Yefferson Llonto Y Brenda Vallejo / BCRP: oro y reservas
- Yefferson Llonto
- hace 16 minutos
- 5 Min. de lectura
La encrucijada dorada del BCRP: oro en máximos históricos y la política de reservas
Panorama internacional: el oro como refugio en un mundo incierto
El precio del oro ha experimentado un vertiginoso repunte en los últimos dos años, superando por primera vez los US$ 4.600 por onza a inicios de 2026. Desde marzo de 2024, el metal precioso duplicó su cotización, consolidándose como activo de refugio ante la creciente incertidumbre global. Factores como las tensiones geopolíticas y las expectativas de cambios en la política monetaria de Estados Unidos han impulsado a los inversionistas hacia el oro como valor seguro. Grandes bancos de inversión proyectan incluso que el oro podría escalar hasta US$ 5.000-6.000 la onza hacia fines de 2026 si persiste este entorno.
Un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional confirma que, tras la crisis financiera global de 2008, varios bancos centrales emergentes comenzaron a elevar la proporción de oro en sus portafolios, considerándolo un “activo seguro” en periodos de volatilidad económica y geopolítica, así como una protección ante eventuales sanciones financieras por parte de potencias emisoras. Por lo cual el brillo del oro ha vuelto a encandilar al mundo financiero, reabriendo debates sobre su rol en la estabilidad económica internacional (Arslanalp et al.,2023).
La posición peruana: estabilidad antes que oportunidad
A diciembre, las Reservas Internacionales Netas (RIN) acumulan una expansión de 14, 548 millones de dólares respecto al cierre del año pasado, con lo que se ubicaron en 93,534 millones de dólares, distribuidas en valores (68%), depósitos (27%) y oro (5%), de acuerdo con datos del Banco Central de Reserva del Perú.
Frente a este escenario, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha optado por una estrategia de continuidad. A pesar del repunte histórico del precio del oro, la autoridad monetaria ha descartado incrementar su participación dentro del portafolio de reservas internacionales, manteniéndola cercana al 5 %, proporción que prácticamente no ha variado en más de una década.
El argumento central del BCRP se sustenta en la función primordial de las reservas es actuar como un seguro macroeconómico frente a episodios de estrés financiero. Desde esta perspectiva, la liquidez inmediata y la alta aceptabilidad internacional de los activos son prioritarias. En consecuencia, los instrumentos denominados en dólares principalmente bonos soberanos de economías avanzadas continúan siendo el eje de la política de reservas, aun cuando su rentabilidad real sea limitada.
Esta postura revela una lógica conservadora coherente con el régimen de metas de inflación que el Perú mantiene desde hace casi tres décadas, donde la credibilidad y la capacidad de respuesta rápida ante choques externos son consideradas activos institucionales de primer orden.
Ventajas potenciales de una mayor exposición al oro
No obstante, la negativa a ajustar la composición de las reservas no ha estado exenta de cuestionamientos. Diversos analistas advierten que el contexto actual es sustancialmente distinto al que justificó la estructura vigente. En primer lugar, la elevada concentración en activos vinculados al dólar expone al país a riesgos asociados a la sostenibilidad fiscal y política de Estados Unidos. En un entorno de creciente polarización y endeudamiento, la dependencia casi exclusiva de una moneda hegemónica puede resultar una vulnerabilidad latente.
Desde el punto de vista financiero, el oro ofrece una cobertura frente a eventos extremos, dado su bajo nivel de correlación con otros activos financieros y su tendencia a preservar valor en escenarios de crisis sistémica. La literatura académica muestra que, durante periodos de alta volatilidad global, una mayor tenencia de oro por parte de los bancos centrales contribuye a reducir la percepción de riesgo soberano y a mejorar la confianza de los mercados internacionales.
Asimismo, existe un argumento de oportunidad económica. Al ser el Perú un productor relevante de oro, una mayor acumulación del metal en las reservas habría permitido capitalizar parcialmente el ciclo alcista, fortaleciendo el patrimonio externo del país. Si bien la función de las reservas no es especulativa, su composición sí puede influir en la resiliencia financiera de largo plazo.
Los riesgos de alterar el equilibrio
Pese a estos beneficios, incrementar de manera significativa la participación del oro no está exento de costos. El principal riesgo es la menor liquidez del metal frente a las divisas, lo que limita su utilidad inmediata en operaciones de intervención cambiaria o cobertura de obligaciones externas. En escenarios de crisis aguda, la velocidad de respuesta es crucial, y el oro, por su naturaleza, no siempre ofrece esa flexibilidad.
A ello se suma la volatilidad de su precio, dado que la historia reciente demuestra que los ciclos alcistas del oro suelen ser seguidos por correcciones prolongadas. Una decisión de compra en máximos históricos podría traducirse en pérdidas contables relevantes, afectando la percepción pública sobre la gestión de las reservas, aun cuando dichas pérdidas no se materialicen en términos de flujo.
Desde una óptica técnica, diversos estudios sugieren que los beneficios de diversificación del oro se maximizan con participaciones moderadas. Superar ciertos umbrales puede incrementar la volatilidad total del portafolio sin mejoras proporcionales en la reducción del riesgo, especialmente en economías con acceso estable a mercados financieros internacionales.
Una lectura crítica: prudencia o inercia estratégica
La posición del BCRP es defendible desde el prisma de la estabilidad macroeconómica y la ortodoxia monetaria. Sin embargo, también puede interpretarse como una respuesta excesivamente anclada al pasado. El orden financiero internacional que sustentó la primacía absoluta del dólar muestra señales claras de transformación, y los bancos centrales que han incorporado ajustes graduales en la composición de sus reservas parecen haber internalizado esta nueva realidad.
Más que un giro abrupto, el debate apunta a la necesidad de una revisión periódica y estratégica de la política de reservas. Incrementos marginales y graduales en la tenencia de oro no comprometerían la liquidez global del portafolio peruano, dado el elevado nivel actual de reservas, pero sí podrían reforzar la posición del país frente a escenarios de alta incertidumbre internacional.
Conclusión
El debate sobre el rol del oro en las reservas peruanas refleja una tensión más amplia: ¿Cómo equilibrar la prudencia tradicional con la adaptación a un entorno global cambiante?, por un lado, el BCRP ha construido una merecida reputación de solidez y credibilidad manteniendo políticas conservadoras incluida una composición de reservas enfocada en liquidez que han contribuido a casi tres décadas de estabilidad de precios en el país. Este enfoque coincide con las recomendaciones de diversos organismos internacionales en cuanto a que las reservas deben ante todo poder hacerse líquidas inmediatamente en una emergencia. Además, la literatura financiera indica que una exposición moderada al oro (en torno a 5% o menos) suele ser suficiente para obtener sus ventajas de diversificación sin incurrir en mucha volatilidad extra. En ese sentido, la postura del BCRP de mantener un porcentaje acotado de oro tiene fundamento técnico y está en línea con la práctica de la mayoría de bancos centrales contemporáneos.
Por otro lado, es innegable que el contexto internacional 2024-2026 presenta matices distintos a décadas pasadas, dado el mayor riesgo geopolítico, cuestionamientos al dólar, episodios de sanciones financieras e incluso tendencias de desdolarización a nivel global. Los argumentos de los expertos que abogan por revisar la política de reservas no buscan que Perú abandone sus dólares o bonos, sino que adopte una postura más flexible y preventiva ante escenarios extremos.
De esta forma es necesario revaluar si el esquema vigente de hace 15 años sigue siendo óptimo o si amerita ajustes graduales para reforzar el escudo financiero patrio. Encontrar el punto de equilibrio entre liquidez inmediata y diversificación de largo plazo es el reto.
Referencias:
Yefferson Llonto es magister en Ciencias con Mención en Proyectos de Inversión Pública, Economista-Investigador Renacyt y Especialista en Inversión Pública del Centro Nacional de Planeamiento Estratégica; y Brenda Vallejo es economista de Esan, Egresada de la Maestría en Inteligencia Estratégica.








Comentarios