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Yefferson Llonto Y Brenda Vallejo / Dilema fiscal del Perú vs FEN

Yefferson Llonto
hace 10 minutos
4 min de lectura

Reglas rotas y un Fenómeno del Niño en camino: El dilema fiscal del Perú

El Perú acumula tres años seguidos de incumplimiento de sus reglas fiscales y el Gobierno se apresta a cambiarlas otra vez, ahora para financiar un paquete "contracíclico" de S/ 18,000 millones frente a El Niño. La pregunta que divide a los economistas es si el país está usando espacio fiscal o gastando una credibilidad que ya está mermada.

Tras la suspensión de las reglas por la pandemia en 2020 y 2021, el país volvió a cumplir en 2022 gracias al auge de los metales. Desde entonces, el marco no ha dejado de ceder. En 2023 el déficit fiscal llegó a 2.8% del PBI frente a un tope de 2.4%. En 2024 la brecha se amplió, considerando que el Ministerio de Economía y Finanzas reportó un déficit de 3.4%, muy por encima del límite de 2.8% fijado para ese año.

El 2025 pareció un respiro; el Banco Central de Reserva informó un déficit de 2.2% del PBI, justo en la meta, conseguido con un decreto de austeridad en el último trimestre. Pero el Consejo Fiscal advirtió que ese año se vulneraron las reglas de crecimiento del gasto no financiero y del gasto corriente. En su comunicado N° 01-2026 calificó como un hecho sin precedentes encadenar tres años de incumplimiento desde el año 2000.

Detrás del deterioro hay una causa identificada. Según el presidente del Consejo Fiscal, entre 2021 y 2026 se aprobaron 268 normas con impacto fiscal negativo, con compromisos permanentes de S/ 36,700 millones anuales, cerca de 3% del PBI.

En el año 2026, a septiembre, el déficit acumulado en doce meses bajó a 0.9% del PBI, el nivel más bajo en cuatro años y la mitad de la meta legal de 1.8%. La recaudación tributaria creció 23.2%, impulsada por el Impuesto a la Renta y por un cobre que se encareció casi 40%.

Pero el otro motor de la mejora es menos alentador, dado que el gasto de capital cayó 14.9%; además se atribuye parte de esa caída a la escasa inversión en prevención frente a El Niño que dejaron de ejecutar los gobiernos anteriores. Es decir, una porción del "colchón" fiscal proviene de obras que no se hicieron.

El 22 de octubre, la presidenta Keiko Fujimori y el ministro de Economía, Elmer Cuba, presentaron la política contracíclica contra tres choques: El Niño, el alza del petróleo y las mayores tasas de interés globales. El tope de déficit para 2027 subirá de 1.4% a 2.4% del PBI, lo que libera unos S/ 18,000 millones.

De ese monto, S/ 13,000 millones irán a infraestructura; S/ 6,000 millones a locales educativos y S/ 7,000 millones a culminar obras paralizadas con alto avance. Otros S/ 2,500 millones financiarán bonos para familias vulnerables durante tres a cinco meses, y S/ 500 millones subsidiarán combustibles. El paquete es adicional al crédito suplementario de S/ 8,228 millones para 2026. Cuba defendió el giro con una deuda pública cercana a 30% del PBI, frente a un promedio regional de 73.9%. Siendo la nueva trayectoria la que plantea un déficit de 2.2% en 2028, 1.8% en 2029 y 1.4% en 2030, para llegar a 1% recién en 2031.

Formalmente, el punto de llegada se mantiene; pero restablecer la regla significaba volver a cumplir la senda legal, y lo que se anuncia es lo contrario, considerando modificarla una vez más y trasladar el ajuste al último año del mandato. El propio Cuba ya había adelantado en agosto que la meta de 2028 se relajaría a 1.2%.

Otro de los aspectos importantes a discutir es que las leyes del Congreso anterior aún no están en el presupuesto de 2027. Sumadas al paquete, llevarían el déficit a alrededor de 3.4% del PBI, y otras estimaciones lo sitúan en 4.3%. El techo de 2.4% podría quedar corto antes de estrenarse.

Figura 1

Gasto público durante el último quinquenio

Gasto público durante el último quinquenio

El segundo es de ejecución, considerando que un estímulo contracíclico solo funciona si llega cuando golpea el choque. Con la inversión pública en caída, destrabar 250 obras a tiempo para el verano de 2027 es un reto mayor.

El tercero es la credibilidad; considerando que sin un ancla fiscal creíble, el país arriesga mayores primas de riesgo y rebajas de calificación. Cada cambio de reglas tras un incumplimiento debilita la promesa de cumplir el siguiente.

Nadie discute que un Niño potencialmente histórico justifica gastar más. El propio Consejo Fiscal ha sostenido que la política fiscal debe desahorrar cuando la economía se frena. La diferencia está en el diseño, considerando un gasto temporal y focalizado, una senda de retorno con respaldo legal y la corrección de las leyes que comprometen gasto permanente. Sin eso, lo contracíclico corre el riesgo de convertirse en un déficit más.

De esta forma nos preguntamos el boom de cuentas externas, boom de precio de las materias primas, el boom de recaudación por términos de intercambio, crecimiento por encima del potencial, es viable una política contracíclica en ese contexto involucra una mayor presión en la demanda y con una inflación fuera de rango, por lo que si bien los choques provienen de a oferta se ocasionaría un sobre estímulo de la demanda.

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