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Alejandro Narváez / Sube precio del dinero en USA 

Foto del escritor: Alejandro Narváez
Alejandro Narváez
hace 7 minutos
6 min de lectura

 


Sube el precio del dinero en Estados Unidos: ¿cómo afecta al Perú?

El Banco Central de los Estados Unidos (conocido como la Fed) decidió el 16 de septiembre último elevar en 0,25% su tasa de interés de referencia, llevándola al rango de 3,75%-4,00%. No es una noticia lejana ni exclusivamente estadounidense. Cuando aumenta el precio del dinero o tasa de interés en el país que emite la principal moneda internacional, sus efectos recorren rápidamente los mercados financieros mundiales. Y el Perú, no es ajeno a ello.

 

La decisión de la Fed responde a una inflación anualizada de 3.4% en agosto pasado y sus proyecciones muestran que los precios cerrarían este año en torno a 3,7%, lejos de la meta de 2%. Por tanto, su política monetaria podría permanecer restrictiva durante los próximos años. Entonces, la pregunta relevante, es cómo y cuánto afectará al Perú.

 

El dólar vuelve a ofrecer una mayor recompensa

El primer canal es financiero. Si un bono del Tesoro estadounidense, considerado uno de los activos más seguros del mundo, ofrece una rentabilidad cercana al 5%, muchos inversionistas tienen menos incentivos para asumir riesgos en economías emergentes.

 

El capital internacional compara permanentemente rentabilidad, riesgo y liquidez. Para que un bono peruano, colombiano, brasileño o mexicano resulte atractivo frente a un bono estadounidense, deberá ofrecer una prima adicional suficientemente elevada.

 

La consecuencia es sencilla. Cuando aumenta la rentabilidad de los activos estadounidenses, aumenta también el costo de oportunidad de invertir en el Perú. Esto puede traducirse en menor entrada de capitales, salida de inversiones de portafolio o mayores exigencias de rentabilidad para adquirir bonos peruanos. El financiamiento externo del Estado y de las empresas se vuelve entonces más caro.

 

No significa necesariamente una fuga masiva de capitales. Perú tiene importantes reservas internacionales —US$97,683 millones al 15 de septiembre de 2026— que constituyen un significativo colchón frente a episodios de volatilidad externa. Pero tener reservas elevadas reduce la vulnerabilidad; no elimina el problema.

 

Presión sobre el tipo de cambio

El segundo canal es el dólar. Una tasa estadounidense más alta aumenta, en principio, el atractivo relativo de los activos financieros en dólares. Después de la decisión de la Fed, el dólar alcanzó máximos de varias semanas frente a otras monedas.

 

Para el Perú, una mayor demanda mundial de dólares puede generar presión depreciatoria sobre el sol. Y aquí aparece un viejo problema de las economías parcialmente dolarizadas: cuando sube el dólar, aumenta el costo en soles de las obligaciones o deudas en moneda extranjera.

 

Las empresas que tienen deuda en dólares, pero generan sus ingresos principalmente en soles enfrentan mayores riesgos financieros. También se encarecen las importaciones, especialmente maquinaria, insumos industriales, medicamentos, fertilizantes, combustibles y otros bienes cotizados internacionalmente.

 

Si esa depreciación de la moneda peruana es importante y persistente, puede transmitirse a los precios internos. Es decir, una decisión tomada en Washington puede terminar influyendo en el precio que paga una empresa peruana por importar una máquina o en los costos que finalmente soporta un consumidor en Lima, Arequipa o Trujillo.

 

El BCRP tiene ahora menos espacio

Existe un tercer efecto especialmente importante: la política monetaria peruana. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) mantiene actualmente su tasa de referencia en 4,25%, nivel que se conserva desde septiembre de 2025.

 

Hasta antes de la reciente subida estadounidense existía un diferencial más amplio entre las tasas de Perú y Estados Unidos. Ahora, con la Fed en 3,75%-4,00%, esa diferencia se ha reducido considerablemente.

 

Esto no significa que el BCRP deba subir automáticamente su tasa cada vez que lo hace la Fed. La política monetaria peruana debe responder fundamentalmente a la inflación y sus causas, y a las condiciones de nuestra propia economía.

 

Pero tampoco puede ignorar lo que ocurre afuera. Una reducción excesiva de la tasa peruana mientras Estados Unidos mantiene o eleva la suya podría disminuir el atractivo de los activos en soles, aumentar la demanda de dólares y ejercer presión sobre el tipo de cambio.

 

Por tanto, la Reserva Federal acaba de reducir el margen de maniobra del BCRP. Esta es una característica estructural del sistema monetario internacional: formalmente cada banco central tiene autonomía, pero esa autonomía no es absoluta. La política monetaria de la economía que emite la moneda dominante condiciona las decisiones de las economías periféricas.

 

Crédito más caro para tomadores de prestamos

El cuarto canal aparece en el financiamiento. Cuando sube la tasa libre de riesgo internacional, aumenta la base sobre la cual se calcula el costo de muchas operaciones financieras. Una empresa peruana que quiera emitir deuda internacional (bonos) tendrá que pagar la tasa estadounidense más una prima por riesgo corporativo y por riesgo país.

 

Lo mismo ocurre con el Estado. Por tanto, refinanciar deuda externa, emitir nuevos bonos o conseguir recursos para grandes proyectos puede resultar más costoso. Aquí existe una paradoja importante para el Perú.

 

Somos un país con enormes brechas de infraestructura que necesita invertir en carreteras, agua, saneamiento, hospitales, escuelas, transporte y energía. Precisamente cuando necesitamos movilizar grandes cantidades de capital para cerrar esas brechas, el financiamiento internacional se vuelve más caro. La respuesta no puede ser simplemente dejar de invertir.

 

Debe ser exactamente la contraria: invertir mejor. El endeudamiento utilizado para financiar gasto corriente permanente es peligroso. Pero deuda destinada a infraestructura productiva económicamente viable puede aumentar la capacidad futura de crecimiento y, con ella, la capacidad de pago del propio Estado. El problema no es solamente cuánto se endeuda un país. También importa para qué se endeuda.

 

El verdadero riesgo: menor inversión y menor crecimiento

Existe finalmente un efecto menos visible, pero posiblemente más importante. Una tasa estadounidense persistentemente elevada aumenta el costo mundial del capital. Proyectos que eran rentables con tasas menores pueden dejar de serlo. Las empresas postergan inversiones, los inversionistas se vuelven más selectivos y los bancos endurecen las condiciones de financiamiento.

 

Eso puede afectar particularmente a economías emergentes como la peruana. Menos inversión significa menor expansión de capacidad productiva, menor generación de empleo y, finalmente, menor crecimiento potencial.

 

El problema es especialmente serio porque el Perú ya arrastra un bajo crecimiento de la inversión privada y dificultades para ejecutar eficientemente la inversión pública. Un shock financiero externo encuentra, por tanto, una economía con problemas internos que no han sido resueltos por decisiones equivocadas de política económica.

 

No todo depende de Washington

Sin embargo, sería equivocado atribuir nuestros problemas a la Reserva Federal. Estados Unidos conduce su política monetaria de acuerdo con sus propios intereses. El Perú debe construir las defensas necesarias frente a esa realidad. La primera es mantener estabilidad macroeconómica y reservas internacionales suficientes. La segunda es profundizar el mercado de capitales en soles. Cuanto mayor sea la capacidad de financiar inversiones de largo plazo en soles, menor será nuestra dependencia de los ciclos financieros internacionales.

 

La tercera es preservar una deuda pública sostenible, pero evitando convertir la prudencia fiscal en una obsesión o dogma que paralice la inversión productiva. La cuarta es mejorar radicalmente la calidad de los proyectos públicos. Un país no puede quejarse del alto costo del dinero mientras mantiene miles de millones de soles en proyectos paralizados, obras mal diseñadas y recursos presupuestados que no logra ejecutar.

 

Finalmente, debe fortalecerse la productividad. Un país productivo puede absorber un costo financiero mayor; un país estancado, informal y poco competitivo es mucho más vulnerable.

 

Consideraciones finales

La reciente subida del precio del dinero en Estados Unidos es, en realidad, una advertencia. Durante muchos años el mundo se acostumbró al dinero barato. Ese escenario no está garantizado.

 

Cuando los bonos estadounidenses pagan un interés de 5% anual y la Fed vuelve a endurecer su política monetaria, el capital mundial comienza a tener un precio diferente. Los países deben competir más intensamente por ese capital.

 

Para el Perú, el mensaje debería ser claro: no podemos controlar la tasa de interés de Estados Unidos, pero sí podemos decidir qué tan vulnerables somos frente a ella.

 

Tenemos reservas internacionales importantes y una posición macroeconómica que todavía ofrece cierto margen de protección. Pero las reservas no sustituyen el crecimiento, la inversión ni la productividad.

 

El verdadero escudo frente al encarecimiento mundial del dinero no consiste únicamente en acumular dólares en el Banco Central. Consiste en construir una economía capaz de generar proyectos rentables, infraestructura de calidad, instituciones confiables y crecimiento sostenible. De lo contrario, cada vez que el precio del dinero suba en Washington, volveremos a preguntarnos cuánto nos costará en Lima.


 

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