo e-residente puede registrar una empresa, sacar una cuenta bancaria, implementar distintas soluciones online como PayPal y administrar toda la compañía de manera remota. Con una población que decrece año a año, el verdadero objetivo de Estonia con esta propuesta es poder incluir la cantidad de e-residentes necesarios para reducir o incluso eliminar el pago de impuestos a sus ciudadanos, alrededor de 1.5 millones de personas.


Estonia fue la primera nación en declarar la conexión a Internet como un “derecho humano básico”. Una jugada con una estrategia clara: obligar al sector privado y público a suministrar el servicio de Internet a todo el territorio – más allá de si la ecuación de costos la hace conveniente o no – y sin excusas, cómo acá en el Perú lo sufren parte de nuestros territorios.


Hoy, Estonia es el país con mayor cantidad de Startups per cápita del Mundo. Entre ellas: Transferwise, Pipedrive, Cloutex, Starship, el robot delivery creado por los fundadores de Skype forma parte del paisaje habitual de Estonia.


El de Estonia es el primer e-gobierno del mundo. El cálculo es que cada estonio ahorra dos semanas al año de su tiempo gracias a no tener que movilizarse ni hacer colas. Hasta la declaración anual de impuestos puede hacerse con un Smartphone gracias a que el sistema tiene pre-cargados todos los datos de cada ciudadano (ingresos, propiedades, gastos, cantidad de hijos, etc.) El máximo ejemplo de la gestión pública como un servicio al ciudadano, es la Agencia Tributaria que devuelve la información al ciudadano con informes online y en tiempo real sobre la marcha de su negocio y situación financiera. También lo son los historiales médicos online y la prescripción electrónica de recetas por mail.


Según Freedom House, Estonia es el país con mayor libertad de Internet. Pero, además, Estonia es el país más transparente y menos corrupto de la región de Europa Central y Oriental (Transparency International Corruption Perception Index 2013, el 28º de 177 países). La libertad económica de Estonia se considera como una de las más altas del mundo y la mejor en la región de Europa Central y Oriental (Clasificación Mundial de Libertad Económica, 11 ° entre 178 países).


Acercarse a ellos, a pedirle la receta, para que, con cooperación técnica, podamos implementar este gran desarrollo sería una disrupción tecnológica, que nos daría un salto a la modernidad y al progreso en forma muy significativa. Cómo bien lo afirman los estonios, es cuestión de voluntad política.


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