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Alfonso Velásquez / Del fuego al contrato

Foto del escritor: Alfonso Velásquez
Alfonso Velásquez
hace 11 minutos
2 min de lectura

Del fuego al contrato: una alianza para reconstruir el campo

Los incendios forestales de este año han dejado a miles de familias rurales sin pastos, sin cultivos y sin animales. Son peruanos que viven de lo que su entorno les da, y hoy no existe un solo instrumento pensado para ellos: ni un programa, ni un fondo, ni una ruta. Solo la espera.

El Estado no tiene los recursos para reconstruir solo, pero sí tiene una herramienta poderosa: la capacidad de crear incentivos. En el campo peruano hay empresas con mercado y tecnología que pueden ser la locomotora que jale a estos productores. La pregunta no es si quieren ayudar, sino qué condiciones necesitan para invertir.

La siembra por contrato ya probó su eficacia. La empresa entrega semilla mejorada, asistencia técnica y precio garantizado; el productor pone tierra y trabajo, y recibe algo que nunca tuvo: certeza de venta. No es caridad, es creación de valor. En el norte del país ha multiplicado ingresos y formalizado a miles de pequeños agricultores.

¿Qué sembrar? La respuesta debe partir del mercado y respetar el territorio. La mayoría de los incendios ocurrieron en zonas altoandinas de Puno, Cusco, Arequipa, Ayacucho y Cajamarca:

  1. En el altiplano y la puna: quinua y cañihua, con demanda internacional creciente; papa nativa para snacks y congelados; avena y cebada forrajera para recuperar la ganadería de alpacas y vacunos.

  2. En los valles interandinos: tarwi, un superalimento proteico que el mundo empieza a descubrir; kiwicha, haba, arveja y maíz morado, rico en antocianinas.

  3. En las laderas quemadas: tara, cuya vaina tiene mercado seguro en la industria, y aguaymanto en Cajamarca. Protegen el suelo frente a las lluvias y generan ingresos.

Son cultivos de ciclo corto o de alto valor, con compradores reales. La familia puede tener ingresos en meses, no en años.

Para que las empresas lleguen, propongo un paquete de incentivos simple:

  • Deducción tributaria adicional para quien financie semilla y asistencia técnica bajo contrato de compra.

  • Fondo de garantía, vía Agrobanco o COFIDE, que cubra parte del riesgo de los adelantos.

  • Prioridad en las compras estatales de alimentos para estos productos.

  • Obras por Impuestos para centros de acopio, reservorios y riego.

  • Formalización exprés de asociaciones, con ventanilla única entre Produce, Midagri y gobiernos locales.

  • Sello “Reconstrucción Productiva”, valorado por los clientes internacionales.

Hay un beneficio adicional: quien tiene un contrato no quema su parcela. La prevención deja de depender de prohibiciones que nadie cumple y pasa a descansar en el propio interés del productor. El alcalde, a su vez, deja de ser repartidor de ayuda y se convierte en articulador de negocios entre su comunidad y las empresas.

El momento es ahora. Si dejamos pasar la reconstrucción, estas familias volverán a quemar, a sembrar para subsistir y a esperar el próximo desastre. Si actuamos, la tragedia puede ser el comienzo de su integración al mercado.

El Estado pone las reglas, la empresa pone el mercado y el productor pone su esfuerzo. Esa es la alianza que nuestro campo necesita.

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