Yefferson Llonto Y Brenda Vallejo / Presupuesto Público 2027
- Yefferson Llonto
- hace 2 horas
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La disciplina fiscal que se anuncia y el gasto rígido que se advierte como riesgo.
El proyecto de Ley de Presupuesto para el 2027, presentado por el premier Luis Galarreta y el ministro de Economía, Elmer Cuba, ha llegado al Congreso con una cifra histórica: S/ 266,506 millones, el monto más alto jamás registrado en la historia republicana del Perú. Este monto, que representa un incremento del 3.5% respecto al Presupuesto Institucional de Apertura (PIA) de 2026, ha sido calificado por el Ejecutivo como un "punto de inflexión" que marcará el inicio del quinquenio y permitirá retomar la senda del crecimiento económico.
El ministro Elmer Cuba enfatizó el carácter descentralizado de la propuesta, destacando el incremento del 4.9% en los recursos para gobiernos regionales y locales, superior al 2.7% del Gobierno Nacional. Sin embargo, tras la aparente bonanza de las cifras, el análisis técnico revela tensiones significativas que podrían definir el rumbo fiscal del país durante los próximos años.
Un crecimiento que se diluye en la inflación y la inercia
Aunque el presupuesto crece nominalmente un 3.5%, especialistas advierten que se trata de un presupuesto "plano" en términos reales. El exministro Luis Miguel Castilla señala que, considerando el deflactor de 2027, el incremento real apenas alcanzaría el 0.9%. Esto implica que el discurso de priorización en sectores clave como Salud, Seguridad o Educación no se traduce necesariamente en mayores recursos reales.
Un vistazo a la distribución del gasto revela que varias carteras registran reducciones presupuestales significativas. Mientras el presupuesto de Saneamiento cae un 30%, el de Vivienda y Desarrollo Urbano se contrae un 31%. Incluso la partida destinada a Orden Público y Seguridad pasaría de S/ 6,878 millones en 2026 a S/ 6,494 millones en 2027, una reducción de S/ 384 millones.
Un dato casi inadvertido en las coberturas es cómo se financia ese mayor gasto. Los recursos por operaciones oficiales de crédito caen 23,4% y los ordinarios bajan 2,0%, mientras los directamente recaudados suben 90,3% y los determinados, canon, regalías y FONCOMUN avanzan 25,6%. Dicho de otro modo, el Ejecutivo reduce su dependencia de nueva deuda para 2027 y traslada el peso del financiamiento hacia ingresos propios de las entidades y transferencias ya etiquetadas para los gobiernos subnacionales, que reciben un incremento de 4,9%, superior al 2,7% del Gobierno Nacional. La Ley de Endeudamiento confirma esa lectura, donde el tope externo se fija en US$ 2 800 millones, muy por debajo del interno, de S/ 19, 183 millones, evidenciando preferencia por el mercado local.
El espejismo del crecimiento minero y la productividad
El Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2027-2030 proyecta que la economía peruana crecerá un promedio de 4% entre 2028 y 2030, impulsada por una cartera de proyectos mineros que supera los US$ 20,000 millones. No obstante, analistas advierten que este optimismo podría estar desalineado con la realidad. El propio documento reconoce que, sin el impacto del Fenómeno El Niño costero, el PBI hubiera crecido alrededor del 4% en 2026, pero un escenario de FEN severo podría restar hasta 0.6 puntos porcentuales al crecimiento en 2027.
Además, el MMM aborda el problema de la productividad con declaraciones vagas y la creación de comisiones sin metas concretas, a pesar de que la productividad laboral peruana equivale al 27% del promedio de la OCDE y la informalidad alcanza al 70.2% de los trabajadores ocupados. El Consejo Fiscal ha señalado que la intensificación del FEN constituye el principal riesgo para la economía en el corto plazo, una advertencia que el MMM parece no incorporar plenamente en sus proyecciones.
Un debate que recién empieza
El presupuesto 2027 es un espejo de las contradicciones del modelo económico peruano, dado que busca crecer con inversión minera mientras mantiene gastos tributarios que erosionan la recaudación; anuncia prioridades sociales mientras asigna recursos reales decrecientes en sectores clave; y presume de récords históricos en un contexto de baja presión tributaria y alta informalidad.
El Congreso de la República tiene ahora la oportunidad de tomar decisiones que trasciendan el debate coyuntural. La discusión no debería centrarse únicamente en el monto del presupuesto, sino en cómo financiarlo de manera sostenible y cómo garantizar que los recursos se traduzcan efectivamente en mejores servicios para la población. Como señaló el propio ministro Cuba: "El desafío no consiste únicamente en incrementar el gasto público, sino en lograr que los recursos se traduzcan efectivamente en mejores servicios".
Las recomendaciones de la OCDE, aunque incómodas para algunos sectores, ofrecen una hoja de ruta para abordar las debilidades estructurales del sistema tributario que, en última instancia, determinan la sostenibilidad del presupuesto y la equidad del gasto.




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