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Pablo Del Valle / El burro que subió al cielo

A mí me cuentan los piuranos (y yo soy piurano) que el algarrobo es afrodisiaco, es decir, que tiene propiedades sensuales y sexuales erotizantes especialmente intensas en las personas, y también en los animales. Una vez un día antes de la procesión en Ayabaca de la Virgen Asunta, el burro que llevaría a la Virgen sobre su lomo, recibió dotaciones muy grandes de algarrobo, porque se necesitaba tener al burro muy fuerte para poder trasladar la imagen de la Virgen en toda la extensa ruta de la procesión.


La procesión empezó, el burro llevaba a la Virgen sobre el lomo trotando tranquila y dócilmente, y luego cuando empezó a llevar a la Virgen por las calles toda la gente alrededor empezó con los cánticos y llevaba unas lámparas de papel cometa iluminadas por velas en su interior, todo muy solemne y la gente estaba contrita y arrepentida dentro de su devoción.


Todo ocurrió así durante una hora y los fieles cantaban acompasados armónicamente y acompañaban a la Virgen Asunta. Pero de pronto algo sucedió: en el camino cruzó una burra y siguió de frente por un camino lateral. Lógica y visceralmente, el burro fue corriendo tras la burra, llevándose consigo a la Virgen Asunta sobre el lomo y se olvidó de cualquier otra cosa y nadie lo pudo detener a pesar que lo persiguieron tratando de superar la marca del atleta jamaiquino Usaian Bolt en los 100 metros planos para recuperar a la Virgen Asunta. El burro estaba más excitado y calenturiento que una terma caliente.


Nada pudieron hacer los devotos para detener al burro que giró fuera de la ruta de la procesión hacia la izquierda, y gimoteaba y estaba totalmente excitado. Corría tras la burra, y la Virgen Asunta daba tumbos pero resistía. Y todos los fieles comenzaron a aumentar el paso y la velocidad de los cánticos, y pronto el burro estaba corriendo con una inmensa agilidad y se perdió entre los bosques de algarrobos tras las burra, y todos los devotos ya no pudieron seguirlo, porque estaban extenuados y exhaustos con la persecución y la mayoría de las señoras y señores devotos no podían correr a la velocidad del burro, así que la procesión se fue retrasando hasta quedar el burro como un puntito en la distancia y algunos, la mayoría, ya no podían divisarlo por la oscuridad de la noche.


Los campesinos de Ayabaca deliberaron más tarde en una asamblea en casa de un hermano de la cofradía de la Virgen Asunta, y llegaron a la sabia conclusión que le habían dado demasiado algarrobo al burro, que muchos sabían comprobadamente, por experiencia propia, que los burros perdían los papeles (eróticos) por los montones de algarrobos que se les daba y que en adelante se prohibía alimentar antes de la procesión a los burros que llevarían al santo, o en este caso a la Virgen Asunta, con algarrobos.


Verdes mis algarrobos verdes.


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