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Virginia Baffigo / ¡Que las lecciones iluminen a las autoridades!

¡Que las lecciones de Iquitos y de Tahuantinsuyo Bajo iluminen a las autoridades!


Ha trascurrido un año desde que el mundo empezó a batallar contra la primera ola del COVID 19 y en medio de la más grande crisis sanitaria de la última centuria, se han logrado notables aprendizajes fruto de la investigación y del denodado trabajo de los científicos, que no solo atienden pacientes, sino que se dan tiempo para observar el fenómeno, compartir la información con sus colegas, plantearse hipótesis e intentar responder a través de evidencias a las múltiples interrogantes que se presentan. Este es el caso de médicos y personal de salud en Iquitos y en Lima Norte.


Una de ellas, tiene que ver con el compromiso pulmonar en los pacientes con COVID 19, una de las afecciones que determinan la importante letalidad de esta enfermedad. El primer paso es reconocer que la función de oxigenación está siendo afectada y para ello, desde el inicio de la pandemia recomendamos el uso rutinario de los oxímetros de pulso, a fin de establecer una forma sencilla de monitorear a los pacientes. Ante una reducción progresiva de la saturación de oxígeno que cae a menos de 90%, ya empiezan a encenderse las alarmas en materia de atención médica del paciente. Aquí entra a tallar otro equipo de diagnóstico de uso ambulatorio, no especializado y de bajo costo, la ecografía pulmonar. En nuestro país este estudio está considerado en el Documento Técnico “Manejo de Personas Afectadas por el COVID 19” emitido por el MINSA, mostrando ventaja sobre las tomografías por su capacidad de masificar su aplicación. Médicos de ESSALUD en Loreto han probado su utilidad en el manejo de estadios iniciales de neumonía por el SARS-cov 2 con resultados destacados.


Se sabe que esta neumonía es producto del fenómeno inflamatorio que desencadena el virus en determinados pacientes, de allí que alrededor de 10% de pacientes hagan este cuadro de hiperinflamación; un manejo adecuado y precoz puede reducir la progresión de la enfermedad y por ende, disminuir la necesidad de atención en las unidades de cuidados intensivos. Corresponde entonces hacer uso de los métodos de laboratorio para ayuda al diagnóstico. Están plenamente identificados los marcadores de inflamación que se deben monitorear para efectos de diagnóstico y pronóstico del caso. La citada norma técnica indica también la importancia de monitorear estos marcadores, algunos de los cuales requieren laboratorios de mayor capacidad (por ejemplo: Dímero D, PCR, DHL, PCK etc). Apenas se detecta una desviación de los valores de estos marcadores, es el momento de empezar el manejo adecuado a través de esteroides y de anticoagulantes. Un ejemplo muy importante de este uso lo dio el Centro Materno Infantil Tahuantinsuyo Bajo, en Lima Norte, cuyo importante desempeño en el manejo ambulatorio de casos de COVID con insuficiencia respiratoria mereció la atención de los medios.


Hasta aquí todo se puede hacer en el domicilio del paciente o en establecimientos de atención de bajo nivel de complejidad y si actuamos oportunamente y haciendo uso de los métodos de diagnóstico y tratamiento establecidos por la autoridad sanitaria, podremos mantener estables a nuestros pacientes. Sin embargo, un porcentaje menor de pacientes requerirán soporte ventilatorio de tipo mecánico, lo cual no es aún sinónimo de atención en una unidad de cuidados intensivos. Podemos utilizar ventilación no invasiva a través de Oxigenoterapia Nasal de Alto Flujo o Ventiloterapia no invasiva. Un buen ejemplo de esta última es aquella que usan en sus domicilios pacientes que sufren de apnea del sueño y que requieren esta ayuda durante la noche. Es verdad que una observación al uso de este equipo podría ser el riesgo de los contactos y del personal que atiende a estos pacientes, pero este riesgo se puede controlar con adecuadas medidas de bioseguridad. Si el caso sigue progresando a pesar de todos estos recursos puestos a disposición de los pacientes desde el inicio, de todas maneras, debería haber un espacio en la UCI para el manejo de la ventiloterapia invasiva.


Cuando escucho a las autoridades hablar de dotar a las UCIS de personal no especializado, me pregunto, ¿habrán intentado aplicar con el mismo ahinco el contenido de la directiva, tal como lo hemos reseñado? Es mejor contener la demanda de pacientes a la UCI que abrir más camas sin contar con personal experto en un manejo tan complejo como es el de un paciente crítico. Si antes el primer nivel de atención estuvo cerrado, ahora que está abierto debemos dotarlo de acceso a ecógrafos, pruebas de laboratorio, ventiloterapia no invasiva y manejo de la hiperinflamación. Que las lecciones de Iquitos y de Tahuantinsuyo Bajo iluminen a las autoridades.


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