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Manuel Bernales / Apunta a Ucrania, dispara al entorno (2 de 2).


¡Obvio que la ampliación de la OTAN es percibida como amenaza potencial! Es evidente. Pero hay que decir que casi el 100% de Estados de esa OTAN libre y soberanamente no quieren volver a ser parte del espacio o imperio ruso, aunque sea actual Federación.


Asimismo, nadie ignora que el nacionalismo chauvinista, mezclado con religión e iglesias, racismos, anti semitismo, existen en toda Europa: desde España hasta Vladivostok, toda Rusia y también China como lo sufren los uigures y otras minorías importantes en la “Ruta de la seda”, Asia Central.


Ese prejuicio no se pudo superar por ningún Estado. Es más, así como la República Federal Alemana en su tiempo uso a nazis en la post 2ª Guerra, lo mismo hicieron la URSS, recuerden al Mariscal von Paulus y centenares de oficiales superiores y generales, los Estados Unidos, recordemos a Von Braun y al magnate Ford ¡eran pro nazi! Lo mismo en Suecia y el Reino Unido. Sorprende ver el racismo en Suecia del primer cuarto del siglo XX. Todos aprovecharon lo que otros Estados tuvieron como capacidades en el nazismo, fascismo y militarismo racista japonés.


Ahora bien:

Los bálticos y otros pueblos y Estados superponen viejos mapas de "la Madre Rusia" y ven, constatan, que están ante el retorno ruso hacia los mares y Europa Central. Tienen muy claro que Kaliningrado, vean el mapa, fue la antigua Prusia Oriental de nombre Köenigsberg, donde nació el filósofo Kant, que quedó como parte de la URSS, hoy Federación Rusa, menos varios Estados ahora libres, en virtud de los acuerdos entre los aliados, vencedores del nazismo y el fascismo y del militarismo racista japonés, más ampliamente.


Así, pues apelo a Wallerstein y su “economía mundo” pero en “código pleno siglo XXI” con “cambio de era”, que empieza con fuerza, aunque la previa con cúspide en el siglo XX aún se resiste a morir. Aun vivimos parte de la “larga duración” del pasado, a la vez que se da una “larga duración” pero nueva más compleja y acelerada. Los Toffler lo expusieron meridianamente en los sesenta. Prigogyne lo expuso claramente. La guerra en el espacio mundo solo puede verse actualizando y superando viejos “paradigmas de complejidad”, para mí siempre lo fueron y cultivé los estructuralismos en sus versiones sincrónicas e históricas; obvio el marxismo/leninismo también. No solo el sovietismo sino versiones críticas como la de polacos, rusos, croatas, serbios y de otras nacionalidades. Pero no solo ellos sino también otras canteras vitales indispensables, como la de filósofos y pensadores, así como científicos no materialistas, sino de “humanismos centrados en la persona-en-sociedad abiertos a la Trascendencia”, sean europeos, chinos o latinoamericanos y caribeños.


No veo pues solo una guerra reducida a lo militar y económico. Hoy hierve la guerra en el espacio-mundo-transnacional con nueva “estratificación del poder mundial” y crisis del multilateralismo que estableció la post segunda guerra: la bipolaridad y sucesiva crisis hasta este momento de parto tripolar y crecimientos de grupos regionales cruzados en cooperación y antagonismo!


Narrativas pro y anti apriorísticas pululan en el dominio sicosocial de la propaganda el rumor y la antipropaganda. Retornando a Wallerstein, añado Sonntag y Francisco Delich, en sus aportes al “repensar América Latina”, desde la UNESCO y FLACSO y universidades y centros asociados, Insisto en repensar o impensar las Ciencias Sociales y sus aplicaciones. Por tanto, hay que” impensar” o repensar esta guerra en su totalidad concreta, en lo inmediato y mediato en lo militar y en lo sicosocial en especial, así como en otros dominios y espacios.


Referencias:

El autor es politólogo. Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP. FLACSO. IIADH. CAEM. Antiguo funcionario de la UNESCO- Oficinas de Educación para América Central y de Ciencia para América Latina y el Caribe.


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