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Alejandro Narváez / Presupuesto público con ideología (2 de 2)


¿Los presupuestos públicos tienen ideología?


Los presupuestos tienen ideología

La dimensión política de los presupuestos tiene un trasfondo ideológico de primera magnitud, además de una enorme trascendencia social y ética. Decidir el origen de los ingresos o fuentes y cuál será su destino o empleo es un claro indicador del ideario del partido en el gobierno. De ahí la existencia de partidos políticos de derecha, centro, izquierda o de los llamados progresistas, etc.


El presupuesto público plasma, en números, un programa político, unos compromisos políticos y unas prioridades políticas que se derivan de un modelo de sociedad que se defiende o al que se aspira. Si existen diferentes opciones políticas y diferentes modelos sociales, ¿cómo no van a existir diferentes propuestas presupuestarias? ¿Cómo no van a reflejar el presupuesto las diferencias políticas que existen en una sociedad? Cuestión distinta es cómo se argumenten las diferencias y las opciones ideológicas. Cuando los burócratas del MEF, dicen cada fin año, que "son los mejores presupuestos y los más positivos o es la única opción que tenemos”, nos mienten. Siempre hay otra opción.


En los últimos 30 años, los presupuestos en el Perú, incluyendo al actual, han sido la hechura de una ideología conservadora acorde al modelo económico neoliberal vigente. Si observamos la distribución de las cifras en la estructura de los ingresos y los empleos en los presupuestos de las últimas décadas, podemos advertir fácilmente, que es lo mismo de siempre. Nada nuevo. El resultado: un país cada vez más desmembrado socialmente y con problemas estructurales no resueltos y crónicos.


Lo más opuesto a la política, a la dialéctica, al contraste (respetuoso, por supuesto) de modelos y al debate democrático de prioridades, es creer y sostener que los presupuestos no tienen ideología. Lo correcto, es argumentar, proponer, explicar y hacer didáctica con el debate presupuestario. Un presupuesto no es bueno ni malo por el hecho de que haya aumentado “puntitos” de un año a otro, o ciertas cuentas de un determinado ministerio, región o gobierno local haya tenido incrementos. Lo importante es el porqué y el para qué de las partidas que contiene. El prestigio de la buena política consiste en explicar y hacer entender que una inversión o gasto de un sol es o no positiva, en función de a qué vaya destinada y a qué finalidad contribuye.



Tres apuntes finales

1. En el Perú la elaboración de los presupuestos públicos por el MEF, se ha convertido en las últimas décadas, en un mero ejercicio técnico de extrapolación de cifras de un año a otro. Por su parte, el Congreso se ha limitado a dar el visto bueno al proyecto de presupuesto presentado por el ejecutivo, sin apenas “debates”. Mejor dicho, el Congreso se ha convertido en una simple oficina de trámite presupuestario.


2. Vivimos una de las peores crisis de nuestra historia y con muchas aristas. Obviamente, no existe una única manera de afrontar la crisis. Tampoco existe un único modelo de formular presupuestos para hacer frente a dicha crisis. La desigualdad profundizada por la pandemia, es una grave injusticia social, pero es que además es ineficiente desde el punto de vista económico, porque lastra el crecimiento y limita el desarrollo del talento humano. Un presupuesto que no esté orientado a abordar estas cuestiones, resulta poco útil.


3. En periodos de crisis, los presupuestos públicos deben ser una palanca para la reactivación económica, la modernización del tejido productivo, promotora del crecimiento empresarial, de la productividad y competitividad para que con ello se generen puestos de trabajo, más estables y con mejores salarios. Desafortunadamente, todo ello, brilla por su ausencia en el presupuesto proyectado para el ejercicio fiscal 2023. Es otra oportunidad perdida.


Referencia:

- El autor es Profesor Principal de Economía Financiera en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Director del Instituto Internacional de Economía y Empresa.

- Este artículo también puede leerse en: alejandronarvaez.com


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