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  • Victor Vásquez

Victor Vásquez / Perú: ¿estado fallido? (3 de 6)

4. CRECIMIENTO ECONOMICO: ilusión para los pobres y oportunidad para la corrupción


Durante el periodo 2003-2022, la economía mostró tasas de crecimiento importantes, especialmente aquella etapa ligada a la creciente demanda de minerales y a los altos precios que terminaron impactando en una mayor recaudación de impuestos y divisas en general, fueron 04 años del boom minero que no fueron aprovechados en su mayor capacidad por erróneos mensajes del propio gobierno para quien la minería, no estaba en sus planes de aprovechamiento. Este crecimiento económico si bien fue positivo, pero los resultados, en términos de satisfacción de demandas sociales y cierre de brecha para la competitividad, mostraron inequidad; es la oportunidad perdida para el país donde los gestores del propio Estado, no supieron Gerenciar la abundancia de recursos, para modificar las brechas estructurales aún existentes. Las inversiones realizadas en mayor parte nunca estuvieron articuladas a un plan de desarrollo estructural del país, limitándose a la satisfacción de demandas sociales de carácter coyuntural.

El crecimiento de la economía el 2020 fue negativa, al igual que el resto de las economías en el mundo que sintieron el impacto de la pandemia sanitaria causada por la COVID 19; para el caso peruano, es de resaltar que sus impactos sociales y económicos fueron de alto costo económico y social motivado por la pésima gestión sanitaria del gobierno de aquel entonces, que, además significó derrochar más de 120 mil millones, generar millones de desempleados y el cierre de toda actividad económica (excepto agricultura) y, profundizando la corrupción pública. Además, el Perú registró la más alta tasa de mortandad en el mundo, estimándose algo más de 230 mil fallecidos por la COVID (gobierno de Vizcarra y Sagasti)

Por el lado de la deuda pública externa durante el periodo 2003 a 2022 ésta se duplicó, pasando 22,768 millones de dólares (2003) a 46,194 millones (2022) es decir mostró un incremento del 102.8 %; un dato interesante es que durante el periodo del 2020 al 2022 la deuda se incrementó en 42.3 %.

A raíz de estas cifras, del periodo en análisis, pueden surgir interrogantes en el sentido de saber ¿en qué medida el crecimiento de la deuda pública externa está justificado?, pregunta valida en tanto la economía, de alguna manera, siempre mostró un crecimiento continuo. Las justificaciones se dicen en la necesidad de financiar las grandes obras de infraestructura caso, refinería de Talara, el Metro, la Interoceánica, el gasoducto del sur, etc. Respecto a este plan, de grandes inversiones, lo único que termina siendo muy cierto es que todas están impregnadas de escandalosas sobrevaloraciones, sinónimo de corrupción. Entonces se puede colegir que el endeudamiento público del Estado, lejos de utilizarse para el desarrollo en beneficio del país, terminó siendo instrumento utilizado por los gobernantes de turno para delinquir.

Ahora específicamente en relación a la deuda pública externa per cápita o la deuda de cada peruano ésta ha sido incrementada entre 2003 y 2022 pasando de 839 dólares a 1,383 dólares, es decir se incrementó en 64.8 %; comparativamente en términos de ingresos salariales en las actividades primarias (agro) la deuda per cápita actual equivale a 5.6 meses de trabajo del asalariado agrícola mientras que la deuda del 2003 equivalía a 3.4 meses de trabajo (salario). Esta simple comparación llevaría a preguntarse ¿qué parte de este incremento de trabajo (2.2 meses) ?, ha sido apropiada por los corruptos y promotores de estas oscuras inversiones.

5. LAS ESTADISTICAS MACRO: escondiendo desigualdades

El crecimiento casi continuo de la economía durante las últimas dos décadas fue razón para ser catalogado al Perú como un país de ingresos medios, dado que se había producido incrementos en el ingreso per cápita; a la luz de los resultados socio económicos bien puede afirmarse que este indicador económico sólo traslapa las condiciones asimétricas de la distribución del ingreso, en tanto se ha incrementado pero aún es insuficiente, como se ve reflejado en los altos índices de pobreza y pobreza extrema.

Tomando como referencia el crecimiento del PBI per cápita y comparado con los índices de pobreza se puede afirmar que la superación de la línea de pobreza (condición para dejar de ser pobre ), ha resultado de un mejoramiento coyuntural de la economía antes que el de una mejora estructural, afirmación que puede corroborase cuando una actividad primaria, como la agricultura (socialmente mayoritaria), tiene los más bajos indicadores de productividad.

El ingreso per cápita pasó de 2,126 dólares (2003) a 6,839 dólares (2022) mostrando un incremento de 221 %. Tomando como referencia el tipo de cambio de 3.8 soles x dólar, el ingreso per cápita del 2022 en su equivalente mensual seria de 2,166 soles mensual per cápita; la comparación con el ingreso promedio ayudará a entender la brecha entre el indicador global (PBI per cápita) y la realidad de los ingresos. Así, por ejemplo, el salario (ingreso) promedio de los trabajadores del sector primario de 939,2 soles/mensual, ingreso equivalente al 43,4 % del PBI per cápita mensual mientras que para el sector rural es de tan solo el 39,5 %.

Una manera de concluir se diría que el indicador PBI per cápita, no resulta siendo el más indicado para expresar las condiciones de mejoramiento de los ingresos para las familias; con esta afirmación resulta bueno saber si la estabilidad de una economía solo debe ser abordada con las herramientas del análisis de la macroeconomía.

Tabla. 2. Deuda Pública Externa y Crecimiento




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