Embajador Jorge Castañeda / Logística Portuaria del Perú
- Embajador Jorge Castañeda
- hace 2 días
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La Nueva Arquitectura Logística Portuaria del Perú: Gobernanza Digital y Estandarización
Con más del noventa por ciento de su comercio exterior transitando por sus costas, una ubicación geográfica privilegiada en el Pacífico Sudamericano y una dinámica política de modernización portuaria en marcha, el Perú posee todos los elementos necesarios para consolidarse como el centro logístico y portuario más importante del Pacífico Sur.
Sin embargo, la infraestructura física por sí sola no basta para alcanzar semejante objetivo. En un mundo donde la competitividad se mide en segundos de espera, precisión de datos y confianza regulatoria. Para dimensionar la magnitud del desafío, según el último Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial, el Perú ocupa el puesto 83 a nivel global, muy por detrás de Chile (57) y Colombia (66), lo que evidencia la urgente necesidad de acelerar las reformas en este sector estratégico.
Es en este terreno dos iniciativas recientes complementarias están sentando las bases para la construcción de una nueva arquitectura logística portuaria nacional. Por un lado, la firma del memorándum de entendimiento entre OSITRAN y PROINVERSION para digitalizar integralmente el Corredor Sur bajo una gobernanza unificada que integre la infraestructura vial, portuaria y ferroviaria concesionada.

Por otro lado, la instalación del Comité Técnico de Normalización de Puertos y Terminales liderado por el Instituto Nacional de Calidad (INACAL) con el objetivo de estandarizar las normas técnicas peruanas y mejorar así la eficiencia, seguridad, sostenibilidad y modernización del sistema portuario nacional.
Juntas, estas iniciativas no solo modernizarán la logística portuaria, sino que construyen los cimientos para que el Perú pueda, finalmente, operar como un verdadero centro regional con estándares de clase mundial.
La iniciativa de OSITRAN-PROINVERSION permitirá monitorear en tiempo real, el estado de la infraestructura crítica que conecta la producción del sur peruano con los puertos de salida al Pacífico. Según estimados preliminares del sector, la implementación de este tipo de herramientas digitales podría reducir entre un quince y un veinte por ciento los tiempos de espera en los puntos críticos del corredor, generando ahorros millonarios para los exportadores de la macro región sur.
Por su parte, la iniciativa del Comité Técnico de Normalización de Puertos busca establecer Normas Técnicas Peruanas estandarizadas que homologuen los procesos, la seguridad, la sostenibilidad y los criterios de eficiencia en todas las terminales del país. En concreto, este comité buscará homologar aspectos críticos como los protocolos de seguridad para el manejo de contenedores con mercancías peligrosas, los estándares de emisiones para la maquinaria portuaria y los procedimientos de inspección en frontera, asegurando que todos los terminales del país operen bajo los mismos criterios de calidad y predictibilidad.
El análisis de ambas iniciativas revela una serie de beneficios conjuntos que impactarán directamente en la aspiración del Perú de liderar la logística en la región del Pacífico Sur.
El primer beneficio es que se generará una predictibilidad de la información de extremo a extremo, desde el origen de la carga en el hinterland hasta su salida por mar, lo que constituye exactamente la clase de certeza que posiciona a un país en el radar de las grandes rutas comerciales y las alianzas estratégicas internacionales.
El segundo beneficio es la creación de una cadena logística más delgada, más ágil y competitiva, donde los ahorros generados se traducen directamente en precios finales más atractivos para los productos peruanos en el exterior y en mayores márgenes para los exportadores. Como señala la Cámara de Comercio de Lima, reducir la incertidumbre logística es tan importante como reducir los costos, pues permite a los exportadores cumplir con ventanas comerciales estrechas y acceder a mercados de mayor valor agregado.
El tercer beneficio es la capacidad de atraer inversión de calidad y de largo plazo, un elemento indispensable para que el Perú pueda sostener y ampliar su infraestructura logística en las próximas décadas al no solo ofrecer infraestructura física, sino un entorno de gestión moderno, transparente y predecible que protege y potencia la inversión privada.
El cuarto beneficio es la incorporación de la sostenibilidad como eje transversal de la estrategia logística nacional, ya que posicionan al Perú no como un competidor que compite a costa del medio ambiente, sino como un socio confiable y responsable en las cadenas de suministro globales, alineado con las tendencias más avanzadas del comercio internacional.
Finalmente, el quinto beneficio estratégico, y quizás el más importante para la proyección de largo plazo del país, es la vocación de escalabilidad y permanencia que ambas iniciativas incorporan en su diseño conceptual y operativo.
Sin embargo, el éxito de esta arquitectura digital no está exento de retos que debe examinarse con realismo. La resistencia al cambio por parte de algunos operadores portuarios acostumbrados a dinámicas de trabajo tradicionales, la necesidad de inversión en conectividad digital en las zonas rurales y alejadas del Corredor Sur, y el desafío de armonizar criterios entre múltiples actores privados que actualmente operan con lógicas fragmentadas, serán pruebas de fuego para la implementación efectiva de estas políticas.
Asimismo, la presidente de OSITRAN ha señalado en declaraciones recientes que "este piloto del Corredor Sur busca ser el primer ladrillo de una plataforma digital que integre progresivamente toda la Red Vial Nacional, pero requerirá de un esfuerzo coordinado entre los sectores público y privado para superar las brechas de interoperabilidad que aún persisten". Esta advertencia subraya la importancia de no concebir estas iniciativas como soluciones mágicas, sino como procesos complejos que demandarán voluntad política y continuidad en el tiempo.
El piloto del Corredor Sur no ha sido concebido como un proyecto aislado y circunscrito a una región, sino como un modelo demostrativo que, una vez validado y consolidado, sentará las bases para escalar esta gobernanza digital a otros corredores logísticos del país, como el Norte, el Centro y el Oriente.
De manera similar, el Comité Técnico de Normalización de Puertos, por su propia naturaleza institucional, establece un foro permanente de actualización y mejora continua de las normas técnicas, con capacidad para adaptarse dinámicamente a las evoluciones tecnológicas, comerciales y ambientales que se produzcan en las próximas décadas. Todo ello consolida una auténtica política de Estado en materia portuaria y de infraestructura de transporte, con visión de futuro y vocación de excelencia que trasciende las gestiones de turno.
En definitiva, el Perú se encuentra ante una oportunidad histórica para dar un salto cualitativo en su arquitectura logística. La combinación de digitalización, estandarización y gobernanza integrada que proponen estas iniciativas coloca al país en la senda correcta para convertirse en el centro logístico del Pacífico Sur. Pero para que esta visión se materialice, será indispensable que los actores involucrados mantengan el rumbo, resuelvan los desafíos de implementación con inteligencia y perseverancia, y comprendan que la verdadera competitividad ya no se construye solo con cemento y acero, sino con datos, confianza y reglas de juego claras para todos.




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