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Luis De Stefano / El lado Oscuro de la Fuerza

La República y el Lado Oscuro de la Fuerza. El diario La República publicó hace unos días el publirreportaje: "Los transgénicos y su impacto en la vida de las personas". Después de leerlo uno no puede dejar de concluir que es una vergüenza. Un monumento a la infamia. Una lista de mentiras solo equiparable a las de un expresidente en espera de extradición.


La verdad es que uno no sabe por dónde empezar a rebatirlo. Desde las primeras líneas en que dice: "pero pudiera ser engañoso y fatal" nos damos cuenta que fue escrito por alguien que no tiene idea de lo que es ciencia y posiblemente un activista político ignorante de los conceptos biológicos más elementales. No es una obligación que una periodista sepa de biología o genética; pero antes de escribir un artículo sobre OGM, debió informarse, conversar con expertos para no meter la pata como lo ha hecho y sin ningún rubor.


Tratemos de analizar algunos de los errores más garrafales: la autora lista, equivocadamente, entre los alimentos transgénicos más consumidos a los tomates. No existe NINGUNA variedad OGM de tomate en el mercado. También incluye el arroz dorado que aún no sale al mercado y cita a Greenpeace como si fuese una autoridad en el tema. ¿Ya olvidó La República que Greenpeace atacó las Líneas de Nazca en 2014 y que aún no paga ninguna reparación monetaria al Perú por lo que hizo? ¿No tiene vergüenza La República en nombrar a esa ONG multinacional como una autoridad? ¿Sabe la autora de esa nota, que Greenpeace es el principal opositor al arroz dorado y que su oposición sigue causando ceguera e incluso la muerte a niños en varias partes del sudeste asiático, por deficiencia de vitamina A, que ese arroz dorado solucionaría?




La autora continúa con su lista de alimentos transgénicos más consumidos e incluye fresas "resistentes" a bajas temperaturas que sintetizan proteínas anticongelantes de peces del ártico. Otra vez, no existen fresas transgénicas en el mercado. Lo que menciona fue solo una prueba de concepto con relativo éxito que nunca salió de los laboratorios universitarios. Otra perla: "un riesgo relacionado es que el cruce de animales y vegetación OGM puedan crear nuevos organismos, provocando la extinción de otras especies". No hay ninguna evidencia ni reporte que le pueda dar alguna base a esta disparatada afirmación. La autora la sacó de un sombrero de mago.


La lista de mentiras es tan larga como el artículo mismo. No hay manera que los OGM puedan causar la extinción de organismos no OGM. Maliciosamente, la autora afirma que "las semillas híbridas pierden eficacia y, en consecuencia, deben ser adquiridas anualmente". ¿Olvida que los híbridos han revolucionado la agricultura desde 1928? Los híbridos no OGM elevaron el rendimiento del maíz desde 1.5TM/há a aprox 10TM/há en el periodo 1940-2000, antes de la introducción de los maíces OGM (Fig. 1). Los agricultores vienen comprando semillas híbridas no OGM desde hace décadas y lo han hecho porque saben que son mejores. Los OGM son simplemente híbridos que contienen un gen benéfico.


A continuación, la autora recurre a la peregrina idea de que el uso de los OGM causaría "desempleo en el campo por la mecanización de la mano de obra". ¿Sabe acaso que el uso de semillas no OGM también pueden ser objeto de mecanización? Y eso, ¿es necesariamente malo?, ¿Protegemos ahora el empleo con el atraso tecnológico? Si se trata de eso, entonces quizá la autora podría sugerir que no se usen lampas en el campo. Que se usen cucharitas y así habría más empleos -aunque por la baja de productividad tendríamos también alimentos más caros, sin mencionar el trabajo físico extenuante para el campesino, que parecería no importarle a la autora.


Finalmente, la autora agita el muñeco de las "grandes transnacionales". ¿Sabe que, en la India, China, Colombia, Bangladesh, se han desarrollado OGM en sus institutos públicos de investigación y universidades públicas? ¿Por qué no podrían hacer lo mismo el INIA y las universidades en el Perú? ¿Sabe la autora que estudiantes de la Universidad Nacional del Centro, en Huancayo, desarrollaron plántulas de una papa resistente al tizón tardío (rancha) por sí mismos? Su proyecto de investigación fue detenido por el propio Estado peruano, por la absurda prohibición que hoy tenemos.


Se quedan en el tintero muchas más "inexactitudes" que rebatir. Suficiente decir que ese artículo nunca debió publicarse porque no cumple con los estándares mínimos de calidad informativa. Quiero pensar que al Director y Editor del diario se les pasó el texto sin darse cuenta. Alternativamente, podría pensarse que La República se unió al coro de negacionistas de la ciencia. En momentos en que necesitamos una vacuna contra el Covid-19 y en que todo el Perú afirma que #SinCienciaNoHayFuturo sería muy lamentable confirmar que el diario se pasó al lado oscuro de la Fuerza.


Phd. Luis de Stefano Beltrán, Profesor de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.


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