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Manuel Bernales / Racconto plenamente vigente (2 de 2)


La rueda de la fortuna o el resultado del poder


Una consecuencia por venir es que nuevas generaciones tendrán que enmendar los desarreglos de la privatización de lo público, las corrupciones, la policialización de la administración de justicia, la judicialización de la política en una sociedad en que grupos con enorme poder de decisión e influencia, muestran agendas alejadas de cuestiones vitales como mejores inversiones, presupuestos y modos de gestión pública, privada y mixta nacional y transnacional, ante el tremendo cambio climático complejo, interterritorial, multisectorial, una globalización fracturada y la brutal desigualdad económica y social que ya Davos no puede maquillar, a la par que el gigantesco armamentismo cuyos compradores también somos.


Los próximos congresistas, mujeres y varones, probablemente algunas personas con opción de género diferente a la de la inmensa mayoría de peruanos, varones y mujeres, valga la redundancia, tienen ante sí 45 Decretos de Urgencia de 2019 y al 22 de enero 2020 doce más, así como una docena de proyectos de ley de reformas institucionales, que vienen del período del disuelto Congreso. Sumemos un presupuesto récord, los próximos tenderán a más de lo mismo si no hay crisis fiscal, y centenares de transferencias a terceros, reglamentaciones de interés público, ejecución de contratos en departamentos, llamados regiones, y aun distritos que resultan de interés nacional, como el caso de exploraciones petroleras y mineras que si no se hacen no habrá incremento de la cartera productiva, ni por ende mejores procesos productivos, circulares, con arreglo a nuevos criterios internacionales de sostenibilidad integral. ¿Seguiremos aumentando la compra de hidrocarburos y usando un diésel de la peor calidad?


El Congreso, todos los próximos, deben informar, investigar, evaluar, fiscalizar y legislar para transformar el “modelo de desarrollo”. Ojo. A esto llevan en parte algunas decisiones de planes de gobierno del Poder Ejecutivo que pocos han leído y aún menos estudiado, sea que se esté o no en favor de medidas en el campo de gestión con enfoque llamado hoy territorial y que es el viejo “acondicionamiento del territorio y planeamiento y gestión regional” que no es sinónimo de departamento.


Más allá de esta línea y de propósitos de reforma constitucional puntuales, digamos no polémicos, que no entren en las guerras de que hablo, es muy probable que de llegar dos de los tres partidos legales cercanos a la valla electoral, según encuestas y otras fuentes, se presente al menos un proyecto que alteraría el escenario: el cambio del régimen económico de la Constitución y por ende consecuentes leyes sustantivas. Está ofrecido. Veremos qué pasa.


La Comisión Permanente ha revisado cinco Decretos de Urgencia del total que va en aumento y tipología. No conozco las recomendaciones, que es su deber realizar. El Congreso que será elegido, supuesto negado que no haya causal que lo impida, deberá por tanto dedicarse por vera razón de Estado, de Constitución y de transparente interés público, aunque no tenga rango de nacional, al pronto y serio estudio, evaluación y decisión sobre los proyectos de ley en materia constitucional y de urgencia. Más aún si la Comisión Permanente no se pronuncia sobre Decretos de Urgencia.


He escuchado a pocas personas, poquísimas, referirse a estas claves de una nueva ilusión del buen Congreso. Inclusive quienes son personas mejor preparadas para este “período especial”, hay sobrada evidencia y alimentaría el juego del voto preferencial porque es una de las claves más fuertes en este proceso, han tenido que hacer campaña como para un Congreso del 2021. Conociendo algo de nuestra idiosincrasia y hábitos electorales no me sorprendería que personas respetables y calificadas obtengan menos votos que los desconocidos o faranduleros de siempre. Como la inseguridad jurídica, la variación de estándares legales o innovaciones parece haberse extendido, hasta la víspera sabremos de algunas candidaturas. Aprisionados o enceguecidos por el mercadeo, información y comunicación cotidianas, (“marketing and communication”), que incluye desde los procesos judiciales hasta las pastorales eclesiásticas, poco tratamos de vernos, donde estaremos y cómo vamos hacia uno u otro escenario probable atendiendo al devenir de las instituciones, para luego juzgar y actuar.


Hay instituciones clave, ayer y hoy, que poco han cambiado, como el Banco Central de Reserva, creado el 9 de marzo de 1922 y recreado el 3 de setiembre de 1931, y otras que también evidencian ser de “existencia forzada”, habiendo varios menús que se mueven entre el reformismo inmediato o de mediano plazo y las utopías, algunas renovadas teológicamente y otras siguen el juego de tronos de este mundanal ruido, cuyos poderes globales se van desplazando al filo de navajas.


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