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Zulema Manrique / Riesgos laborales y género (1 de 3)

Riesgos laborales, desde una mirada de género

Las exposiciones laborales a riesgos en el trabajo nos afectan a hombres y a mujeres. Sin embargo, como hemos señalado anteriormente, debido a la segregación horizontal y vertical, a las desigualdades sociales y a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres la exposición a los riesgos laborales (seguridad, riesgos físicos, químicos, ergonómicos, psicosociales, etc.) y sus consecuencias en la salud puede ser diferentes. También hemos señalado la importancia que las actuaciones de prevención sean “sensibles” al género.


Riesgos químicos

Generalmente en un mismo sector, mujeres y hombres suelen realizan tareas diferentes. Por ejemplo, en el trabajo de jardinería no es lo mismo transportar plantas en un vehículo de tracción mecánica como hacen los hombres, o plantarlas una a una, con la consiguiente inhalación de pesticidas y el contacto físico con ellos, como hacen las mujeres. En sectores feminizados como la sanidad, la limpieza, la peluquería, la agricultura o el tratamiento de residuos, hay una elevada presencia de múltiples agentes químicos que en numerosas ocasiones son ignorados en las evaluaciones de riesgos.


Existen también importantes diferencias biológicas en relación a cómo penetran, se almacenan o metabolizan las substancias tóxicas. Por ejemplo, las mujeres tienen, en general, un mayor porcentaje de tejido adiposo y por lo tanto almacenan proporcionalmente más grasa (un 15% más) que los hombres, por lo que las sustancias tóxicas liposolubles se acumulan con mayor facilidad. Asimismo, tienen un número limitado de células germinales (células que se especializan en la producción de gametos o células sexuales que permitirán la formación de un nuevo individuo, situadas en los aparatos reproductores masculino y femenino), por lo que la exposición a sustancias que las dañan puede provocar efectos irreversibles en nuestra capacidad reproductora.


Los procesos hormonales son diferentes a los de los hombres, por lo que la exposición a una misma sustancia tóxica puede provocar efectos distintos. Estas diferencias biológicas y fisiológicas no se contemplan adecuadamente en los estudios toxicológicos ni en las evaluaciones de riesgo de las sustancias químicas, que asumen que las dosis de exposición seguras para los varones, lo son también para las mujeres.


Daños a la Salud. - Las mujeres sufren patologías, entre ellas las relacionadas con la salud reproductiva, por ejemplo, endometriosis, pubertad precoz, cáncer en tejidos hormonalmente sensibles (mama /ovarios), alteraciones del ciclo menstrual y fertilidad, efectos en la descendencia, etc. Estas enfermedades están relacionadas con la exposición a sustancias tóxicas. Sin embargo, no se ha estudiado prácticamente su relación con la exposición laboral a agentes químicos.


Un grupo de síndromes en aumento, relacionados con la exposición a agentes químicos, y también de gran relevancia para las trabajadoras, son la sensibilización química múltiple, el síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia. Aunque hay trabajadoras de diferentes sectores, expuestas a disolventes y plaguicidas que se han visto afectadas, el grupo más numeroso corresponde a trabajadoras que realizan tareas de limpieza y han estado expuestas a mezclas de plaguicidas utilizados en la desinsectación de locales.


Medidas de Prevención

 Identificar el riesgo químico, exigiendo la inclusión, en las evaluaciones de riesgo, de los inventarios con todas las sustancias presentes en cada puesto de trabajo, ya sean como ingredientes de productos químicos, subproductos del proceso productivo o contaminantes ambientales. El inventario debe describir las características tóxicas de las sustancias y sus diferentes efectos sobre la salud de mujeres y hombres. Esta información debe estar disponible en las fichas de seguridad que generalmente son insuficientes en su contenido.

 Eliminar o sustituir las sustancias de mayor riesgo, incluyendo cancerígenos, tóxicos para la reproducción, descriptores endocrinos o neurotóxicos.

 Garantizar que las evaluaciones de riesgo y las evaluaciones higiénicas describan adecuadamente las tareas realizadas por mujeres y sus riesgos, así como una relación de puestos sin riesgo para las trabajadoras embarazadas y lactantes.

 Garantizar una adecuada protección de las trabajadoras embarazadas y lactantes frente al riesgo químico, con la eliminación de las sustancias de riesgo (adaptación de las condiciones de trabajo), el traslado a un puesto sin riesgo o la suspensión de contrato por riesgo en caso de que las medidas anteriores no sean factibles.

 Reorientar la vigilancia de la salud para que tenga en cuenta las diferencias biológicas en la exposición a tóxicos.

 Exigir la revisión de las políticas de prevención, evaluación, protección y vigilancia de la salud para integrar la dimensión de las mujeres. Pedir información y participar.


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