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Julio Schiappa Pietra / La presidenta Chanka

Dina Boluarte, Presidente del Perú, tiene la resiliencia de la Nación Chanka, la tribu más rebelde del Tawantinsuyo. Tan rebeldes que caminaron casi 2,000 kilómetros hasta Lamas, en la actual Región San Martín, con el poderoso ejército Inka pisándoles los talones. Una saga tan grande como la Larga Marcha de Mao o las Expediciones de Alejandro a la India.


Solo así se entiende la férrea voluntad de esta líder del país para superar una trampa tan mortal como la inhabilitación por diez años tramada por la derecha. No se dejó borrar del mapa, y salió victoriosa por 13 votos a 8, demostrando que cuando los buenos creyentes pactan con el diablo pueden lograr un éxito que generalmente parece imposible. Realpolitik, le dicen.


Ser Chanka quizás explica la férrea voluntad de esta mujer, que ha llegado con todo en contra, a ser la primera que llega a la Presidencia del Perú.


Un factor clave es su experiencia como gestora pública. Sus 14 años como cuadro administrativo de la RENIEC le han enseñado los vericuetos del estado peruano, lleno de minas y trampas, adonde caen hasta los más duchos.


Su capacidad como abogada quedó plenamente demostrada cuando organizó-en plena campaña 2021- un ejército de leguleyos para hacer frente a los estudios legales más caros del país, para defendiendo el resultado electoral de Pedro Castillo. Tiempos de una monstruosa campaña declarando fraude. Los hizo morder el polvo de la derrota.


El MIDIS, es el ministerio en el que su paso ha sido clave porque ha desarrollado una potente gestión. Mientras se robaba en muchos ministerios, ella imponía logros como la bancarización masiva de más de 12 millones de mujeres con el bono Yanapay usando el Banco de la Nación. Solo este hecho ilustra la fibra de la que está hecha esta mujer de neto porte andino, ojos claros, e intensidad propia de las Chankas.


Creo que el punto de ruptura con Castillo fue cuando se descubrió el Gabinete en la Sombra y quedo claro que la banda de los chicos malos incluía al Presidente. Renuncia al gabinete, poco antes de librarse de la acusación para inhabilitarla, no para ser Presidenta sino por asco frente a la corrupción.


El día de la verdad, cuando Castillo lee el manifiesto mamarracho de un Golpe sin Estado, un acto fallido decide trágicamente el fin del gobierno. Los Actos Fallidos, errores políticos o militares, pueden definir el curso de la historia. Entonces, Dina Boluarte escogió, el lugar de los buenos, sin dudar.


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