top of page

Embajador Jorge Castañeda / La cooperación sur-sur con India 

  • Embajador Jorge Castañeda
  • hace 45 minutos
  • 9 min de lectura

La cooperación sur-sur con India para impulsar el desarrollo social en el Perú

 

Marco conceptual

La Cooperación Sur-Sur (CSS) es un mecanismo de colaboración horizontal entre países en desarrollo que promueve el intercambio de recursos, conocimientos técnicos y políticas públicas exitosas, basándose en principios de solidaridad y beneficio recíproco. A diferencia de la asistencia tradicional Norte-Sur, la CSS elimina las condicionalidades políticas y económicas, ofreciendo soluciones prácticas y contextualizadas que responden directamente a las realidades y desafíos compartidos del Sur Global, como la pobreza estructural, la desigualdad social y la vulnerabilidad climática.

 

Este enfoque paritario permite que las naciones aprendan de las experiencias de otras con niveles de desarrollo similares, adoptando innovaciones que ya han demostrado su eficacia en entornos con recursos limitados, aunque debe considerarse que su éxito final depende de una adaptación rigurosa a la realidad local y de mitigar riesgos como la dependencia tecnológica o las brechas preexistentes en infraestructura de conectividad.

 

La importancia de la CSS para impulsar el desarrollo social de un país radica en su capacidad para generar transformaciones tangibles y sostenibles desde dentro de las propias comunidades. Al facilitar el acceso a tecnologías asequibles y metodologías probadas en economías emergentes, los Estados pueden optimizar sus inversiones sociales y acelerar el cierre de brechas en salud, educación y vivienda.

 

Paralelamente, este modelo fortalece las capacidades institucionales al brindar capacitación a los equipos técnicos locales mediante el aprendizaje directo entre pares, lo que garantiza que las políticas públicas sean más eficientes y duraderas. Finalmente, al fomentar la integración regional y la soberanía, diversifica las alianzas estratégicas del país. Esto le otorga mayor autonomía para diseñar su propio camino hacia el progreso y amplifica su influencia en foros internacionales, permitiéndole incidir en las agendas globales que afectan su bienestar.

 

En el artículo «El desarrollo económico y social del Perú y la India» (Efectividat, 29 de junio de 2026) se planteó la utilización del mecanismo de cooperación Sur-Sur con la India para impulsar el desarrollo social del Perú en áreas neurálgicas como seguridad alimentaria, salud, educación y energías renovables, en las que ese país ha logrado avances sustanciales a través de la transferencia de conocimiento especializado, el intercambio de lecciones aprendidas, la implementación de aplicaciones tecnológicas probadas y la provisión del equipamiento requerido para su operatividad local. Todo ello sin necesidad de reinventar la rueda, sino aprovechando inteligentemente la experiencia acumulada por el gigante asiático.

 

En el presente artículo se examina el mecanismo a seguir para viabilizar la cooperación Sur-Sur para el desarrollo social con la India y las áreas claves de su focalización.

Áreas clave de focalización

 

La primera de estas áreas es la infraestructura pública digital, donde se propone adoptar la experiencia de India en identidad digital y sistemas de pago interoperables para ampliar la inclusión financiera y la llegada de subsidios estatales a poblaciones vulnerables en el Perú. La experiencia india en este campo, conocida como India Stack, ha demostrado ser un motor de inclusión social al permitir que millones de personas accedan a servicios bancarios y transferencias directas del Estado sin necesidad de intermediarios.

 

Para el Perú, replicar este modelo implicaría no solo modernizar la gestión de los programas sociales, sino también dotar de herramientas digitales a las poblaciones más alejadas, reduciendo la brecha tecnológica y mejorando la transparencia en la asignación de recursos, lo que exige previamente garantizar conectividad estable en las zonas rurales (mediante fibra óptica o satélite) y salvaguardas legales robustas para la protección de datos personales, a fin de evitar los cuestionamientos de privacidad que ha enfrentado el India Stack en su país de origen.

 

En el ámbito de la salud y la industria farmacéutica, la cooperación con India abre la puerta a facilitar la transferencia de conocimientos y la provisión de medicamentos genéricos de alta calidad y bajo costo, mejorando el acceso a tratamientos esenciales en zonas rurales del Perú.

 

India es reconocida mundialmente como la farmacia del mundo por su capacidad de producir fármacos a precios accesibles, y el Perú puede beneficiarse enormemente de esta experiencia no solo importando medicamentos, sino también estableciendo alianzas para la producción local y la capacitación de personal sanitario. No obstante, esta cooperación debe ir acompañada de un fortalecimiento de la DIGEMID para que los medicamentos transferidos cumplan estrictamente con los estándares de calidad de la OMS, evitando replicar los problemas de control de calidad que han afectado a algunos lotes de la industria india. Esto permitiría atender enfermedades crónicas y emergencias sanitarias con mayor eficiencia y menor presión sobre el presupuesto nacional.

 

En materia de agricultura y seguridad alimentaria, el intercambio de innovaciones en tecnificación de riego, manejo de pequeños agricultores y resiliencia climática aplicadas a la agricultura familiar peruana constituye una oportunidad invaluable. India ha desarrollado tecnologías de riego por goteo y sistemas de alerta temprana que han permitido a sus agricultores enfrentar sequías y variaciones climáticas con éxito.

 

Adaptar estas soluciones al contexto peruano, especialmente en la sierra y la selva, requerirá no solo transferir la tecnología, sino también establecer un sistema local de abastecimiento de repuestos y mantenimiento técnico, así como capacitar a los ingenieros agrónomos peruanos para ajustar las dosificaciones y frecuencias a los microclimas andinos y amazónicos, lo que podría aumentar la productividad, reducir las pérdidas por fenómenos naturales y garantizar el abastecimiento de alimentos para las comunidades más vulnerables, al tiempo que se promueve un desarrollo rural sostenible.

 

En el ámbito de las energías renovables, la cooperación con India adquiere una relevancia especial dado que ese país lidera la Alianza Solar Internacional, una plataforma que promueve el despliegue masivo de tecnologías solares a nivel global. Para el Perú, esta alianza representa la oportunidad de adoptar soluciones de recursos energéticos renovables fuera de la red, conocidas como sistemas aislados o RER Off-Grid, junto con tecnología solar descentralizada, con el objetivo de electrificar de manera barata y rápida las zonas rurales más vulnerables de la Amazonía y los Andes.

 

Esta estrategia no solo permitiría llevar electricidad a comunidades históricamente excluidas, sino que también reduciría la dependencia de combustibles fósiles y contribuiría a la mitigación del cambio climático. Al implementar estos sistemas, se podrían impulsar actividades productivas locales, mejorar la conservación de alimentos y medicinas, y ampliar el acceso a la educación y la comunicación digital, generando así un círculo virtuoso de desarrollo sostenible que transforme la vida de miles de familias peruanas en el corto plazo.

 

Sin embargo, el mayor desafío no es la instalación inicial, sino la sostenibilidad operativa a largo plazo; para ello se debe diseñar un programa de formación de técnicos locales comunitarios que evite la fuga de talento hacia las urbes, asegurando así la continuidad del servicio más allá del ciclo político.

 

Finalmente, en el campo de la educación técnica y las tecnologías de la información y comunicación, se plantea impulsar becas, programas de capacitación conjunta y centros de excelencia en software e ingeniería para cerrar la brecha de capital humano especializado. India es un referente mundial en formación de ingenieros y desarrolladores de software, y su sistema educativo ha logrado producir profesionales altamente calificados que impulsan su economía digital.

 

Para el Perú, establecer convenios con instituciones indias de prestigio, como los Indian Institutes of Technology, permitiría formar a jóvenes peruanos en áreas estratégicas, fomentar la investigación aplicada y crear un ecosistema de innovación que retenga el talento local y atraiga inversiones en tecnología. Para que esta inversión formativa sea efectiva, los convenios deben incluir cláusulas de permanencia y pasantías en empresas peruanas, con el fin de retener el talento formado y evitar la fuga de cerebros hacia mercados más competitivos, así como un cronograma de actualización continua de los planes de estudio que evite que el conocimiento transferido quede obsoleto ante los rápidos cambios tecnológicos.

 

Conclusiones y perspectivas

La Cooperación Sur-Sur con India no es una mera aspiración diplomática, sino una herramienta concreta y efectiva para acelerar el desarrollo social del Perú. Al enfocarse en áreas donde India ha demostrado un éxito indiscutible, el Perú puede saltar etapas y resolver problemas estructurales que de otro modo tomarían décadas. La transferencia de tecnología, la capacitación de recursos humanos y el intercambio de políticas públicas exitosas son los pilares de esta alianza, que además se enmarca en un contexto de respeto mutuo y horizontalidad, características esenciales de la cooperación entre países del Sur Global.

 

Sin embargo, para que esta cooperación sea verdaderamente transformadora, se requiere voluntad política, asignación presupuestal y un seguimiento riguroso de los proyectos. Para que ese seguimiento sea efectivo, se deben establecer indicadores SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y temporales) con líneas de base claras, tales como el número de agricultores capacitados, el porcentaje de reducción de pérdidas postcosecha, el incremento de población con acceso a energía solar o la tasa de inserción laboral de los becados, en un plazo de 3 a 5 años, adoptando una estrategia de prueba piloto en una o dos regiones del interior del país (por ejemplo, Cusco o Amazonas) antes de escalar la iniciativa a nivel nacional.

 

No basta con firmar acuerdos; es necesario implementar mecanismos de monitoreo que evalúen el impacto de las iniciativas y permitan ajustarlas según las necesidades cambiantes de la población. En esa línea, la Ley N° 27692 y el Reglamento de Organización y Funciones (ROF) de la APCI (Decreto Supremo 044-2025) establecen que la supervisión y fiscalización de los proyectos de cooperación son funciones centrales de la Agencia. Asimismo, la participación de la sociedad civil, los gobiernos regionales y el sector privado resulta fundamental para garantizar que los beneficios lleguen a todos los rincones del país y no se concentren únicamente en las grandes ciudades.

 

Para implementar esta iniciativa, correspondería a la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), como ente rector de la cooperación técnica internacional en el Perú, convocar mesas sectoriales en las áreas claves de focalización para la cooperación sur-sur con India, a fin de identificar los temas específicos prioritarios para cada sector y, sobre esa base, estructurar un plan de oferta y demanda a consensuar con la India para viabilizar la cooperación en doble vía.

 

Esta articulación entre oferta y demanda de Cooperación Técnica Internacional en los distintos niveles de gobierno y la sociedad civil es precisamente el mandato central de la APCI. No obstante, para que estas mesas sectoriales no queden en meros espacios de diálogo, se requiere un decreto supremo o una comisión multisectorial presidida por la PCM que otorgue carácter vinculante a sus acuerdos y resuelva los conflictos de agenda entre los ministerios (MINAGRI, MINSA, MINEDU, MINEM), asegurando que las prioridades de cada sector avancen de manera sincronizada y con presupuestos blindados desde el primer año de implementación.

 

Desde el punto de vista financiero, esta cooperación no es gratuita; India suele operar mediante líneas de crédito concesionales del EXIM Bank o bajo la modalidad de contrapartida local. Por ello, el Perú debe realizar un análisis de costo-beneficio que estime el monto de inversión por sector (por ejemplo, proyectando proyectos piloto en un rango de 5 a 10 millones de dólares por área) y defina si los recursos provendrán del Tesoro Público, de un crédito blando indio o de un fondo mixto, asignando partidas presupuestales específicas desde el inicio del plan y estableciendo compromisos de desembolso anuales para evitar la paralización de iniciativas por falta de liquidez.

 

El interés de India en cooperar en proyectos de desarrollo social con el Perú mediante el mecanismo sur-sur se enmarca en su estrategia de reforzar su posicionamiento en América Latina en un área crítica como el desarrollo social, en el contexto de la competencia con China. Si bien China ha logrado un amplio posicionamiento regional en el ámbito comercial, de inversiones y préstamos, India busca consolidarse como un socio alternativo y no conflictivo, con una oferta especializada en servicios de tecnología de la información y cooperación técnica.

 

La CEPAL ha señalado que a América Latina y el Caribe le conviene profundizar sus relaciones económicas y de cooperación con India para dinamizar su crecimiento y potenciar su desarrollo, y ha destacado que, si bien el comercio bilateral entre India y la región ronda los 50.000 millones de dólares, aún está lejos de alcanzar su potencial. En ese contexto, las negociaciones en curso —como el Tratado de Libre Comercio con Perú— reflejan un interés creciente y una agenda en expansión. India, con un PIB cercano a los 3,7 billones de dólares y camino a convertirse en la tercera economía mundial para 2030, encuentra en la cooperación sur-sur un instrumento de política exterior para ampliar su influencia en la región.

 

Sin embargo, el Perú debe ser consciente de que el presupuesto de India para cooperación técnica en América Latina es significativamente menor que su inversión en África o el Sudeste Asiático; por lo tanto, para captar su atención se requerirá una estrategia diplomática proactiva que priorice sectores donde Perú sea un socio indispensable (como la biodiversidad, la minería verde o la seguridad alimentaria con productos andinos) y no meramente un receptor pasivo de asistencia.

 

En definitiva, la cooperación Sur-Sur con India representa una oportunidad histórica para que el Perú impulse su desarrollo social con soluciones probadas, eficientes y adaptadas a su realidad. Aprovechar esta ventana de oportunidad no solo contribuirá a cerrar brechas históricas en salud, educación y agricultura, sino que también posicionará al Perú como un socio estratégico en la región y un actor relevante en la construcción de un nuevo orden de cooperación internacional más justo y equitativo. El camino está trazado; ahora corresponde dar los pasos necesarios para convertir esta visión en una realidad palpable para todos los peruanos, gestionando con realismo los costos, la capacidad operativa local y los tiempos de maduración de cada proyecto.

 


 

Comentarios


bottom of page