Julio Schiappa Pietra / Petróleo para el Perú
- Julio Schiappa Pietra
- 17 may
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¿La oportunidad de financiar la seguridad, educación, salud, infraestructura, y, por qué no?, la defensa nacional, está en el petróleo. Típ para el próximo Presidente.
El noroeste peruano, cuna histórica del petróleo en Zorritos desde 1863, enfrenta hoy una encrucijada estratégica. Los hallazgos potenciales en Lambayeque, La Libertad y Tumbes exigen una decisión fundamental: ¿seguirá el Perú siendo un exportador de materia prima que importa combustibles refinados o construirá finalmente una industria energética soberana con Petroperú como eje?
La paradoja actual es insostenible. El consumo nacional roza los 300,000 barriles diarios, mientras la producción apenas supera los 40,000. Esta brecha no responde a una carencia geológica, sino a políticas que priorizaron el extractivismo y las regalías, delegando la tecnología y la refinación a manos extranjeras. Prospectos como los 3,000 millones de barriles en Tumbes o el lote Z-62 no deben repetir la historia del salitre o el cobre: vender el recurso crudo para recomprar el producto elaborado a precios impuestos por mercados externos.
Petroperú debe dejar de ser un operador pasivo para convertirse en el motor energético del país. Su intervención en lotes como el Z-69 y la modernización de la Refinería de Talara demuestran capacidad técnica para procesar crudo nacional. El siguiente paso es la voluntad política para liderar la exploración en aguas profundas mediante joint ventures que garanticen el control operativo y la transferencia tecnológica, siguiendo el exitoso modelo de Noruega con Equinor.
La soberanía no es solo propiedad, sino control del conocimiento y la infraestructura. El Estado debe retener la propiedad intelectual de los datos geológicos y modelos sísmicos, negociando con empresas como Chevron o Condor Energy desde una posición de fortaleza. Asimismo, los puertos estratégicos como Paita, Bayóvar y Talara deben gestionarse como fronteras energéticas bajo supervisión estatal directa; un país que no controla el flujo de su energía no controla su desarrollo.
El principio rector debe ser la "inversión por industrialización". Todo crudo nuevo debe procesarse en refinerías nacionales, generando empleo calificado y derivados industriales. Incluso ante la transición energética global, el petróleo y el gas natural (como el de Piedra Redonda, Tumbes) actúan como puentes estratégicos hacia el hidrógeno verde y las renovables, utilizando la infraestructura existente.
Romper con el modelo de concesiones pasivas es imperativo para que el petróleo sirva a las familias peruanas. Petroperú tiene el reto de transformarse en el brazo industrial que convierta al país en una potencia energética. Hay que decidirse




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