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Manuel Bernales / Difícil y compleja geopolítica 

  • Foto del escritor: Manuel Bernales
    Manuel Bernales
  • 3 ago
  • 4 min de lectura

Es de interés nacional peruano continuar los procesos de inversión en curso, procurando que sean cada vez más con valor añadido y compartido.

 

Es muy difícil por la problemática interna y la dinámica geopolítica concreta, actual y previsible: cuatro años más con la actual política de Estados Unidos y la incertidumbre del Brasil, nuestro principal vecino. Además, transnacionales de todo crimen, desde narcos hasta terroristas subversivos —según el CICR, pues los hay «no subversivos»— actúan en todas nuestras fronteras, en menor grado con Chile.

 

Ahora bien, es un hecho la inversión de la República Popular China (RPCh) en minería. Incluye yacimientos de gran potencial comprobado aún sin explotar, energía y redes de electricidad, transporte, pesquería marítima, comercio de importación y redes empresariales.

 

Además del puerto de Chancay, de Cosco Shipping, está la empresa Shougang, que opera con contrato-ley desde que compró HierroPerú, en Ica. Este es un departamento muy valioso al sur de Lima, que conecta también, como todos los de la costa, con la gran área centro-sur generadora de energía eléctrica nacional, minería de cobre y otros minerales y gas.

 

Las privatizaciones de los noventa (Fujimori Fujimori) incluyeron la de HierroPerú, que tiene su puerto en ese departamento: Marcona, cerca de, por ejemplo, la mayor mina de la RPCh: MMG, con US$10,000 millones.

 

El Perú tiene otros puertos con capacidad para carga mayor. Al norte, Bayóvar, cerca del cual Estados Unidos anunció un convenio para construir una base aeroespacial, aunque no hay detalles. Además, está en un departamento, Piura, muy rico en recursos naturales: pesca, hidrocarburos, agricultura de exportación, minería —mina Río Blanco, de la RPCh, a la que aludí, casi en la frontera con Ecuador— y oro.

 

Al centro, el Callao, modernizado por Emiratos Árabes y Países Bajos, sigue siendo importantísimo para toda carga; y al lado está el aeropuerto, que colinda con las instalaciones operativas de la Fuerza Aérea del Perú, FAP, y con ¡todo Lima y el Callao!

 

Estados Unidos está modernizando la Base Naval de la Marina de Guerra y la empresa estatal SIMA se halla en proceso de modernización y crecimiento, con inversión de Corea, Seúl, para fines militares y civiles.

 

Al sur hay dos puertos importantes con capacidad de ser «hub»: Ilo y Mollendo. Y una bahía con mayor capacidad que Chancay para operaciones de grandes buques: Corío. Sobre este proyecto, que pronto se licitará vía Proinversión, ente estatal, se dice que Estados Unidos tendría interés. Es lo que opinan varios notorios partidarios del nuevo gobierno.

 

¿La alianza política en curso con Estados Unidos enervará el desarrollo de Chancay para convertirlo, a corto plazo, en un verdadero hub?

 

¿Puede eso ocurrir durante los años que restan al gobierno de Trump, cuando aún la RPCh seguirá siendo en Perú y Chile el mayor inversionista?

 

¿Un cambio de una envergadura como esta sería comparable al paso de Egipto, cuando dejó el equipamiento soviético y adquirió el de Estados Unidos durante el periodo de la Guerra Fría, en la dinámica geopolítica del siglo XXI?

 

Brasil, cofundador de los BRICS, puede tener varias salidas al Pacífico, además de la ruta del «Capricornio» vía Chile, que está en desarrollo y que poco se menciona en el Perú. Lo que refuerza los lazos de amistad geopolítica entre esos dos Estados. Chile, además, tiene el MERCOSUR en la puerta de casa.

 

Recuérdese que LAN Chile se unió con TAM: LATAM, empresa de talla mundial, que opera de facto monopólicamente en el Perú.

 

Brasil puede salir por Bayóvar, al norte. IIRSA Norte demanda hidrovía y trenes, no solo carreteras, ecológicamente muy inconvenientes. Hay otro puerto en modernización entre Bayóvar y Chancay: Eten. Toda esa costa norcentral del Pacífico está en proceso de relanzar importantes prospectos de exploración de hidrocarburos y, con el tiempo, de otros recursos del lecho y subsuelo marino. Chile avizoró esta dimensión industrial extractiva durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva.

 

Brasil puede salir más rápidamente por Ilo y Matarani: IIRSA Sur ya existe en carretera. Hay que hacer complementos.

 

La salida por el centro del Perú es más difícil, porque una gran zona es de reserva natural.

 

De norte a sur, costa, sierra y Amazonía tienen recursos conocidos, potenciales, en proceso de exploración y listos para procesos de explotación, sin evaluaciones ambientales estratégicas, EAE, solo con estudios de impacto ambiental, EIA. Proyectos multinacionales y nacionales.

 

La RPCh es el principal inversionista. Es el pilar más importante de los BRICS y Brasil tiene cerca de tres mil kilómetros de frontera con el Perú. Más del 50% de la megacuenca amazónica corresponde a Brasil y el Perú tiene cerca del 16%, que son el 62% de su territorio, sin el ámbito marítimo, y gran parte de la importantísima «Alta Amazonía» o Amazonía Andina.

 

El Perú está en vías de convertir sus ventajas geográficas en ventajas competitivas.

Un conflicto económico y político —no se ve ni se piensa el militar— entre la RPCh y Estados Unidos ya empezó, desde que Estados Unidos quiere recuperar el tiempo perdido, por así decir.

 

El país y el gobierno actual tienen cinco años, no solo dos como el de Washington, para navegar en una ruta de interés nacional que algunos colegas y amigos llaman «no alineamiento activo», teniendo algunos de ellos una idea detrás: el reto de navegar entre Escila y Caribdis.

 

Para el nuevo gobierno será muy difícil la ruta concreta, tanto que ni una idea fuerza se explicitó sobre política exterior. Pero sí se reiteró que las inversiones van a continuar. Se empezaron en los noventa y varios ministros trabajaron con todos los gobiernos que las continuaron.

 

El nuevo canciller trabajó todos esos años como funcionario local de la Embajada de Estados Unidos. Y antes fue joven y ardiente partidario del candidato liberal a ultranza que fue el Nobel Vargas Llosa, derrotado por un Fujimori con apoyo de toda la centroizquierda.

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