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Yaneth Arteta / Brasil - Perú: La injusticia como trofeo de guerra


La Federación Internacional de Fútbol Amateur (FIFA) mediante una nota hizo referencia al partido entre Perú y Brasil, elogiando el polémico arbitraje del chileno Julio Bascuñán a partir de la nota que publica, la que se titula: “Brasil, y el peso de la historia”, reconociendo la “capacidad de reacción” del elenco brasileño y la “contundente victoria” sobre Perú.


Los que conocen sobre el actuar futbolístico y los que simplemente somos observadores sin mayor entendimiento de los pormenores del futbol, excepto nos lo expliquen o escuchemos el análisis de la jornada, fácilmente discernimos en los resultados de justicia o injusticia por el proceder de todos los involucrados, y como peruanos queda la impotencia del resultado final, arbitrario y abusivo.


No obstante políticos, hinchas y peruanos en general, pedimos la intervención de la FIFA confiados en un proceder sobre el particular en su justa medida, ni más ni menos, sin embargo sólo han pasado algunas horas y la nota que emite esta institución claramente manifiesta el lisonjeo y adulación por un equipo que a la luz y a la oscuridad no ha tenido el mejor desempeño de jugada limpia en esta oportunidad, equipo que sin duda ha logrado grandes méritos deportivos a lo largo de la historia futbolística, no obstante, el cálculo engañoso de varias jugadas y el desentendimiento de un “juez” ante los evidentes errores, la FIFA emite su manifiesto juzgando como fin último la historia del equipo de Brasil, expresado claramente en el título de su nota “Brasil, y el peso de la historia”, mostrando una percepción dogmática ante hechos históricos ocurridos, asumiendo que los errores actuales no importan, porque Brasil siempre fue bueno. En circunstancias diferentes ante una impecable actuación frente a Perú, el titulo adulador de la nota hubiese sido muy acertado.


Cualquier acción en el universo siempre tendrá un movimiento cíclico con altos y bajos, y un equipo que históricamente tuvo una actuación de las mejores en el mundo, en alguna oportunidad inevitablemente tendría una reacción contraria, y esto paso en este último encuentro frente a nuestro seleccionado, aun con su actuar declinante, fue el peso de su historia el que tuvo una fuerte valoración para el juzgamiento final de los resultados de este encuentro, halagos que no los ayudan para superar sus errores, más bien contribuyen con la probabilidad de continuos traspiés y quien sabe su devenir; todo imperio tuvo un final precisamente porque no corrigieron sus desaciertos. Sin ser el caso específico, hago alusión a Friedrich W. Nietzsche, en cuya versión acerca de la historia manifiesta que ¨no hay una sola verdad sustancial del pasado histórico. El estudio de la Historia, por lo tanto, nunca debería ser un fin en sí mismo, sino sólo un medio hacia un objetivo vital.


Es una pena que antes de juzgar la historia (en este caso particular) como un objetivo vital, se la valore como un fin en sí mismo. La FIFA lejos de equilibrar verdades, estrella la justicia a la mentira, vanagloria la injusticia y con ello enaltece los endebles atributos futbolísticos, craso error que esperamos no les pase la factura en la proximidad deportiva. La valentía de luchar por una patria aun en condiciones adversas es la verdadera heroicidad y patriotismo.


No perdimos nuestra valentía, la perdieron ellos, aceptando un elogio de talla mundial que deshonra su grandeza futbolística, y peor aún, dejando pisotear su honor y dignidad por su propia pusilanimidad al aceptar y asumir la injusticia como “justo” de su desacertado proceder. Seguiremos luchando, ¡arriba Perú!!!


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