Magalli Carrillo / Misma actitud, distintas herramientas
Esta mañana, camino al trabajo, me observé como siempre: el atuendo, la cartera, los zapatos… todo en su lugar. Arriba la cabeza, y a empezar a caminar. Cuatro cuadras largas, de esas que siempre te hacen reflexionar.
Y entonces la vi. Venía frente a mí, cruzando la calle en sentido contrario: faja para carga, zapatillas, ropa de deporte y la cabeza bien en alto. Empujaba una pesada carretilla de estibador con cajas enormes.
Misma actitud, diferentes herramientas, pensé.
Sin ánimo de sonar feminista ni triunfalista, ni cosa por el estilo, hice una ligera introspección. ¿Qué me impulsaba a ir así, con esa actitud, rumbo al trabajo? La respuesta no tardó: la responsabilidad de ser cabeza de hogar. Seguro, la misma que movía a esa mujer con la que me crucé segundos antes. Porque sí, siempre hay un porqué… ese algo que te impulsa a ser autosuficiente.
Dicen que la energía femenina es una fuerza receptiva y profunda, semejante a una vasija que acoge y resguarda emociones, ideas y procesos hasta que maduran. Su esencia es sostener: la vida, los vínculos, el entorno. Y lo hace desde el cuidado emocional, la resiliencia y una presencia estable que mantiene todo unido. Al leerlo, me reconozco. Sospecho que la sociedad también nos reconoce así, porque es precisamente eso lo que nos pide.
Sostener y mantener. Esa es la tarea. Una responsabilidad que asumimos con hidalguía, un rol que está dentro de nuestra naturaleza y que aplicamos en todo lo que nos mueve en la vida: nuestro hogar, nuestro trabajo, nuestros hijos, nuestra pareja… Somos buenas sosteniendo. Somos empáticas. Aunque a veces, en medio de todo, nos dejamos de lado.
Y no somos pocas las que sostenemos. Los números lo dicen. En el Perú, el 37,3% de los hogares tiene a una mujer como jefa: 39,5% en las ciudades y 28,6% en el campo, según la ENAHO 2024 del INEI¹. En el año 2000, esa proporción era de 20,4%². En menos de veinticinco años, casi duplicamos esa cifra.
Y no solo sostenemos hogares. Según cifras oficiales difundidas por El Peruano, en 2025 el 51,9% de las 222 426 empresas creadas en el país fueron registradas por mujeres.
Si miramos la región, el BID estima que en 2022 una mujer era el único o principal sostén en el 35% de los hogares de América Latina y el Caribe³. Y en el mundo, ONU Mujeres estima 101,3 millones de madres que crían solas a sus hijos… y advierte que al menos otras tantas ni siquiera aparecen en las estadísticas oficiales⁴.
La mujer de la carretilla no está sola. Yo tampoco.
Sobre nuestros hombros recae, además, la obligación de ser ejemplo para las nuevas generaciones. Porque los niños no se guían por palabras; se guían por lo que ven. Esa mujer quizá nunca les dé a sus hijos un discurso sobre el esfuerzo… no le hace falta. La ven salir cada mañana con la cabeza en alto.
Hay una frase que circula desde hace mucho, de autoría incierta: “Si quieres corromper a una nación, corrompe a sus mujeres”. Es dura, sí. Pero yo prefiero leerla al revés: si nuestra influencia es tan grande que corrompernos podría torcer a todo un país, también es lo bastante grande para enderezarlo.
Y ahí está mi esperanza. Cada mujer que se levanta, trabaja y educa con el ejemplo está sembrando algo que va más allá de su casa. Si somos capaces de sostener un hogar, también podemos sostener a una sociedad que necesita más empatía, más honestidad y más oportunidades. Ya lo estamos haciendo, cuadra a cuadra, todos los días.
Solo pido una cosa: que en ese sostener no nos olvidemos de nosotras. Una mujer que se cuida también enseña que cuidarse está bien.
Mañana volveré a caminar esas cuatro cuadras. Y si me cruzo con ella otra vez, quizá la salude. Misma actitud, diferentes herramientas… y un mismo futuro que, estoy segura, estamos construyendo para bien.
Fuentes:
¹ Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2024 y boletín “Perú: Demografía Empresarial”, reportados en El Peruano (2026)
² Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), CEPALSTAT, “Hogares con jefatura femenina 2000-2014”, compilación de ODSAL
³ Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “¿Existe una brecha de género en la tenencia de hipotecas en América Latina?”
⁴ ONU Mujeres, El progreso de las mujeres en el mundo 2019-2020: Familias en un mundo cambiante, y “Expert’s take: By undercounting single mothers, we underserve families” (2020)




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