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Víctor Vásquez / Reforma agraria sin cuentos 

  • Victor Vásquez
  • 11 ene
  • 22 Min. de lectura

LA REFORMA AGRARIA: Para que no te cuenten cuentos

 

“el Perú no está para más reformas agrarias; está para una Revolución Agraria, con cimientos para una modernidad y prosperidad, con justicia social”

 

Presentación

Apenas pasaron cuatro décadas para que nuevamente surjan voces ideologizadas del izquierdismo para nuevamente azuzar la necesidad de una segunda reforma agraria, como si no se hubiera aprendido la lección del destrozo y miseria causada por aquella reforma agraria del Velazco. Es cierto que las miopías de la clase gobernante y política, que nada hicieron por revertir las consecuencias negativas de esta reforma, deben asumir su responsabilidad.

 

Al fin, estas voces, hace 5 años se hicieron del poder con la promesa de hacer realidad la segunda reforma agraria y que mejor oportunidad para enfilar sus baterías casi destructivas hacia la nueva agricultura, que hoy posiciona al Perú como un referente mundial en la agroexportación agrícola mundial. Que es necesario hacer ajustes, al nuevo modelo agrario por cierto que sí, pero deben ser ajustes promotores desde el Estado para integrar a la pequeña y mediana agricultura, al circuito de la modernidad y la prosperidad.

 

En estos tiempos lo que el agro peruano necesita es una verdadera Revolución Agraria entendiendo que el Perú no está para más reformas agrarias. No hablemos de un simple cambio de leyes o de una redistribución de tierras sin propósito. Hablamos de una transformación estructural que se sostenga sobre tres pilares innegociables:

 

ü  Cimientos para la Modernidad: Integración tecnológica, aseguramiento de oferta hídrica e infraestructura y sistemas modernos de riego y conectividad global para el pequeño y mediano productor.

ü  Prosperidad Real: Convertir la agricultura de subsistencia en una actividad rentable que genere riqueza para quienes la trabajan, no solo para los intermediarios.

ü  Justicia Social: Dignificar la vida del campesino y del trabajador agrario, garantizando derechos, acceso a salud y educación, cerrando de una vez por todas la brecha entre el campo y la ciudad, etc.

 

El propósito de este ensayo es luego de haber sostenido una serie de reuniones con personajes, que pretenden participar en las próximas elecciones generales, y escuchar de ellos la necesidad de llevar adelante una nueva reforma agraria, como condición para combatir la pobreza en el agro. En concreto afirmar que esta propuesta desnuda su precariedad de conocimiento de la realidad agraria, pero si, llena de demagogia (pensando en los votos del campo).

 

Por ello, este ensayo va especialmente dirigido para quienes, siendo actores directos del quehacer agrario, conozcan la magnitud y alcances del irreversible daño que causó aquella reforma agraria (de Velazco) de la que muchos se aferran, tomándolo como bandera de demagogia, olvidando que con ello nunca sanaremos las heridas hechas por la infausta reforma agraria, en el agro y en la vida de millones de productores.

 

Entonces, me tomo la libertad de decirles que llegó la hora de construir un agro, donde la eficiencia técnica-económica y la equidad social, no sean conceptos opuestos, sino las dos caras de una misma moneda llamada Agro, sembrándolo con semillas de modernidad y justicia.

 

Introducción

La Reforma Agraria de Juan Velasco Alvarado (1969-1975) es uno de los eventos más discordantes y estudiados en la historia económica y social del Perú del siglo 20. Sus impactos económicos fueron vastos y complejos, generando efectos positivos (aunque mínimamente sostenibles) como también efectos, predominantemente, negativos.

 

Desde una perspectiva puramente económica, la Reforma Agraria de Velasco es ampliamente considerada como un fracaso en términos de productividad y desarrollo sostenido del sector agrícola. Si bien logró un impacto social significativo al redistribuir la tierra y acabar con el latifundismo, los costos económicos fueron muy altos, caracterizados por la descapitalización, la ineficiencia productiva y la consiguiente dependencia de importaciones agroalimentarias. Sus efectos positivos en la economía fueron, en su mayoría, de corto plazo o superados rápidamente por las disfunciones del modelo económico que se sustentó en el Estatismo e intervencionismo estatal.

 

Una valoración de los costos económicos negativos de la Reforma Agraria de Velasco es fundamental para entender sus impactos, a largo plazo, en el desarrollo del Perú. Si bien es difícil cuantificar con absoluta precisión, todas las pérdidas, diversos estudios e indicadores macroeconómicos y sectoriales apuntan a costos muy significativos.

 

Los costos negativos no solo se manifestaron en cifras directas, sino también en oportunidades perdidas y distorsiones estructurales que, a pesar de décadas transcurridas, siguen sin revertirse.

 

 

1.     IMPACTOS ECONOMICOS DE LA REFORMA AGRARIA

1.1.                  Impactos Económicos Negativos

Los impactos económicos negativos de la Reforma Agraria fueron más pronunciados y de mayor duración, afectando la productividad, la inversión y la estructura económica en general. En síntesis, la Reforma Agraria de Velasco, si bien buscó justicia social, generó costos económicos, masivos, principalmente a través de la destrucción de la productividad y la descapitalización del sector agrario. La ineficiencia del modelo colectivista, la desaparición de la inversión privada y la posterior exacerbación del minifundio, fueron los principales lastres que llevaron a décadas de estancamiento en el campo peruano, dejando un impacto macroeconómico significativo en términos de balanza comercial, deuda pública y capacidad productiva del país.

 

Para entenderlo mejor se abordarán algunos de sus más relevantes impactos, como:

 

1.1.1.    Caída de la Producción y Productividad Agrícola. Este es uno de los costos más evidentes. La expropiación y colectivización de las grandes haciendas, que a menudo eran las unidades más productivas y tecnificadas, llevó a una drástica disminución en la producción y productividad física y económica del sector. Informaciones al respecto (IPE) señalan que la productividad agrícola decreció 17 % mientras en países sin reforma agraria crecía en 18 %.

o   Pérdida de Eficiencia: Las Cooperativas Agrarias de Producción (CAPs) y Sociedades Agrícolas de Interés Social (SAIS) nunca lograron replicar o superar la eficiencia de las haciendas privadas. La falta de experiencia gerencial, la desmotivación individual y los conflictos internos por el poder y la administración mermaron la capacidad productiva.

o   Caída en Cultivos Clave: La producción de cultivos de agroexportación como el azúcar y el algodón, que eran importantes generadores de divisas, se vio severamente afectada, situación similar se vio en cultivos para los mercados internos. Por ejemplo, se documenta que entre 1969 y 1975 el valor de las importaciones agropecuarias aumentó 450 %, pasando de $77.2 millones a $345.7 millones, pruebas irrefutables de la caída en la producción interna para el consumo y la exportación.

o    Falta de Tecnología y Capacitación: A pesar de la redistribución de la tierra y la formación de los modelos de asociación colectivista éstos nunca tuvieron programas de apoyo técnico y tecnológico apropiado para los nuevos “propietarios” y trabajadores, olvidaron que los beneficiarios siempre fueron obreros y además gran parte analfabetos, impidiendo la modernización y el aumento de la productividad. En este proceso, todos los servicios tecnológicos al campo eran satanizados y los extensionistas “técnicos”, señalados como explotadores y traidores de los campesinos. La tecnología fue sustituida por una agresiva concientización ideológica para asegurar la defensa de la supuesta revolución, como lo afirmaban sus mentores.

 

1.1.2.     Descapitalización del Sector Agrario La reforma generó un clima de incertidumbre y desincentivo que frenó toda inversión privada en el agro y con ello provocar una progresiva descapitalización nunca antes vista en el sector. 

Desincentivo a la Inversión: La colectivización y la prohibición de la propiedad privada, en gran escala, terminaron por eliminar todo incentivo, individual o colectivo, a la inversión y el esfuerzo extra. Los "socios de los modelos colectivistas", a pesar de que se les dijo ser dueños, siempre tuvieron total desconfianza para reinvertir sus ganancias o cuidar mejor los activos. Nunca fueron dueños reales ni de la tierra ni de los activos

Reducción de la Inversión Privada: La expropiación y la incertidumbre fueron los desencadenantes que desalentaron drásticamente la inversión privada en el campo, tanto de los antiguos terratenientes, luego “propietarios” y agudizada al prohibir el ingreso de nuevos capitales.

Mala Gestión: La característica de los modelos colectivistas fue su mala gestión donde optaron por priorizar los consumos inmediatos y la distribución de beneficios entre los socios, en lugar de la reinversión en infraestructura, maquinaria o mejoras técnicas. Esto llevó a un progresivo deterioro de los activos físicos (maquinaria, plantas industriales etc.) y, por tanto, la progresiva descapitalización de estos modelos.

Endeudamiento: La ineficiencia, el desorden y la falta de capital, condujeron a los nuevos modelos colectivistas a una cultura del endeudamiento, hecho que terminaron por generar problemas para el sistema financiero agrario estatal y para el propio Estado (gobierno). Esta fue practica corriente en los modelos colectivos de la costa que dio origen para que dirigentes y gerentes terminaban hipotecando los activos y producciones con agentes usureros financieros y de los mercados.

Fuga de Capitales y Tecnología: Los antiguos terratenientes, al ser expropiados sin compensación justa o con bonos de cobranza futura, no solo retiraron su capital, sino también fueron obligados a retirar sus equipos técnicos y gerenciales de los campos y de las plantas industriales.

o   Deterioro de la Infraestructura y Maquinaria: Las cooperativas por las pésimas gestiones de sus directivos siempre carecían de la capacidad financiera para mantener y modernizar la maquinaria e infraestructura existente. Esto llevó al deterioro de la capacidad instalada (maquinaria, sistemas de riego, instalaciones de procesamiento) y a la falta de renovación tecnológica. Improductividad total.

o   Cero de Nuevas Inversiones: La percepción de riesgo y la prohibición para un mercado de tierras fueron condicionantes para que la inversión en nuevas tierras o en la mejora de las existentes fuera casi nula hasta mediados de los 90.

 

1.1.3.      Destrucción de la Eficiencia en las Unidades Productivas: Algunas de las haciendas expropiadas originarias de la colectivización de la tierra, especialmente las de cultivos de exportación de la costa, eran unidades productivas modernas y eficientes, con economías de escala, acceso a tecnología moderna y a los merados internacionales. En menos de 15 años el fracaso del modelo colectivista desencadenó el fenómeno de la parcelación de dichas unidades. Esta parcelación es la génesis para el rápido crecimiento del minifundio y con ello la profundización de la ineficiencia y pérdida de competitividad.

o    Profundización del Minifundio: La reforma agraria dio origen a grandes modelos colectivistas en el agro que ante su fracaso total terminaron empujando a sus beneficiarios “dueños” a iniciar desordenados procesos de parcelación de la tierra; con ello seguramente entendían que les era mejor y seguro optar por la propiedad privada individual, antes que lo colectivo. Esta parcelación creó un número aún mayor de unidades agrícolas de menos de 2 hectáreas, muchas de ellas improductivas y orientadas al autoconsumo. El Instituto Peruano de Economía (IPE) señala que "todavía hoy tenemos 2 millones de unidades agrícolas de menos de 2 hectáreas improductivas, herencia de Velazco". Este minifundio extremo impide la economía de escala, la inversión y la tecnificación.

o    Destrucción de la Escala productiva: Las economías de escala que existían en algunas grandes propiedades, sustento de su competitividad, se perdieron, y dieron paso para la fragmentación excesiva de la tierra que sigue siendo un pesado lastre que explica porque los pequeños productores no son competitivos frente a los mercados modernos.

 

1.1.4.     Impacto en la Balanza Comercial y en los Precios: La caída de la producción interna llevó a que el Perú, de ser un exportador de algunos productos agrícolas, se convirtiera en un creciente importador de alimentos, afectando negativamente la balanza comercial, la disponibilidad de divisas y la seguridad alimentaria.

o    Caída del PBI Agrario: A pesar de no existir cifra única que cuantifique la "pérdida" de crecimiento, la ONG Kausa (citado por el IPE) estimó que la reforma agraria causó pérdidas de alrededor de S/18,973 millones entre 1969 y 1996.

o    Dependencia alimentaria: La caída de la producción agrícola interna, especialmente de alimentos básicos, llevó a una mayor dependencia de las importaciones de alimentos. impactando negativamente la balanza comercial agropecuaria del país la misma que fue doblemente afectada por la reducción de las exportaciones agropecuarias tradicionales.

o    Inflación: La fuerte reducción en la oferta agrícola interna y la asfixiante intervención del Estado en la comercialización agropecuaria desencadenaron fuertes distorsiones en el abastecimiento de alimentos, en especial para los consumidores urbanos, hechos que terminaron por generar presiones inflacionarias en el rubro alimentario y consecuentemente el surgimiento del descontento y malestar social.

 

1.1.5.    Deuda Pública y Desequilibrios Fiscales

Las compensaciones a los expropiados, a menudo a través de bonos de la reforma agraria (muchos de los cuales aún son una deuda para el Estado), sumado a la necesidad de financiar un sector agrícola en declive y empresas estatales ineficientes, contribuyeron a la expansión de la deuda pública y a desequilibrios fiscales.

Aunque la cuantificación precisa de esta deuda, atribuible directamente a los bonos y a los subsidios al sector, es compleja, se sabe que generó una carga significativa para las finanzas públicas. En la actualidad se estima que la deuda pública por concepto de los Bonos de la reforma agraria sumaría más de S/ 3,000 millones, con unos 300,000 afectados.

 

1.1.6.     Crecimiento de la Burocracia y Corrupción

El intervencionismo gubernamental en la planificación, financiamiento y comercialización agrícola, característica del modelo Estatista, demandaba la necesidad para la implementación de rígidos mecanismos de control justificando así el surgimiento de una gran burocracia; se dice que marca el inicio para la ineficiencia estatal y la corrupción, en cuanta empresa pública agraria y sus organismos de control creadas.

 

1.1.7      Desaparición del Mercado de Tierras Formal

Las prohibiciones a la compra-venta de tierras eliminaron de golpe un mercado de tierras, aunque pequeño pero formal y dinámico, lo que impidió la consolidación de unidades productivas más eficientes y la inversión de capital en el sector. Estas restricciones a la postre terminaron por generar un mercado negro o informal de tierras y también, la aparición de las invasiones a tierras de propiedad del Estado.

 

1.1.8               Fracaso del Modelo Colectivista: El colapso del colectivismo agrario (CAPs, CAUs y SAIS) llevó a su parcelación masiva en las décadas de 1980 y 1990. Estos modelos impuestos por la aplicación de la ley de reforma agraria, que recibieron la mayor parte de las tierras expropiadas, entraron en crisis resultante de la carencia de capacidad de gestión empresarial, reducciones de capital y el desorden y desorganización en materia laboral factores que contribuyeron a minimizar la productividad de las tierras expropiadas, situación que representó la caída significativas de los cultivos, en especial de agroexportación tradicional como el algodón y la caña de azúcar y consecuentemente, a la pobreza total de los beneficiarios.

 

1.1.9      Legado de la Informalidad y Pobreza

La reforma agraria y su aplicación termino siendo causante para que el sector agrario presente altos niveles de informalidad, baja productividad y limitada competitividad internacional, lastres de las que aún no se recupera. Solo en las últimas décadas, con el auge de la agroexportación moderna y políticas de libre mercado, se ha visto un resurgimiento en algunas zonas, pero el legado del minifundio y la falta de capital humano en muchas regiones sigue siendo un desafío.

 

1.2.         Impactos Económicos Positivos

Aunque los efectos negativos predominaron, la Reforma Agraria tuvo algunos impactos económicos positivos, aunque a menudo de carácter indirecto o poco sostenibles a largo plazo.

 

1.2.1             Redistribución de la Riqueza: El principal objetivo de la reforma fue la redistribución de la tierra, lo que, en un principio, significó que millones de campesinos tuvieron acceso a la tierra por primera vez, pasando de ser jornaleros o yanaconas a "socios" de los nuevos modelos colectivos de propiedad (cooperativas, SAIS). Al respecto Chirinos-Almanza (1945) señala que fueron expropiadas alrededor de 10 millones de hectáreas beneficiando a casi 400 mil familias (1/4 de las familias rurales)

 

En los primeros años, muchos beneficiarios vieron una mejora en sus ingresos, vía salarios y utilidades, y condiciones de vida, especialmente en las áreas donde los modelos colectivos tuvieron un funcionamiento apropiado al inicio. Esto generó un aumento del poder adquisitivo en el campo contribuyendo a dinamizar las economías locales y a generar niveles de dependencia de los mercados de consumo urbanos.

 

1.2.2.        Eliminación de la Oligarquía Terrateniente: La reforma liquidó social y económicamente a la oligarquía agraria, el grupo de terratenientes y hacendados que habían controlado grandes extensiones de tierra y ejercido un real poder político y económico, por encima de los poderes políticos formales.

 

1.2.3.        Movilización Social y Conciencia Campesina: La reforma dio un mayor protagonismo al campesinado y fomentó la organización social en el campo. Esto fue más un impacto social y político, pero indirectamente sentó las bases para futuras demandas y movilizaciones, por derechos y acceso a recursos. Las movilizaciones y organizaciones campesinas fueron organizadas y creadas por los aparatos del propio gobierno como su soporte social para hacer frente a todo intento de desandar el proceso de reforma agraria.

 

1.2.4.        Diversificación de Cultivos: En ciertas áreas, la disolución de las haciendas orientadas a monocultivos (como el algodón o el azúcar) y la posterior parcelación permitieron a los campesinos diversificar sus cultivos, destinando parte de la tierra a productos para el autoconsumo o para mercados locales. Sin embargo, esto no siempre se tradujo en una mayor eficiencia económica a gran escala. La diversificación de cultivos nace más por una necesidad de supervivencia de los parceleros, en tanto el agro estaba enfrentando una crisis total: productividad, rentabilidad, mercados, etc.

 

 

2.      COSTOS SOCIALES DE LA REFORMA AGRARIA

La Reforma Agraria de Velasco Alvarado tuvo profundos y complejos impactos sociales, con efectos tanto positivos (aunque a menudo con limitaciones y desafíos) como negativos, que reconfiguraron el tejido social rural y tuvieron repercusiones en la sociedad peruana en general.

Los costos sociales de la Reforma Agraria de Velasco fueron altos, manifestándose en la fragmentación social del campo, el agravamiento de la migración rural-urbana, la frustración de expectativas y, contribuyendo a las condiciones que hicieron posible el estallido del terrorismo interno. Aunque se logró la eliminación de la oligarquía terrateniente y la “seudo” dignificación del campesinado, el modelo de implementación colectivista falló en construir un campo próspero y una clase media agraria, dejando un legado complejo de desafíos sociales que el Perú aún enfrenta.

 

2.1       Impactos Sociales Positivos

2.1.1    Reconocimiento y “Dignificación” del Campesinado: Uno de los mayores logros simbólicos fue el fin del "latifundio" y la figura del "patrón". Se eliminó la servidumbre y el abuso sistemático que sufrían los campesinos y asalariaos bajo el antiguo sistema hacendario.

 

La reforma buscó dignificar al campesino, reconociéndolo como un actor fundamental en la sociedad y eliminando las estructuras sociales coloniales y casi feudales que aún persistían en el campo. Así, millones de campesinos, que antes no poseían tierra o vivían en condiciones precarias, se convirtieron en "socios" de las nuevas cooperativas o, en menor medida, propietarios de pequeñas parcelas. El lema "¡Campesino, el patrón no comerá más de tu pobreza!" tuvo gran impacto como aquel reciente slogan “no más pobres en un país rico”, que pudo haber marcado la vuelta al pasado.

 

2.1.2      Redistribución de la Tierra y Reducción de la Desigualdad: La reforma cambió drásticamente la estructura de tenencia de la tierra, expropiando vastas extensiones y adjudicándolas a aproximadamente 370 mil familias campesinas (una cuarta parte de las familias rurales). Esto fue un paso gigantesco hacia la reducción de la desigualdad extrema en la propiedad de la tierra que caracterizaba al Perú.

 

Al romper con la concentración de la tierra, se eliminó la base de poder económico y político de la oligarquía agraria, un grupo que había dominado la vida política y social del país por décadas.

 

2.1.3      Movilización y Organización Campesina: La reforma promovió la organización del campesinado, inicialmente a través de las cooperativas y las SAIS, y también a través de la Confederación Nacional Agraria (CNA), una organización campesina alineada con el gobierno. Aunque esta organización tuvo un carácter oficialista, por primera vez se le dio una voz nacional al campesinado.

Se generó una mayor conciencia sobre los derechos del campesino y su rol en la sociedad, pero nunca acerca de su rol en el desarrollo del país y tampoco del agro convirtiéndola entonces en la futura base para organizar movilizaciones y demandas.

 

2.1.4      Reconocimiento Legal de las Comunidades Campesinas y Nativas: La reforma también incluyó la Ley de Comunidades Nativas y de Desarrollo Agrario de la Selva (Ley 20653), que reconoció la existencia legal de las comunidades nativas y campesinas y declaró sus tierras como inalienables, imprescriptibles e inembargables. Esto fue un hito importante para la protección de los derechos territoriales indígenas; fue una ley carente de visión para su participación en el desarrollo, limitación que explica por qué estas organizaciones tienen los más altos niveles de pobreza.

 

 

2.2       Impactos Sociales negativos

A pesar de sus objetivos de justicia social (mal entendida y aplicada), la implementación de la Reforma Agraria generó una serie de costos sociales significativos y, en algunos casos, devastadores.

 

2.2.1      Conflictos Sociales Internos: La reforma agraria no dejo satisfecho a todos y fue razón de conflictos entre los "beneficiarios" (socios de los modelos colectivos) y otros campesinos que quedaron excluidos (minifundistas cercanos, migrantes, comunidades no incluidas, etc.). Los conflictos por ejemplo estaban asociados al reparto de beneficios, la disciplina laboral, la toma de decisiones y la gestión de los recursos, lo que llevó a la desintegración y el fracaso de muchas de estos modelos, marcando el inicio para la fragmentación del tejido social. Otra de las causas de conflicto está ligadas a las frecuentes disputas por los límites de tierras entre los modelos colectivos y las comunidades campesinas situaciones que muchas veces terminaban en violencia extrema y la desconfianza.

 

2.2.2      Agudización de la Migración del Campo a la Ciudad: A pesar de la entrega de tierras, la baja productividad, la falta de oportunidades económicas, la deficiencia de servicios básicos (salud, educación) y la escasa inversión en el campo fueron las desencadenantes perfectas para acelerar el proceso migratorio rural –urbana. Los jóvenes, especialmente, buscaron un futuro mejor en las ciudades, dejando el campo empobrecido y envejecido.

 

Este fenómeno social generó fuertes problemas sociales en las ciudades de acogida, como la expansión de barriadas informales, la presión sobre los servicios públicos y el subempleo urbano, resultante de la crisis del aparato productivo industrial y manufacturero.

 

2.2.3      Frustración de Expectativas y Desencanto: La reforma generó expectativas muy altas entre el campesinado de una mejora radical e inmediata de sus condiciones de vida. Al no cumplirse plenamente estas promesas debido a la ineficiencia de los propios modelos colectivistas, la caída de la producción y la persistencia de la pobreza, terminaron generando un profundo desencanto y frustración en el sector rural. Esta frustración fue un caldo de cultivo para la desorganización y, en el largo plazo, haber contribuido a la desconfianza hacia el Estado.

 

2.2.4      Impacto en la Identidad y el Liderazgo: Al desmantelar las estructuras tradicionales de las haciendas, y no haberse logrado un modelo de reemplazo efectivo y sostenible, se generó un vacío en la estructura social rural. Se atribuye como causal a la intervención estatal directa que significaba la designación de tecnócratas en la gestión de los modelos colectivos y, además, carentes de las capacidades y conocimiento social y de las realidades que terminaron por impedir el desarrollo de un liderazgo campesino, autónomo y con capacidad de gestión propia.

 

2.2.5      Contribución Indirecta al Terrorismo: Si bien no fue la causa única, el fracaso de la reforma en mejorar sosteniblemente las condiciones de vida en el campo, la frustración de expectativas, la persistencia de la pobreza rural y la debilidad del Estado en muchas zonas, contribuyeron a generar un terreno fértil para el surgimiento de movimientos subversivos como Sendero Luminoso y el MRTA en los años 80. Estos grupos capitalizaron el descontento y la desesperanza de poblaciones más empobrecidas y terminaron empobreciéndolas aún más.

 

 

3.      AVANCE O RETROCESO CON LA REFORMA AGRARIA DE VELAZCO

La Reforma Agraria implementada por el gobierno de Juan Velasco Alvarado en Perú (1969-1975) es un tema de amplio debate y controversia, con argumentos sólidos tanto a favor de haber sido un avance como de haber significado un retroceso.

El Perú, con la Reforma Agraria de Velasco Alvarado, experimentó un proceso que, según la perspectiva y el área de análisis, puede ser interpretado como un avance en ciertos aspectos sociales pero un claro retroceso en la dimensión económica y de desarrollo sostenible del sector agrícola. No hay una respuesta única y sencilla; fue un evento de consecuencias variadas y profundas.

 

3.1.   Contexto de la Reforma Agraria

Antes de la Reforma Agraria, la tenencia de la tierra en Perú estaba marcada por una gran desigualdad. Existían latifundios (grandes extensiones de tierra en manos de pocos propietarios, a menudo improductivos o explotando a los trabajadores muchas veces bajo condiciones de servidumbre) y minifundios (pequeñas parcelas de tierra de baja calidad en manos de muchos campesinos, con baja productividad y condiciones de vida precarias). Cientos de miles de campesinos vivían en condiciones de servidumbre o semi-esclavitud, sin derechos ni acceso a la tierra. En este contexto el objetivo declarado de la reforma fue eliminar estas estructuras sociales y de propiedad mejorando la distribución de la riqueza y la productividad agrícola, y darle dignidad al campesino.

 

3.2.     De sus Argumentos

La Reforma Agraria de Velasco Alvarado fue una medida radical y compleja que transformó profundamente el Perú. Desde una perspectiva de justicia social y eliminación de la servidumbre, la reforma representó un avance innegable para miles y miles de campesinos, otorgándoles derechos y dignidad.

Expertos y analistas consideran que, si bien la reforma era necesaria para abordar la profunda desigualdad, su ejecución tuvo falencias que impidieron que alcanzara sus objetivos de manera sostenible y terminaron generando consecuencias económicas negativas de largo plazo. El debate sobre si el Perú avanzó o retrocedió con la Reforma Agraria de Velasco sigue siendo vigente y depende en gran medida del aspecto que se analice y de la perspectiva ideológica.

 

3.2.2.     Argumentos positivos

  • Justicia Social y dignificación del campesino: Para muchos, la reforma agraria significó el fin de un sistema injusto y la liberación de los campesinos de la servidumbre. Se les reconoció como ciudadanos con derechos y se les otorgó la propiedad de la tierra que trabajaban, lo cual fue un paso fundamental en la eliminación de las relaciones sociales de explotación heredadas de la colonia.

  • Redistribución de la tierra: Se expropiaron grandes haciendas y se redistribuyeron las tierras entre los campesinos, promoviendo un modelo de propiedad más equitativo. Se benefició directamente a alrededor de ¼ de las familias rurales.

  • Fomento de la organización campesina: Se impulsó la creación de empresas asociativas (Cooperativas Agrarias de Producción - CAPs y Sociedades Agrícolas de Interés Social - SAIS), buscando una agricultura organizada basada en el esfuerzo colectivo.

  • Reconocimiento de comunidades indígenas: La ley de reforma agraria también fue importante para reconocer el derecho de los asentamientos indígenas a la propiedad legal de sus tierras, declarando la tierra comunal indígena como inalienable, imprescriptible e inembargable.

  • Cambio en la estructura de poder: Desmanteló el poder de la oligarquía terrateniente, lo que generó un cambio significativo en la estructura social y política del país.

 

3.2.3.Argumentos en contra

Desde una óptica económica y de productividad agrícola, sus resultados fueron, en gran medida, un retroceso. La forma en que se implementó, la falta de apoyo técnico y financiero adecuado, y la ineficiencia de los modelos asociativos colectivistas terminaron por generar una caída en la producción y una mayor dependencia de las importaciones.

 

o   Caída de la productividad agrícola: La expropiación de haciendas y la creación de cooperativas no siempre derivaron en un aumento de la productividad. Muchas de las empresas asociativas carecían de la gestión adecuada, tecnología y capital, lo que llevó a una disminución de la producción agrícola.

o   Aumento de las importaciones de alimentos: Como consecuencia de la baja productividad, el Perú se volvió más dependiente de las importaciones de productos agropecuarios, generando un costo económico considerable para el país y una vulnerabilidad alimentaria.

o   Desmotivar a la inversión privada: La incertidumbre generada por las expropiaciones desincentivó la inversión en el sector agrícola, lo que contribuyó al estancamiento económico.

o   Ineficiencia del Colectivismo: Muchas de las cooperativas creadas no lograron ser sostenibles ni eficientes. La naturaleza colectiva de la propiedad dificultó la toma de decisiones y la inversión, y con el tiempo, muchas de ellas se desintegraron en parcelas individuales, fue el origen de la parcelación.

o   Deuda pública: La reforma generó una gran deuda pública para el Estado, debido a las indemnizaciones pagadas (o no pagadas completamente) a los expropiados.

o   Fracaso en el desarrollo rural integral: Aunque se buscaba un desarrollo rural equitativo, la reforma no logró generar empleos de calidad ni diversificar la economía rural de manera efectiva en todas las regiones.

 

A pesar de estos avances, los límites fueron evidentes. La dignificación no se tradujo en prosperidad económica para la mayoría, y la redistribución no vino acompañada de las herramientas para generar desarrollo sostenible.

 

3.3.     Un Retroceso en lo Económico y Productivo

Desde una perspectiva económica y de desarrollo productivo, la Reforma Agraria fue, para la mayoría de los análisis, un claro retroceso con consecuencias duraderas:

 

  • Caída Drástica de la Productividad y Producción: El modelo colectivista de la reforma agraria resultó en una ineficiencia generalizada. La falta de experiencia gerencial, la ausencia de incentivos individuales, los conflictos internos y la descapitalización llevaron a una severa caída en la producción de alimentos y productos de agroexportación. Esto hizo que Perú pasara de ser exportador a un importador creciente de alimentos.

  • Descapitalización del Agro: La incertidumbre generada por las expropiaciones y la nula garantía a la propiedad privada ahuyentaron la inversión privada. El sector agrario se descapitalizó, la infraestructura y maquinaria se deterioraron, y la innovación tecnológica se estancó por décadas.

  • Aumento de la Pobreza Rural: A pesar de la redistribución inicial, la incapacidad de los modelos colectivos (cooperativas y Sais) para generar riqueza sostenible y su posterior colapso, llevaron a una mayor fragmentación de la tierra (minifundio extremo). Esto perpetuó la agricultura de subsistencia y, en muchos casos, acentuó la pobreza rural a largo plazo, obligando a una migración masiva del campo a la ciudad.

  • Ausencia de una Clase Media Agraria: La reforma no logró generar ni consolidar una clase media agraria próspera e independiente. Al contrario, las políticas colectivistas y las restricciones a la propiedad privada, frenaron el surgimiento de agricultores capitalizados y eficientes.

  • Mayor Intervencionismo y Burocracia Estatal: El control estatal sobre la producción, comercialización y financiamiento generó ineficiencias, burocracia y, en algunos casos, corrupción, que afectaron la dinámica del sector.

  • Costos Fiscales y Deuda Pública: Las compensaciones por las expropiaciones (a través de bonos) y los subsidios al sector agrario ineficiente, representaron una carga significativa para las finanzas públicas del país.

 

Entonces en el balance, la Reforma Agraria de Velasco fue un proceso de enorme trascendencia social que saldó una deuda histórica con el campesinado al acabar con el latifundio y la servidumbre. En ese sentido, significó un avance innegable en la justicia y equidad social.

 

Sin embargo, económicamente fue un retroceso que desarticuló un sector productivo clave, generó ineficiencia, descapitalización y, a largo plazo, no logró sacar a la mayoría de los campesinos de la pobreza. Los costos económicos de la caída de la productividad y la descapitalización hipotecaron el desarrollo agrario del Perú por varias décadas y sus efectos se sienten hasta el día de hoy en la estructura agraria del país.

 

 

4.      GANADORES Y PERDEDORES DE LA REFORMA AGRARIA

La Reforma Agraria de Juan Velasco Alvarado en Perú (1969-1975) generó claros ganadores y perdedores, tanto en el ámbito social como en el económico. Es importante entender que, si bien hubo una intención de justicia social, las consecuencias económicas a largo plazo fueron perjudiciales para la productividad y el desarrollo del sector agrario peruano, generando un legado complejo que aún hoy se debate.

 

4.1.   Ganadores de la Reforma Agraria

4.1.1. En aspecto Social

  • Los Campesinos sin Tierra y Trabajadores Rurales: Fueron los principales beneficiarios sociales. La reforma les otorgó la propiedad de la tierra que trabajaban, acabando con siglos de servidumbre, explotación y condiciones de vida precarias. Esto significó un cambio radical en su estatus social, dándoles dignidad y derechos. Se benefició directamente a alrededor de 1.5 millones de pobladores rurales.

  • Las Comunidades Campesinas y Nativas: La reforma también reconoció y fortaleció el derecho de estas comunidades a la propiedad legal de sus tierras, declarando la tierra comunal inalienable, imprescriptible e inembargable. Esto les brindó seguridad jurídica y territorial.

  • Movimientos Campesinos y Sindicales: La reforma impulsó la organización de los campesinos en cooperativas y la formación de gremios, dándoles una mayor voz y participación en la vida política y social del país.

 

4.1.2.     En el aspecto Económico

·       Pequeños y Medianos Productores Agrícolas: Aunque no fue el objetivo principal, algunos campesinos que recibieron parcelas de tierra lograron mejorar su producción y, con ello, su situación económica, especialmente aquellos que pudieron acceder a un soporte técnico y financiero adecuado (lo cual no fue la norma).

  • El Estado (Inicialmente): Al expropiar las grandes haciendas, el Estado asumió el control de importantes extensiones de tierra y, en teoría, la gestión de la producción. Esto le dio un mayor poder de intervención en la economía agraria.

 

4.2.         Perdedores de la Reforma Agraria

4.2.1.     En aspecto Social

  • Los Antiguos Latifundistas y Hacendados: Fueron los grandes perjudicados. Se les expropiaron sus tierras, lo que significó el fin de su poder económico y social, y la desarticulación de la oligarquía terrateniente que había dominado el país por décadas. Muchos de ellos perdieron propiedades familiares que tenían por generaciones.

  • Trabajadores Calificados de las Haciendas: En algunos casos, los administradores, técnicos y trabajadores especializados de las grandes haciendas (que a menudo eran más eficientes) vieron cómo sus estructuras laborales se desintegraban, y no siempre encontraron un lugar equivalente en las nuevas cooperativas.

 

4.2.2.     En aspectos Económicos

  • La Productividad Agrícola: De manera general, la reforma tuvo un impacto negativo en la productividad agrícola. La falta de experiencia en gestión por parte de las nuevas cooperativas, la carencia de inversión y tecnología, y la desarticulación de las grandes unidades productivas eficientes, llevaron a una disminución en la producción de alimentos, lo que a su vez generó un aumento en las importaciones.

  • La Inversión Privada: La incertidumbre generada por las expropiaciones y la intervención estatal desincentivaron la inversión privada en el sector agrícola, frenando su modernización y crecimiento.

  • El Estado (a Mediano y Largo Plazo): Si bien inicialmente el Estado "ganó" control, a largo plazo se encontró con una pesada carga económica. Tuvo que asumir la responsabilidad de gestionar un sector agrario que se volvió ineficiente, incurriendo en grandes gastos y una creciente deuda pública debido a las expropiaciones y la necesidad de subsidiar la producción o las importaciones.

  • Los Consumidores Urbanos: indirectamente, los consumidores en las ciudades se vieron afectados por la menor disponibilidad de productos agrícolas nacionales y, en ocasiones, por el aumento de precios debido a la dependencia de importaciones.

  • Los Modelos Colectivos: Creadas para ser un motor de desarrollo, muchas de estas organizaciones fracasaron económicamente. Problemas de gestión, disputas internas, falta de capital y el diseño organizacional errado llevaron a su desintegración, parcelación y, al empobrecimiento de sus miembros.

 

 

"Ahora vendrán a prometerte una Nueva Reforma Agraria como si estuviéramos en 1969 o 2021, a ellos le digo que su reforma agraria es un parche del pasado. No se dejen engañar por quienes ofrecen tierras sin agua, sin tecnología y sin mercados. Repartir pobreza es clientelismo político."

 

"El campo no necesita más discursos románticos ni promesas que terminan en abandono. El campo necesita la Revolución Agraria: infraestructura, tecnología, créditos, semillas certificadas, riego tecnificado, mercados e institucionalidad. El progreso no viene de un decreto, viene de la modernidad con justicia social. “Hagamos la Revolución, no la reforma" “El Agro lo espera”.

 


 

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