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Victor Vásquez / Crédito: libertinaje o usura (7 de 9)

El crédito para sectores productivos en el Perú: “Entre el libertinaje y la usura”



Los microcréditos, solución con usura

La estructura productiva interna está dominada por la pequeña y microempresa; en el agro, son casi 1,2 millones de pequeños y micro productores de hasta 2 hectáreas que representan el 51 % del total existente y que explotan 700 mil hectáreas; este segmento es nada atractivo para las entidades financiera tradicionales. El Estado responde a través del Agrobanco y para ello se crea un producto financiero en el concepto de “inclusión financiera”; este producto, de pomposo nombre, en realidad sólo sirvió para decir que los micro agricultores no están abandonados; es el reflejo de cuando la prestación de un servicio público, como el crédito, y que sigue contaminado por el clientelismo y la politización.


Por el lado urbano y agrario está comprobada la existencia de una gran demanda insatisfecha de productores y otros, por disponer de financiamiento para iniciar o continuar sus actividades; este nicho de mercado financiero, siendo muy grande, adolece y tiene otras debilidades como son su dispersión, baja capacidad de gestión, débil articulación a los mercados y, relativamente, un poco más de riesgo, etc.


Este mercado insatisfecho empieza a ser vista como una plaza grandemente apetecida para la entrada de créditos formales e informales; los formales, a través de aquellas entidades especializadas llamadas Financieras y, los informales financieros, constituidos por prestamistas locales o intermediarios, operando dineros del extranjero o provenientes de actividades ilegales e informales.


Si bien las financieras han ido formando su cartera de clientes, también han logrado una “especialización” crediticia (préstamos personalizados) como estrategia para reducir los riesgos crediticios; a lo largo del tiempo el acompañamiento al prestatario de uso del crédito no sólo es para asegurarse el retorno del crédito, sino además contribuir a una “educación financiera”; es lo que llaman “inclusión financiera”, prestarte dinero y “educarte” para el mejor uso y, utilizando formas de prestación que van desde los créditos personales hasta los solidarios; esta última forma es una estrategia de vigilancia social, que en el fondo es para reducir los riesgos del no pago. Siempre habrá una “palabra bonita y moderna” para encasillar al prestatario y más cuando éste tiene necesidades para satisfacer sus demandas de crédito que permita operar sus emprendimientos con la perspectiva de mejorar sus ingresos familiares.


Ahora, en cuanto a los financistas informales se dice que solamente cumplen la función de prestatarios dedicándose únicamente a prestar el dinero que en la mayoría de las veces están sin las garantías necesarias; esta modalidad de financiamiento es agresiva especialmente en los cinturones de las grandes y medianas ciudades. En el sector rural, esta función la desempeñan los agentes dedicados al comercio de insumos, productos y servicios, como por ejemplo la molinería del arroz.


En honor a la verdad, por las modalidades empleadas en el otorgamiento de los créditos, este sistema es pro evasor de impuestos y acumulador de grandes ganancias. Se suele decir que el origen del dinero en circulación de estos financistas es de dudosa procedencia (corrupción, narcotráfico, crimen organizado).


Entonces, las micro finanzas en el Perú se mueven entre la formalidad e informalidad financiera; su relevante éxito tiene sustento en la práctica de la USURA expresado en las tasas de interés que pueden llegar hasta 150% anual. Son esas iniciales sobre ganancias financieras, basadas en la USURA, las hicieron más atractiva para que la Banca tradicional -y otras recientes- se interesaran en ese mercado. iniciándose así un proceso de compra de algunas entidades financieras que ya habían consolidado una importante cartera de clientes; en otros casos, buscaron su participación a través del accionariado de las micro financieras iniciales. Este proceso marcó la extinción de algunas Cajas Rurales de Ahorro y Crédito y de algunas Cajas Municipales.


Una mirada comparativa del accionar de las entidades financieras operando las micro finanzas nos muestra que en Ecuador la Tasa de interés nominal activa es ligeramente inferior a las que se cobran en el Perú; la diferencia está en que mientras en Perú la variación entre tasa promedio y máxima para los microcréditos llegan hasta el 380.31%, en Ecuador llegan al 10.25%. Para Perú no se menciona al Agrobanco por resultar irrelevante en su llegada al sector micro empresarial agrario. Cuadro 9.


Es esta la razón que ayudaría a explicar las sobre ganancias que las entidades financieras orientadas a las micro finanzas tienen en el Perú. Es aquí donde se puede corroborar que para el caso peruano el impacto es negativo por la desatención que el Estado origina en los presupuestos familiares o micro empresariales; desatención asociada a la falta de una política de fomento y desarrollo para los microempresarios como por ejemplo titulación de propiedades, créditos blandos, fondos de garantías para abaratar los créditos privados, mejoramiento de capacidades en gestión, entre otras acciones.



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