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  • Victor Vásquez

Victor Vásquez / Perú: ¿estado fallido? (4 de 6)

6. EMPLEO Y SUBEMPLEO: reflejando falta de oportunidades

Una economía como la peruana que, a pesar de los periodos de crecimiento económico, poco se ha avanzado en solucionar las brechas estructurales existentes situación que la pone en desventaja frente a los procesos de globalización y en consecuencia estar más vulnerable frente a factores de carácter externo o endógenos. El carácter primario exportador dominante de su economía, sumado a insignificantes procesos de transformación, acrecientan estas debilidades.

La crisis importada, sumada a la continua y fuerte inestabilidad socio política interna de los últimos 05 años, ha dado pie para la retracción de las inversiones privadas, a pesar que se pretenda suplir con inversión pública, lo real es que los impactos negativos en la economía son muy fuertes. El impacto inmediato está por el lado del desempleo, el incremento del empleo informal (subempleo), fuga de capitales, la desconfianza y el deterioro de los ingresos entre otros.

Algunas estimaciones dan cuenta que anualmente alrededor de 350 mil peruanos pasan a formar la oferta laboral (población en edad de trabajar - PET) y de ellas 250 mil personas son la llamada población económicamente activa; en promedio, el 71 % de la PET representan la PEA y que el 97 % corresponde a la PEA ocupada, en cuya categoría están aquellos que tienen empleo adecuado o los subempleados. Un indicador preocupante es saber que alrededor del 28 % de la PEA ocupada, son empleos adecuados (formales).

Si bien la tasa de desempleo (4,3 %) del 2022 mostró signos de recuperación, también es cierto que la tasa de subempleo (informalidad) ha aumentado hasta ser 67,8 % de la PEA; se estima que en la actualidad el empleo informal, estaría bordeando el 72 % de la PEA ocupada; otro dato interesante es saber que el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) informa que el 44 % de la PEA ocupada, tienen ingresos por debajo de la remuneración mínima vital (RMV).

En cuanto a las características del mercado laboral peruano es preponderantemente informal, cuyas raíces se encuentran en la rigidez de las contrataciones laborales, los sobrecostos, el falso proteccionismo y el dominio de cúpulas sindicalistas; éstos y otros factores terminan desalentando la formalidad contribuyendo al incremento de la informalidad y al deterioro de la empleabilidad. La informalidad laboral, en parte, es reflejo de la propia informalidad mayoritaria en que se desarrollan las actividades, dominada por la prestación de servicios (comercio, transporte) y productivas (agricultura, manufactura, pesca). En las grandes empresas (minería, electricidad), muchas veces el falso concepto de reducción de costos, terminan alentando la informalidad laboral haciendo mal uso de la tercerización laboral.

El trabajo informal en el país está asociado con la pobreza, la poca productividad, los pocos ingresos económicos y bajos niveles educativos, son las razones del porque no se crean suficientes puestos laborales adecuados y productivos, cuyo resultado es la existencia de una brecha laboral creciente e imposible de absorber la oferta laboral (jóvenes) que anualmente de integran a la PEA. La informalidad laboral afecta negativamente al crecimiento económico, a la productividad de los trabajadores (haciéndolos menos competitivos) y al bienestar social (dificulta el acceso al crédito, menor cobertura y calidad en la provisión de bienes y servicios públicos como salud y educación ).

Una realidad aceptada por todos es cuando se dice que la pequeña empresa (urbana y rural) es la gran generadora de empleo, pero se oculta al no señalar que la mayor parte generan empleo informal (72,7 %) como lo señala Rodolfo Ojeda y que el 57 % de las pequeñas empresas están en el sector informal y sólo el 16 % están fuera de la informalidad; otro indicador del sector informal de la MYPES es que el 2020 su producción fue 17,7 % del PBI, pero absorbió el 63,3 % del empleo; así el 2021 la tasa de informalidad laboral llegó a 76,5 % el más alto en los últimos 12 años. Casi 700 mil trabajadores pasaron al sector informal. En estas condiciones el mercado laboral enfrenta una mayor precariedad de la empleabilidad y menores niveles de ingreso real (pérdida de capacidad de compra). Entonces, ya es hora de preguntarse, ¿quién gana con la informalidad laboral?, y también, ¿Quién pierde con la informalidad?

Tabla. 3. Empleo y Desempleo


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