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Juan Escobar / Presupuesto y política agraria (3 de 3)

Presupuesto y política agraria, ¿van en la misma dirección?

En los propios programas presupuestales todavía se puede detectar generalidades e imprecisiones: el presupuesto asignado para la categoría Desarrollo de la Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica es de 400 mil soles, importe que, según se observa, no guarda proporción con el presupuesto asignado para el INIA, el cual alcanza los 114.4 millones de soles (ver Tabla 03).

La mejora sustancial de la institucionalidad agraria es condición para promover el desarrollo con enfoque territorial de manera eficaz; para ello, es imprescindible que el MIDAGRI asuma el rol Rector. En esta línea es capital que participe, opine y concerte con las regiones para estructurar presupuestos articulados y basados en categorías presupuestales.


En la línea de cualificar el presupuesto agrario, el MEF debe mostrar disposición para reinventarse y así contribuir al logro de una nueva perspectiva de promoción a nivel sectorial y microeconómico, en lugar de enfocarse solo en indicadores macroeconómicos y en la recaudación de ingresos.


En el camino hacia la mejora institucional, es también importante desarrollar nuevos instrumentos de gestión agraria que permitan trabajar la gestión de cuencas y el desarrollo de negocios: si hoy se quisiera trabajar propuestas organizadas para reestablecer las cuencas, sencillamente no sería posible puesto que no se dispone de estos instrumentos, menos aún de presupuesto específico.


Adicionalmente, para mejorar el uso del presupuesto, se debe generar nuevas herramientas y modalidades de contratos para asignar la ejecución de proyectos a través de modalidades innovadoras de concurso. Ante la corrupción, se requiere centralizar los procesos, seleccionar los comités de adjudicación de forma aleatoria, digitalizar los procesos de selección y suscribir compromisos anticorrupción para que los “entusiastas” estén advertidos. El costo de la corrupción es muy alto.


Es evidente que nuestra institucionalidad agraria se encuentra debilitada y sin rumbo, situación que crea perjuicios a nuestra población (el Perú ocupa el puesto 58 de 64 países en el ranking institucional, según el Reporte de Competitividad Global 2021 del Foro Económico Mundial). En ese contexto, debemos hacer lo posible para ponernos a la altura de los retos y ojalá pronto podamos tener un MIDAGRI pensante y con actitud para romper los “huevos” que sean necesarios para que realmente sea la “linterna” que promueva el desarrollo agrario en el país. En ese sentido, se debe alinear la política y el presupuesto agrario en la senda del desarrollo territorial.


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