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Martín González / Reflexiones desde Nora Haney Park


Tras sostener las primeras reuniones virtuales de trabajo, más allá de sólo con los amigos y socios corporativos en Arkansas, y Oklahoma, y de vivir la experiencia del confinamiento por un virus que azota a toda la humanidad, por un periodo que ya sobrepasa los cuatro meses; nuevamente me presento ante usted con la idea de palabrear en deseos que permitan descubrir las realidades ya inmediatas que se presentan ante nosotros.

Estamos frente al evento mundial más importante que haya ocurrido desde la Segunda Guerra Mundial. Las proporciones de tal evento son abrumadoras y sus impactos trascienden lo económico. Por citar, algunos datos: Las bolsas mundiales han corregido sus índices a la baja, mismos que fluctuaron entre -30% y -40% en el último mes de abril-mayo. El precio internacional del petróleo (Texas), ha presentado caídas hasta punto negativo, y en promedio mundial, las monedas se han devaluado en índices superiores al 27% en las últimas semanas, (mayo 2020). Concluyendo con una balanza comercial de resultados y magnitudes aún por ser vistas.

Nadie estaba preparado para afrontar una emergencia de esta clase. No hay modelo de gestión de riesgo que haya previsto medidas para enfrentar esta situación, no sólo desde el punto de vista económico, sino social, cultural y político. Suena como el fin de los tiempos, pero se requieren medidas sociales y económicas (geniales) que mitiguen tanto la forma como los efectos de las crisis que se trasladaran a la población, y sobre todo a los colectivos más vulnerables como personas sin ingresos, trabajadoras domésticas, migrantes y los empleados más precarios y temporales en los Estados Unidos, y en América Latina.

La salud tendrá que ser replanteada y se tornará en un tema que dejara de estar invisible. Las desigualdades se harán muchísimo más graves en estos días, cuando se visibilicen las diferencias que existen entre las familias en relación con el acceso a servicios de salud, internet y seguridad social, y las que no lo tienen. De hecho, ya está ocurriendo: Tan solo en unas semanas, cientos de empresas alrededor del mundo han anunciado despidos y suspensiones, afectando particularmente a quienes no tienen ni ahorros con los que sustituir la caída de sus rentas laborales.

En consecuencia, una hipotética sociedad sostenible podría aceptar, bajo el estricto cumplimiento del principio de precaución, desarrollos interesantes de la ingeniería genética de orientación médica, al igual que el capitalismo desarrolla una red global de espacios naturales protegidos. Pero lo importante son las inercias que imponen ciertos compromisos estructurales (técnicos, políticos, económicos, simbólicos) a la reproducción general del sistema social del llamado nuevo orden global.

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