Julio Schiappa Pietra / Entre Portaviones y Ruta de la Seda
- Julio Schiappa Pietra
- 11 ene
- 3 Min. de lectura
En 2026, el Perú no solo es un actor comercial en el Pacífico; es el depósito de los insumos que el mundo necesita para la próxima revolución industrial y energética. La posesión de vastas reservas de cobre, litio y plata, sumada al potencial petrolero del norte marino, ha colocado al país en el centro de una colisión de intereses: la expansión de la infraestructura china frente a la agresiva doctrina de seguridad nacional de Donald Trump, que busca asegurar recursos mediante la fuerza y la presión política.
Los Recursos en Disputa: El Corazón del Conflicto
El cobre y el litio son hoy los "metales de la soberanía". China, líder mundial en la fabricación de vehículos eléctricos, ha desplegado una diplomacia blanda sumamente efectiva para asegurar el suministro. Empresas estatales chinas ya controlan gran parte de la producción cuprífera peruana, integrando la extracción directamente con el Megapuerto de Chancay. Para Pekín, el cobre peruano es el combustible de su hegemonía tecnológica.
Por su parte, la administración Trump ha identificado estos mismos recursos como críticos para la "seguridad nacional" de EE.UU. Bajo una visión militarizada, Washington percibe que el control chino sobre el cobre y el litio en los Andes es una amenaza directa a su base industrial. La presión estadounidense no llega con ofertas de inversión competitivas, sino con exigencias de alineamiento bajo la amenaza de sanciones y el despliegue de una retórica que justifica la intervención para "proteger" estos recursos de la influencia asiática.
La plata, donde el Perú es líder mundial, añade otra capa de tensión. En un mundo de alta inflación y volatilidad financiera, la plata es tanto un activo refugio como un insumo industrial crítico. Mientras China la acumula mediante tratados comerciales, EE.UU. busca mecanismos de control para evitar que el metal precioso fortalezca el sistema financiero alternativo que Pekín intenta consolidar.
Finalmente, el petróleo del norte marino (zócalo continental) representa la frontera energética final. La administración Trump, defensora de los combustibles fósiles para mantener la supremacía estadounidense, ve en el crudo del norte peruano una reserva estratégica que debe quedar bajo la órbita de sus corporaciones, utilizando patrullajes navales y "cooperación militar" en el litoral para marcar territorio frente a posibles concesiones chinas en la zona.
Riesgos para la Soberanía
El riesgo es doble. China plantea un riesgo de "anexión económica", donde el Estado peruano pierde la capacidad de decidir sobre sus propios recursos al estar estos amarrados a contratos de largo plazo y deudas de infraestructura. Estados Unidos, en cambio, plantea un riesgo de "tutelaje militar", donde el territorio nacional se fragmenta bajo la presencia de asesores y fuerzas extranjeras cuya verdadera misión es custodiar las bocas de mina y los pozos petroleros para el beneficio de Washington.
Medidas de Estrategia y Prevención
Para evitar que el Perú sea fragmentado por estas potencias, se proponen las siguientes medidas:
Nacionalización de la Inteligencia Estratégica: Crear una agencia autónoma que evalúe las concesiones de litio y petróleo no solo por su rentabilidad, sino por su impacto en el equilibrio de poder global. Ningún recurso estratégico debe ser entregado sin una cláusula de "interés nacional" que permita al Estado intervenir en caso de conflicto externo.
*Soberanía Marítima Reforzada: Perú debe fortalecer su Marina de Guerra con tecnología propia para patrullar el zócalo continental norteño, rechazando la "asistencia" militar estadounidense que busque establecer bases de control permanente sobre los yacimientos petroleros.
Industrialización Obligatoria: Establecer por ley que un porcentaje del litio y cobre extraídos debe ser procesado en territorio nacional. Esto evita que el país sea solo una mina de extracción y crea una barrera de valor que dificulta la apropiación directa por potencias extranjeras.
Fondo Soberano de Metales Preciosos: Reservar una parte de la producción de plata para respaldar una moneda nacional fuerte, reduciendo la vulnerabilidad ante las sanciones económicas que EE.UU. suele utilizar como herramienta de presión.








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